Mostrando articulos por etiqueta: alimentación

Cerca de 260 mil somalíes, más de la mitad menores de cinco años, murieron de hambre entre octubre de 2010 y abril de 2012, señala un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicado este jueves. El organismo admitió que su retraso en declarar la situación de hambruna en Somalia en 2011 fue un error que costó más vidas.

 

El número es dos veces mayor a las estimaciones, que oscilaban entre 50 mil y 100 mil muertos por hambre en la nación africana.

 

El representante de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para Somalia, Philippe Lazzarini, afirmó que los “perturbadores” resultados de la primera investigación científica del costo de la hambruna en Somalia demuestran que la organización falló al alertar demasiado tarde a la comunidad internacional de la crisis en el país africano pues, sostuvo, para cuando se declaró la emergencia alimentaria ya morían de inanición 30 mil personas al mes.

 

“La sequía y su gravedad eran evidentes desde 2010, pero no entramos en acción. El sufrimiento de Somalia se desarrolló como un drama sin testigos”, lamentó Lazzarini, según el diario británico The Independent.

 

“La hambruna y la grave inseguridad alimentaria en Somalia mataron a unas 258 mil personas entre octubre de 2010 y abril de 2012, entre las cuales había 133 mil niños menores de cinco años”, indicó el informe de la FAO y la Red de Alerta contra la Hambruna (Fews-Net), financiada por Estados Unidos.

 

Según esta “primera estimación científica” del balance de la crisis alimentaria, “4.6 por ciento de la población total y 10 por ciento de los niños menores de cinco años murieron en el sur y el centro de Somalia”.

 

En las regiones de Bajo Shabelle, Mogadiscio y Bay, las más afectadas, la crisis mató a 18, 17 y 13 por ciento, respectivamente, de los niños menores de cinco años.

 

El hambre causó “unos 30 mil muertos por mes entre mayo y agosto de 2011”, según el estudio.

 

Todas estas cifras se añaden a la mortalidad de referencia en la zona durante el periodo analizado, de unos 290 mil decesos, entre los que se incluyen los muertos en el conflicto somalí, recalcan los autores del estudio.

 

El balance es superior al de la hambruna de 1992 en el país, que presuntamente acabó con la vida de 220 mil personas en 12 meses, aunque “esta se considera más grave porque murió un mayor porcentaje de la población”. En Somalia afectó a unos 4 millones de personas, o sea, a la mitad de la población somalí.

 

La escasez de alimentos fue provocada principalmente por la sequía en el Cuerno de África y se agravó por la catastrófica situación de inseguridad en el país, sumido en el caos y la guerra civil desde la caída del presidente Siad Barre en 1991.

 

Recientes retiradas militares de los islamitas shebab y la elección en septiembre de nuevas autoridades podrían propiciar una estabilización de Somalia y dotarla del gobierno central que no tiene desde hace 22 años. No obstante, por ahora, la inestabilidad se mantiene.
Así, Etiopía retiró a mediados de marzo sus tropas de la sureña ciudad de Hudur, que fue recuperada por los shebab, en lo que constituye su primer éxito militar desde que fueron expulsadas de Mogadiscio en agosto de 2011.

 

La semana pasada Etiopía negó ante el Consejo de Seguridad de la ONU “eludir responsabilidades” con el inicio del retiro de sus tropas de Somalia y se quejó de lo poco que se “comparte la carga” de la fuerza extranjera en ese país.

 

Las fuerzas etíopes ingresaron en Somalia en noviembre de 2011 y han desempeñado un papel decisivo para doblegar a los shebab y mantener el control de zonas recuperadas de los grupos islamistas.

 

La Fuerza de la Unión Africana en ese país, AMISOM, ha ejercido un papel clave en la instalación de un gobierno de transición.

 

Burundi, Yibuti, Kenia, Sierra Leona y Uganda tienen contingentes en la AMISOM.

 

Senait Gebregziabher, director en Kenia de la organización británica Oxfam, reaccionó ante el informe de la FAO sobre Somalia con el señalamiento de que “las hambrunas no son un fenómeno natural, sino errores políticos catastróficos”.

 

“La próxima semana los líderes mundiales que se reunirán en la Conferencia sobre Somalia 2013 en Londres tendrán que dar pasos para garantizar que ésta haya sido la última hambruna de Somalia, dijo Gebregziabher, quien añadió que la solución deberá incluir planes de desarrollo en el largo plazo, creación de empleos y mejoras en la seguridad.

 

Según el último informe sobre el Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo, publicado en octubre de 2012, Cerca de 870 millones de personas, una octava parte de la población mundial, padecían desnutrición crónica en el periodo 2010-2012. Dicho informe, que es publicado anualmente por la ONU y la FAO conjuntamente, así como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), presenta estimaciones más precisas sobre la desnutrición crónica basadas en una metodología mejorada y datos de las últimas dos décadas.

 

La gran mayoría de las personas que padecen hambre, 852 millones, viven en países en desarrollo –alrededor del 15 por ciento de su población– mientras 16 millones de personas están desnutridas en los países desarrollados.

 

La cifra total de personas hambrientas disminuyó en 132 millones entre 1990-92 y 2010-12, lo que equivale a pasar de 18.6 por ciento a 12.5 por ciento de la población mundial, y de 23.2 por ciento a 14.9 por ciento en los países en desarrollo. Con ello, la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) estaría al alcance si se adoptan las medidas adecuadas.

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor
  • País Somalia
  • Región áfrica
  • Fuente La Jornada
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
Viernes, 26 de Abril de 2013 10:54

Un alcalde con cera en los oídos

El pasado 5 de abril los alrededores de la Alcaldía Mayor de Bogotá se llenaron de pueblo. Delegaciones procedentes de las localidades de Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Bosa, Suba, Los Mártires, Santa Fe, Rafael Uribe, Kennedy, Engativá entre otras, realizaron por espacio de ocho horas el plantón: "La vida digna es soberanía alimentaria". Su objetivo: exigir una mesa de trabajo Distrital, en la que se construya con las comunidades las propuestas que fortalezcan la soberanía y seguridad alimentaria sin afectar a los niños/as, adultos, mujeres, y familias beneficarios de los comedores comunitarios.

 

La acción de reclamo y demanda fue alegre y mutlicolor. Con pitos, pancartas, y tambores, quienes protestaban agitaron sus propuestas, reforzando ante la opinión pública la necesidad de construir de manera colectiva las líneas gruesas que den pie en la ciudad a la estrategia de soberanía y seguridad alimentaria. Esta primer barricada de maíz1 trabajada desde las delegaciones locales dio cuenta de un problema histórico en Colombia y Bogotá: el hambre y la desigualdad.

 

Esta barricada de maíz en su proceso de consolidación propone:

 

Los comedores comunitarios deben fortalecerse, porque2:

 

  • - Han demostrado su importancia y eficacia. Entre los años 2002-2010 la tasa de desnutrición crónica en menores de 5 años bajó de 15,3 a 11,0.
  • - Permite la construcción de tejido social entre sus beneficiarios, generando un sistema de presión social frente al maltrato infantil, la violencia intrafamiliar y otro tipo de problemáticas cotidianas, todas y cada una de ellas aminoradas en sus indicadores anuales.
  • - Es más que un espacio alimentario, es un sitio de encuentro, de organización social, de promoción de la participación, de asociatividad y de generación de iniciativas productivas.
  • - Facilita implementar procesos de formación ciudadana, permitiendo difundir un poco más los derechos ciudadanos y cómo exigirlos.
  • - Es un espacio de prevención de la accidentalidad en los hogares, en especial para prevenir accidentes por quemaduras que afectan a niños.
  • - Los menores que asisten a los comedores adquieren hábitos adecuados para su vida, entre ellos: socializar y disposición para consumir alimentos nutritivos y sanos.
  • - Allí se desarrollan actividades de manejo adecuado del tiempo libre, sobre todo para la población infantil y juvenil, quienes ven el comedor como un segundo punto de referencia, de apoyo y de encuentro para su vida cotidiana.
  • - Permite que la alimentación se entregue a la persona que la necesita, que la consume en caliente, con porciones adecuadas para su edad.
  • - El gran problema a la hora de implementar los comedores ha sido la corrupción, pero eso no es culpa de las comunidades sino del modelo diseñado desde la Alcaldía.

 

Por eso se propone a la administración Distrital:

 

  • - Que se apruebe un periodo de transición de un (1) año en el cual los comedores se ajusten de manera paulatina, mientras se desarrolla un proceso adecuado de seguimiento y evaluación, para tener elementos de juicio objetivos para la toma de decisiones frente a cada uno de estos4 espacios.
  • - Establecer una mesa de trabajo conjunta entre comunidad, organizaciones e instituciones, para repensarse la estrategia de Mi-vital, el rediseño de los comedores comunitarios y la política pública de seguridad alimentaria y nutricional.
  • - Legitimidad de las organizaciones sociales que operan los comedores y demás programas alimentarios de la ciudad –como las canastas alimentarias, jardines infantiles–, donde se priorice a las asociaciones de participantes formalizadas en los procesos de contratación con el Distrito y la operación de los mismos. Que no se contraten a las grandes superficies ni a organizaciones desconocidas en los territorios.
  • - Que se reconozca el trabajo de los líderes comunitarios en los procesos de inclusión social de cada territorio, que cuenten con poder decisorio en los procesos y que su trabajo sea remunerado.
  • - Implementar 20 ejercicios piloto de "Centros de referencia y desarrollo de capacidades" (uno por localidad), como lo indica el Plan de Desarrollo, para los que se utilice una infraestructura distribuida así:
  • Piso 1: dotado para el funcionamiento del comedor; piso 2: dotado para los procesos de inclusión social, con el gestor comunitario ayudando y acompañando al profesional, donde la inclusión no tenga horario; piso 3: donde se desarrollen y consoliden las iniciativas productivas; terraza: huerta productiva que abastezca al mismo comedor y sensibilice en lo alimentario.
  • Por la soberanía alimentaria en la ciudad, proponemos:
  • - Fortalecimiento de los pequeños productores de la ciudad. Alianza con redes de agricultura urbana locales para que comercialicen su producción, así sea mínima, con los programas sociales alimentarios que coordinan las instituciones.
  • - Gestionar insumos y maquinaria para los procesos de agricultura urbana de comedores comunitarios y otros de la ciudad, donde las entidades responsables apoyen con seguimiento y continuidad de los procesos. Promover las terrazas y jardines productivos. Desarrollar unidades locales para producir compostaje con los residuos orgánicos generados en los comedores y jardines infantiles.
  • - Articular las iniciativas productivas de los comedores (tiendas comunitarias, productos de aseo, agricultura urbana, confección de uniformes...), con el abastecimiento de insumos que requieren los proyectos sociales del distrito, fortaleciendo así la economía popular. Los contratos deben obligar a los operadores a comprar, por lo menos, un porcentaje de sus insumos a las iniciativas y proyectos locales. Tener presente el modelo de Brasil (hambre cero) para articular la producción local con los programas sociales alimentarios. Patrocinar a unos líderes para visitar la experiencia carioca y ajustar el modelo para replicarlo –respetando las diferencias– en Bogotá.
  • - Implementar consejos locales y un consejo distrital de soberanía alimentaria3, que reemplacen los comités de seguridad alimentaria, dotándolos de capacidad e incidencia real para la toma de decisiones en este tipo de programas, con énfasis en la planeación, seguimiento y evaluación de las estrategias, programas y proyectos implementados en materia alimentaria. Consejos que cuenten con participación de la comunidad, y a partir de los cuales se oriente la discusión y formulación de una Política pública de soberanía alimentaria para Bogotá, una vez finalice –en el 2016– la política pública vigente sobre seguridad alimentaria y nutricional.

 

A manera de conclusión, enfatizar que defendemos el argumento escrito en el suplemento de este periódico (edición enero-febrero de 2013) "La segunda independencia se inaugurará en Colombia, nación soberana y segura, a partir del momento en que se afirme y ejecute un gran acuerdo nacional por la soberanía y por la seguridad alimentarias; y esa segunda independencia se proclamará como causa cumplida y empezará a celebrarse el día en que el hambre se haya borrado radicalmente de toda la geografía nacional, de todas las bocas, de todas las posibilidades y de todas las expresiones de autoctonía patria. Se seguirá celebrando, entonces, en lo sucesivo, a la nueva Colombia, territorio libre del rencor político del hambre, justa y en paz"4.

 

1 Título convocante para un desafío político que por 200 años ha permanecido aplazado. Suplemento periódico desde abajo, enero 20 – febrero 20 de 2013.

2 Propuestas trabajadas por la coordinación inter-local por la Soberanía Alimentaria abril 2013.

3 Los Consejos son organismos de concertación entre el Estado y la sociedad para la formulación de políticas, planes, programas y proyectos relacionados con el sector y sus respectivos presupuestos.

4 Barricadas de maíz, suplemento de la colección bicentenario del periódico desde abajo enero 20 - febrero 20 de 2013.

 

Informacion adicional

  • Antetítulo BOGOTÁ, SOBERANÍA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
  • Autor Christian Robayo
  • Edición 190
  • Sección Comunidad
  • Fecha Abril 20 - mayo 20 de 2013
  • Bajante
Publicado en Edición No. 190
Domingo, 24 de Febrero de 2013 11:27

¿Advenimiento del ominoso agri-dólar?

Simultáneamente a la intensificación de la guerra de divisas mediante devaluaciones competitivas –como la del yen nipón que en cuatro meses se depreció deliberadamente 30 por ciento, con lo que el megaespeculador con disfraz defilántropo George Soros, presunto prestanombres de los banqueros esclavistas Rothschild ( The Financial Times dixit), se embolsó mil millones de dólares–, el nuevo mandarín Xi Jinping realiza jugadas de envergadura geoestratégica (Bajo la Lupa, 20/2/13): después de anunciar su primera visita a Rusia y luego a Sudáfrica, para asistir a la quinta cumbre de los resplandecientes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), exhortó a desarrollar mejores vínculos en el seno del Grupo de Shanghai (Xinhua, 22/2/13), que se pudiera considerar como la contraparte de la OTAN.

 

Los cambios dramáticos en el incipiente nuevo orden multipolar son hipercomplejos, no lineales, muy profundos y de corte multidimensional que engloba a los alimentos tan descuidados en varios países neocolonizados mentalmente como, por desgracia, el México neoliberal itamita.

 

En coincidencia con los movimientos geoestratégicos del mandarín Xi, el premier ruso, Dmitri Medvedev, visitó Brasil, donde descolgó un sorprendente contrato militar de defensa avanzada, y Cuba, a la que prometió condonar insólitamente 35 mil millones de dólares de deuda ( Pravda, 22/2/13), mientras el belicoso premier nipón, Shinzo Abe, en vísperas de su visita a Estados Unidos (EU), exultó que Japón está de regreso, en abierto desafío a China (The Financial Times, 23/2/13).

 

En Gran Bretaña, el escándalo delincuencial de las tasas de interés manipuladas (Libor, por sus siglas en inglés), ha expuesto el blanqueo descomunal de HSBC y Standard and Chartered, mientras círculos europeos muy bien informados aseveran sotto voce que el megaescándalo de Monte dei Paschi di Siena (ver Bajo la Lupa, 3/2/13), el banco más antiguo del mundo, ha arrastrado en un efecto dominó, amén del Banco Santander, a relevantes bancos de primer nivel, como JP Morgan Chase (el mayor apostador dederivados financieros del mundo) y al legendario Deutsche Bank.

 

En medio de una inusitada lluvia de asteroides, meteoros y cometas, Bill Gross, el poderoso mandamás estadunidense de Pimco (la mayor correduría de bonos del mundo), admitió que el planeta enfrenta una supernova financiera ( Business Insider, 31/1/13). ¡Gulp!

 

En forma curiosa, Crédit Suisse afirma que los gobiernos desalientan la tenencia en oro, como sería el caso de India (el mayor importador de oro del mundo) y Vietnam ( The Daily Bell, 21/2/13). Más allá de la aparente desinformación del banco suizo que abulta dos singulares excrecencias extrapoladas como si fuesen tendencia universal, la honda desconfianza en el sistema financiero mundial controlado por la banca israelí-anglosajona ha llevado a que los tenedores de oro prefieran los lingotes físicos en lugar de papelitos bancarios de insolventes entidades financieras sin garantía alguna.

 

Mientras los circuitos estratégicos de EU anuncian ditirámbicamente el fin de laera del petróleo en beneficio de la nueva revolución energética del fracking(Bajo la Lupa, 10 y 13/2/13) del gas esquisto ( shale gas) que arrinconaría a Rusia y a la OPEP, el polémico portal Zero Hedge perfila el advenimiento delagri-dólar (el dólar apuntalado por la agricultura y los alimentos) que colocarían a China en desventaja geopolítica debido a sus angustiantes importaciones para nutrir a la mayor población del planeta. Aquí hemos hecho eco de la subrepticia guerra alimentaria, como parte de una guerra multidimensional que no se atreve a pronunciar su nombre, que desembocó en el incremento exponencial del precio de los alimentos y que, a mi juicio, fue el detonante de Las revoluciones árabes en curso: el detonador alimentario global, Orfila editor, 2011).

 

Zero Hedge (24/11/12) aborda las consecuencias del ocaso del petro-dólar y el advenimiento del agri-dólarcon una serie de gráficos y datos duros muy esclarecedores. Arguye que las consecuencias serán tanto macroeconómicas como geopolíticas cuando los países actuarán cada vez más en forma estratégica (¡supersic!) para asegurar el abasto alimentario: desde el neoproteccionismo hasta los acuerdos bilaterales complementarios, lo cual, a mi juicio, puede dañar aún más a la disfuncional OMC.

 

Karim Bitar, mandamás de la trasnacional británica de biotecnología Genus, avizora un desenlace muy violento y épico para China, en referencia a su déficit alimentario: 20 por ciento de la población mundial y 7 por ciento de tierra cultivable. ¡Todo lo contrario de Brasil: la inminente superpotencia alimentaria global!

 

A Zero Hedge no se le escapa el poder de las pampas, donde Brasil y Argentina encabezan a América Latina en el mercado de alimentos con superávit significativos en soya, maíz, carne y oleaginosas. Sustenta que Japón, Sudcorea y Gran Bretaña enfrentarán severos desafíos alimentarios. Postula la emergencia de los agri-dólares en similitud al surgimiento de los petro-dólares de la década de 1970.

 

Hoy el valor de las exportaciones de energéticos es de 2.3 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares frente a los 1.08 millones de millones de dólares para la agricultura, lo suficiente para podar una parte considerable de los 3.31 millones de millones de dólares de reservas de divisas de China, las mayores del mundo: ¡34 por ciento del total global! (diciembre, 2012).

 

El alza de los alimentos y su circulación transcontinental e intrarregional es susceptible de afectar el flujo de divisas en el planeta.

 

Zero Hedge nomina a los vencedores con el advenimiento de losagri-dólares: Brasil (¡supersic!) –a quien The Financial Times (23/2/13) le consagró un reportaje para colocarlo como la inminente superpotencia alimentaria global–, EU, Canadá y, quizá, África (60 por ciento de la tierra sin cultivar en el mundo con agua abundante y envidiable bono demográfico).

 

México, 30 por ciento de gasto alimentario por hogar, se acerca espeluznantemente a los niveles estremecedores de China (40 por ciento) e India (45 por ciento) frente a 14 por ciento de EU: hoy la superpotencia alimentaria global.

 

Los aldeanos teólogos mercantilistas, quienes se precipitan a colocar a México rebasando a Brasil en forma unifactorial financierista, ocultan que nuestro país vive una verdadera catástrofe agroalimentaria, producto de la aciaga experimentación neoliberal que nadie desea contabilizar como superlativo daño colateral del TLCAN, amén del libre narcotráfico y la expoliación bancaria, en espera de la enajenación de sus hidrocarburos.

 

El ensayo de Zero Hedge, amén de estrujante por lo meritorio de sus datos duros, aunque peque de neomalthusianismo financierista, es alertador.

 

Pero perturba su unidimensionalidad cuando trasmuta el auge del petro-dólar, de la fase bipolar nuclear en la década de los 70, con el advenimiento del agri-dólar en el incipiente nuevo orden multipolar, cuya característica se centra en su multidimensionalidad donde concurre la suma y resta de varios factores estratégicos, entre los cuales, sin duda, se encuentran la agricultura y los alimentos. Pero no son los únicos. Ni juegan solos.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: alfredojalife.com

 

Informacion adicional

  • Antetítulo Bajo la Lupa
  • Autor ALFREDO JALIFE-RAHME
  • País
  • Región
  • Fuente La Jornada
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
Jueves, 21 de Febrero de 2013 07:18

Celebra la ONU Año Internacional de la Quinua

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanza este miércoles el Año Internacional de la Quinua, el “grano de oro de los Andes” cultivado por los incas y que hoy día gana mercados por su alto valor nutricional. Los actos serán encabezados por los embajadores especiales del pseudocereal, el presidente boliviano, Evo Morales, y la primera dama de Perú, Nadine Heredia.


 
Ambos embajadores estarán acompañados por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el presidente del 67 Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General, Vuk Jeremic; y el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva.


 
También participarán en el lanzamiento mundial el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Rafael  Roncangliolo Orbegosa; y el ministro de Agricultura y Ganadería de Ecuador, Javier Ponce Cevallos.
 


La colaboradora de teleSUR en Nueva York, Estados Unidos, Karina Cartagena informó este miércoles que los actos comenzarán “a las 10H00 locales (15H00 GMT) en la que intervendrá el presidente Morales y la primera dama de Perú”.


 
“Se declarará este 2013 como el año de la Quinua”, agregó la periodista.


 
Por su parte, el corresponsal de teleSUR en Bolivia, Freddy Morales reportó que “hay expectativas y satisfacción en el pueblo boliviano sobre todo en el Valle y el Antiplano porque fueron los promotores de lo que hoy se lanza en Naciones Unidas”.


 
“Bolivia pondrá todos sus esfuerzos para que toda la humanidad pueda considerar este alimento como una de las alternativas de soberanía alimentaria para el mundo”, señaló el periodista.


 
Indicó que los precios internacionales “han llegado a altos niveles con 500 por ciento en el precio de la quinua debido a la promoción que hace Bolivia a este alimento”.


 
Freddy Morales comentó que la quinua “estuvo un tiempo en la oscuridad. Los indígenas utilizaban el alimento como parte de sus ritos”, pero llegó “la colonia y la prohibió porque según ellos eran ritos paganos”.


 
El pseudocereal “fue recuperado en los últimos años y será un alimento de consumo mundial”, agregó.


 
Según un boletín de prensa del Ministerio de Comunicación de Bolivia, la presentación de la quinua forma parte del extenso programa de promoción en el Año Internacional de la Quinua, a sugerencia de Bolivia


MAYOR CONSUMO MUNDIAL


 
El Gobierno boliviano apuesta a la mayor producción y consumo mundial de la quinua, de la que es el primer productor mundial. La apuesta del país andino está enmarcada en la política gubernamental de brindar y garantizar la seguridad con soberanía alimentaria a la población dentro del concepto del “Vivir Bien”.


 
Este grano, un antiguo alimento de los indígenas andinos, integra actualmente dietas saludables en distintos rincones del mundo por sus excepcionales condiciones nutricionales, que han llevado a la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por su sigla en inglés) a incluirlo en los alimentación de los astronautas.


 
“Desde hace siete mil años se ha tenido la capacidad de cultivar en esta parte del mundo el alimento más perfecto conocido sobre la faz de la tierra”, dijo Germán Gallardo, director de Planificación del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras de Bolivia.
 
Según un estudio, la quinua “es el único alimento vegetal que posee todos los aminoácidos esenciales; su valor calórico es mayor al del huevo y la leche y comparable sólo al de la carne; su contenido proteico supera a granos como el trigo, arroz, maíz y avena; y es rica en minerales como el fósforo, potasio, magnesio y calcio”.


 
La quinua se consume usualmente mezclada en ensaladas, con frutas o yogur. No tiene gluten y es más fácil de digerir que el maíz, el trigo, el centeno, el mijo y el sorgo.


 
ALIMENTO ESTRATÉGICO


 
La versatilidad para su producción, adaptable fácilmente a cualquier terreno, llevó a la FAO a considerar a la quinua un alimento estratégico en la lucha contra el hambre, en momentos en que el planeta sufre los efectos del calentamiento global y la tala de bosques.


 
Este alimento se cultiva en tierras semidesérticas, bajo condiciones solares fuertes y climas fríos, desde tierras a nivel del mar hasta los más de tres mil 600 metros.


 
Bolivia y Perú son los dos principales productores mundiales de quinua, donde se cultiva desde tiempos preincaicos, junto a Ecuador y Chile.


 
Según los últimos datos de la FAO, hasta 2011 la producción mundial de quinua superó las 81 mil toneladas al año. Perú encabeza la lista con 41 mil 168 toneladas, seguida de Bolivia con 38 mil 257 toneladas.


 
La quinua boliviana y peruana tiene como principales mercados a Estados Unidos, Canadá, Australia, Alemania y otras naciones europeas.


 
(Con información de Telesur)

 

 

lineavertical 

 

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor Telesur
  • País
  • Región Sur América
  • Fuente CubaDebate
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional

La multinacional Monsanto tiene un litigio con Vernon Hugh Bowman, un pequeño agricultor de Indiana, por saltarse las patentes sobre sus semillas de soja. Lo llamativo del caso es cómo ha violado Bowman la patente: se ha limitado a guardar parte de la cosecha obtenida después de una primera cosecha de semillas transgénicas resistentes a un plaguicida, y la volvió a plantar. Lleva así nueve años, por lo que se está beneficiando de los mayores rendimientos de la planta diseñada por Monsanto sin pagarle los derechos correspondientes. El juicio está en el Tribunal Supremo.

 

El caso ha merecido que Nature lo recoja en su edición digital de hoy. Otros medios, como The New York Times también se han hecho eco. Precisamente en declaraciones a ese diario, Bowman ha dicho que con sus 300 acres (121,4 hectáreas) dedicadas a la soja, el maíz y el trigo, “no merece” ni llamarse un agricultor.

 

“El demandado en este caso (Bowman) obtuvo la soja modificada de un proveedor local, y durante nueve años la reprodujo violando la patente”, afirma la compañía —con la que este periódico ha intentado ponerse en contacto— en un comunicado. En EE UU los agricultores firman un contrato al comprar las semillas en el que se comprometen a no replantar la producción. Esta salvaguarda para sus intereses la introdujo Monsanto después de abandonar en 1999 la tecnología denominada Terminator, que hacía que las semillas producidas (el grano en el caso de los cereales) fueran estériles.

 

“El sistema de patentes de EE UU ha desempeñado un papel crucial para incentivar la innovación y estimular el avance de muchas de las industrias vitales para nuestro país”, ha dicho en ese comunicado Daniel Snively, vicepresidente ejecutivo de Monsanto. “En este caso, el sistema ha permitido el descubrimiento y la expansión de una ciencia novedosa que ha revolucionado la agricultura, permitiendo a los agricultores producir más comida a la vez que ahorraban en recursos naturales”. “Lo que está en juego son algunas de las más innovadoras investigaciones del planeta, no solo en agricultura, sino también en estudios que van desde las medicinas a las ciencias medioambientales que se basan en un sistema de patentes para hacer su inversión en I+D viable económicamente”.

 

Lo que en el fondo está en juego es qué pasa con sistemas que pueden replicarse solos. Las semillas son un caso peculiar porque nadie piensa en ellas como algo artificial, pero este tipo de protección se utiliza en otras tecnologías, desde cultivos celulares para producir medicamentos o programas de software que pueden replicarse fácilmente. Por eso, The New York Times recoge que no solo el Departamento de Justicia ha emitido una nota apoyando a Monsanto, sino que grupos como BSA The Software Alliance, que representa a empresas como Apple y Microsoft, han dicho en un comunicado que un fallo contra Monsanto “podría facilitar la piratería de software a gran escala”. Ya que los programas son fácilmente replicables. También ha advertido que, por el contrario, una decisión muy rígida en el sentido contrario podría facilitar la abundancia de litigios por menudencias en la defensa de las patentes.

 

En cambio, grupos como el Center for Food Safety (Centro para la Seguridad Alimentaria) y Save Our Seeds (Salvemos Nuestras Semillas) han afirmado que el juicio pone de manifiesto el papel predominante de Monsanto y otras compañías biotecnológicas en el sector, que han llevado a un aumento de los precios. Según la primera de estas organizaciones, la multinacional ha emprendido más de 140 procesos por infringimiento de patentes que han involucrado a 410 granjeros y 56 explotaciones agrícolas, que le han reportado más de 23,67 millones de dólares (17,73 millones de euros).

 

El conflicto entre Bowman y la compañía es, por tanto, uno más, pero la compañía cree que debe mantenerlo para proteger sus intereses. El hombre afirma que en verdad él ha comprado todos los años semillas a Monsanto, y que solo replantó una pequeña parte para obtener una segunda cosecha. Como esta suele tener mucho menor rendimiento, no quiso pagar las semillas. La compañía le ha pedido más de 80.000 dólares (60.000 euros). “Estoy dispuesto a que me avasallen, pero no a que me arruinen”, ha dicho Bowman.

 

Fuentes de la compañía en España, después de insistir en que el caso se ha dado en EE UU, han remitido las siguientes explicaciones: "Seguimos confiando en nuestra posición legal, y pediremos al Tribunal Supremo que confirme la decisión del Circuito Federal, que reafirmó importantes derechos de propiedad intelectual con importancia para la industria de la biotecnología agrícola.  Monsanto invierte más de 4 millones de dólares diarios en investigación y desarrollo para beneficiar a agricultores y consumidores. Sin la protección de las patentes, esto no sería posible.  La vasta mayoría de los agricultores entienden y aprecian nuestras investigaciones y están dispuestos a pagar por nuestras invenciones y el valor que proveen. Ellos no piensan que sea justo que algunos agricultores no paguen.Un pequeño porcentaje de agricultores no honra este acuerdo. Monsanto es consciente, a través de nuestras propias acciones o de terceras partes, de que hay individuos sospechosos de violar nuestras patentes y acuerdos. Donde encontramos violaciones de patentes, somos capaces de alcanzar acuerdos sin necesidad de ir a juicio. En muchos casos, estos agricultores continúan siendo clientes. Algunas veces, ambas partes deciden que sea la corte quien decida sobre el asunto. Esta circunstancia es relativamente poco habitual, y hasta la fecha, solo nueve casos han pasado por un juicio completo. En cada una de estas instancias, el jurado decidió a nuestro favor".

 

Por último, destaca que "sin importar si el acuerdo se soluciona de manera inmediata, o a través de la vía legal, lo recaudado es donado a la comunidad, incluyendo becas para apoyar a la juventud".

 

Por Emilio de Benito Madrid 19 FEB 2013 - 18:44 CET

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor Emilio de Benito
  • País
  • Región
  • Fuente El País
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
Jueves, 07 de Febrero de 2013 07:03

Cómo envenenar niños

Muy lejos del peso, documental de Estela Renner, producido por Marcos Nisti, debiera ser obligatorio el pasarlo en las escuelas y familias. Nunca he sabido de un filme tan pedagógico sobre la alimentación infantil.


 
Nuestros niños están siendo envenenados silenciosamente al ingerir bebidas y comidas nocivas. Todas ellas ampliamente anunciadas en la televisión y en internet, de manera que les inculquen hábitos permanentes de consumo.


 
A pesar de que la legislación de muchos países ya prohíbe la publicidad de alimentos dañinos para la salud de los niños, como es el caso de Chile, Francia, el Reino Unido, el gobierno brasileño sigue sometido a la presión de las empresas productoras. Flojea en asegurar calidad de vida a nuestra población. En cuanto a la Vigilancia Sanitaria, el Ministerio de Salud se las ve y se las desea invirtiendo millones de dólares en enfermedades evitables.


 
Las encuestas indican que los productos anunciados en la publicidad logran obtener hasta un 134% más de ventas.


 
En el Brasil el 30% de los niños tienen sobrepeso y un 15% de los mismos ya son obesos. Crece de modo alarmante la incidencia de la obesidad infantil, colesterol alto, problemas glandulares, diabetes tipo 2, cáncer, sin que se consiga poner un alto a la industria del envenenamiento sabroso.


 
Hay incluso escuelas que abren sus puertas al atractivo de las redes de comiderías, sin percatarse de que la calidad de los alimentos ofrecidos en ellas equivale a dejar entrar en casa a un asesino con armas. La diferencia es que el alimento nocivo mata lentamente y causa un mayor y más largo sufrimiento.
 


Estos datos hablan por sí solos: una bolsita de 300 gramos de caramelos contiene 120 gramos de azúcar; o sea el 40% del producto es puro azúcar. Una botella de 1 litro de bebida láctea contiene 165 gramos de azúcar. Es como ingerir una taza de azúcar.


 
Una lata de 350 gramos de refresco del color de la ropa de Papá Noel contiene 37 gramos de azúcar, lo que equivale a 7 bolsitas de azúcar, de las que se ofrecen en los bares para endulzar el café. Si el niño toma una lata cada día, en una semana serán 259 gramos de azúcar, y en un mes algo más de 1 kilo de azúcar.


 
El brasileño consume 51 kilos de azúcar al año. Son más de 4 kilos por persona al mes. En el mundo 35 millones de personas mueren cada año debido al excesivo consumo de azúcar.


 
Un envase de 355 ml de zumo de uva contiene 48 gramos de azúcar, lo cual equivale a 9 bolsitas de azúcar.
 Una bolsa de 200 gramos de batatas fritas contiene 77 gramos de grasa; o sea el 38.5% del producto es pura grasa. Es como ingerir media taza de aceite de freír.


 
Un paquete de galletas de 154 gramos contiene 30 gramos de grasa y 50 gramos de azúcar; o sea que el 50% del producto son sustancias perjudiciales para la salud.
 


Un paquete de bizcochos rellenos contiene 30 gramos de grasa y 50 gramos de azúcar; lo que equivale al consumo de 8 panecillos del tipo francés.


 
Una caja de 200 ml de chocolates y un paquete de 400 gramos de vitamina instantánea contiene, cada uno, 29 gramos de azúcar; lo cual equivale a 6 bolsitas de azúcar.


 
Una caja de 400 gramos de harina contiene 146 gramos de azúcar; o sea que el 36.5% es puro azúcar. Y una botella de 2 litros de zumo de uva contiene 270 gramos de azúcar, lo que equivale a ingerir 1 ½ taza de azúcar, y sólo un 10% de zumo. La caja de 1 litro del mismo zumo contiene 145 gramos de azúcar, equivalente a una taza de azúcar.


 
Una bolsa de 35 gramos de zumo en polvo contiene 28 gramos de azúcar y un 1% de fruta; o sea un 80% del producto es puro azúcar.


 
En los envases casi nunca aparece la palabra ‘azúcar’. Es sustituida por ‘carbohidrato’.


 
Hay niños que consumen al día 250 calorías en productos azucarados, cuando basta ingerir 100 calorías para engordar 4 kilos al año. Y es bueno recordar que hoy día los niños son más sedentarios, corren y saltan menos, lo que favorece la obesidad.


 
Nuestras escuelas enseñan de todo menos educación nutricional. Nadie recurre cada día a sus conocimientos de historia o de química, hace operaciones algebraicas o habla en idioma extranjero. Pero todos comemos varias veces al día; y en general lo hacemos sin criterio ni noción de cómo el organismo reacciona ante los alimentos, ni en qué medida son benéficos o perjudiciales para nuestra salud.


 
El 18 de diciembre la Asamblea Legislativa de São Paulo aprobó dos importantes proyectos de ley: prohibir la venta de bocadillos junto con regalos o juguetes, y la publicidad de alimentos y bebidas no saludables, o sea pobres en nutrientes y con alto grado de azúcar, grasas saturadas o sodio, en la televisión y en las radios desde las 6 a las 21 horas, y en cualquier horario en las escuelas públicas y privadas. Se espera que el gobernador, Gerardo Alckmin, apruebe ambos proyectos pioneros en el combate a la obesidad infantil en el Brasil.

 

6 febrero 2013

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor Frei Betto
  • País
  • Región
  • Fuente CubaDebate
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
Sábado, 29 de Diciembre de 2012 08:39

El fin del mundo y los hombres y mujeres de maíz

El 21 de diciembre 2012 marcó el inicio de un nuevo baktún, un periodo de 394 años solares, según la cuenta larga de los mayas y su sofisticado conocimiento astronómico. En una época donde la cultura dominante banaliza todo, el momento se cargó de significados contradictorios, para algunos el fin del mundo” (ante la falta de sentido, el apocalipsis vende), para otros el inicio de una “nueva era”, o simplemente, un momento de reflexión. Para los pueblos que aún conservan una relación de respeto con la tierra y el entorno, el tiempo es definitivamente mucho más que un sexenio, no es lineal, la memoria colectiva y el horizonte común abrazan el presente, justamente, siempre presentes.  

 

Desde el corazón del mundo maya, la vasta movilización silenciosa y en perfecto orden de más de 40 mil comuneros zapatistas en Chiapas, recordó contundentemente al planeta que ahí siguen, construyendo, creando y resistiendo, mientras el sistema se derrumba. Mensaje callado de enorme resonancia, que como espejo nos devuelve la esperanza, no la que espera, sino la que construye.

 

Los mayas, escribe Carlos Lenkersdorf, como toda cultura, tienen una historia cambiante a través de los siglos y milenios. La oficialidad y la industria del turismo resaltan de ellos el periodo clásico (aproximadamente del año 300 al 900), épocas de teocracia y fuertes diferencias sociales, que es también cuando se construyeron pirámides y sitios como Palenque, Yaxchilán, Tikal y otros. Esos lugares fueron abandonados cerca del fin del periodo, en lo que muchos investigadores y la historia oficial consideran un “colapso” de la civilización maya. Pero Lenkersdorf señala que los mayas siguen existiendo y por tanto no “colapsaron”. Lo que terminó fue la estructura social altamente elitista que existía en ese periodo. Por tanto, se trató más bien de rebeliones de campesinos, que abandonaron esos suntuosos sitios para habitar lugares más adecuados a la vida comunitaria y a la siembra. A través del tiempo, los mayas han seguido resistiendo al sojuzgamiento, así como a los conquistadores –que a diferencia de otras culturas donde había estructuras jerárquicas centralizadas, tuvieron que enfrentarse con la prolongada resistencia de cada región maya, ya que aunque unas fueran derrotadas, las demás seguían resistiendo e incluso las que los españoles consideraban vencidas, se volvían a levantar. “A lo largo de 500 años, desde la llegada de los europeos, no hubo ningún siglo sin levantamiento maya. La ‘guerra de castas’, así llamada por los no mayas y que ocurrió en el siglo pasado, duró unos 50 años. El primero de enero de 1994 es fecha memorable de otro levantamiento maya al terminar el siglo XX. Dura ya años y la problemática de la rebelión no se ha resuelto”, nos recordaba Lenkersdorf y sigue vigente. Complementariamente, Nelson Reed, en La guerra de castas en Yucatán, señala que un detonante crucial de la rebelión en la península fue justamente haberles impedido seguir su vida como campesinos libres y plantar su maíz.
Estamos ahora en otra vuelta de la misma tuerca, pero en todo el mundo, incluido el mundo maya: el ataque despiadado a la vida campesina-indígena y a las fuentes independientes de producción de alimentos, bases de su sustento y el de la mayoría de la humanidad. Como resume la demanda de la audiencia sobre Maíz y Soberanía Alimentaria del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), este ataque se despliega tanto a través del avance sobre sus territorios para acceder a los recursos que existen o puedan plantarse allí (entre otros, maderas, minería, agua, biodiversidad, monocultivos de palma, jatrofa y ahora soya y maíz transgénico) como por la destrucción provocada por los sistemas de infraestructura, carreteras, transporte y energía que éstos y otros “desarrollos” demandan, o por los desplazamientos a que obligan a sus habitantes destrozando sus medios de vida, sus culturas y sus asambleas, junto a los muchos problemas asociados al crecimiento salvaje de ciudades, basureros, contaminación, marginación.

 

La debacle se puede ver desde muchas aristas y “sólo entre todos sabemos todo”, como dicen los sabios wixárika. Por el trazado de un mapa colectivo en el TPP. Uno de los puntos de mira paradigmáticos es la destrucción de los sistemas alimentarios independientes, comenzando por la apropiación corporativa de las semillas. Todas las guerras tratan de destruir las fuentes de alimentación del enemigo. Para ello, los transgénicos, con la contaminación inevitable que conllevan y las patentes que criminalizan a las víctimas, son un arma privilegiada. Los conquistadores son ahora empresas transnacionales, que cuentan con ejércitos y gobiernos, para avanzar y defender sus intereses, paliar algunos impactos sociales si les da mejores mercados, o avasallar territorios y reprimir la defensa comunitaria.

 

Y aunque para las trasnacionales los campesinos y la gente en general no somos “enemigos” sino clientes potenciales (en realidad sólo les interesa la ganancia), apropiarse de las bases de la alimentación les da ambas ventajas: fabricar dependencia y destruir resistencia.

 

Pese a los ataques, la alimentación de cerca de 70 por ciento de la humanidad sigue estando en manos de la agricultura campesina y de pequeña escala, de pescadores artesanales, recolectores, huertas urbanas. En todas partes, las luchas se siguen tejiendo, en silencio a veces, en estruendo otras, mientras los hombres y mujeres de maíz siguen sembrando y el baktún apenas comienza. Tejiendo también culturas, dicen los indignados: no es que avancemos poco, es que vamos muy lejos.

 


Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor Silvia Ribeiro
  • País México
  • Región Norte América
  • Fuente La Jornada
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
Miércoles, 26 de Diciembre de 2012 08:06

Comida chatarra, promesas vanas

Nestlé, la mayor compañía de alimentos del mundo, tiene formas creativas de llegar a los rincones más recónditos del planeta. Una es trabajar con personas como Flavia Medeiros, microdistribuidora de Sao Paulo, quien vende a brasileños que a primera vista no parecen tener el dinero o la inclinación para comprar productos Nestlé. El almacén de la señora Medeiros está retacado de cereales, yogures, dulces, leche sabor chocolate y fórmulas infantiles de esa marca. Sus reclutas locales venden los productos puerta a puerta, a menudo con pagarés proporcionados por la empresa. En un programa hermano, la firma tiene un gran barco navegando por el Amazonas, donde vende comida empacada y helado a los habitantes de las riberas. Esas técnicas provocan apoplejía a algunos promotores de la salud.

 

Para las compañías de alimentos y bebidas, las crecientes tasas de obesidad representan un acertijo. Obligadas a generar ganancias para sus accionistas, todas las grandes empresas del ramo se esfuerzan por vender más productos en todo el mundo. Muchos productos chatarra son muy redituables, pero las compañías no quieren ser fustigadas por engordar a sus consumidores. El espectro de la regulación gubernamental gravita sobre ellas. Muchas firmas están en conflicto, pues siguen pregonando productos chatarra mientras proclaman elaborados planes para mejorar la nutrición. Insisten en que ayudarán a reducir las tasas de obesidad, pero hay razón para dudarlo.

 

En la década pasada las ventas de productos empacados en el mundo han crecido 92%, a 2.2 billones de dólares este año, según el bufete Euromonitor. En Brasil, China y Rusia las ventas han triplicado o cuadriplicado su nivel de 2002. Muchas empresas ofrecen tanto productos dañinos como saludables, como los yogures Greek de Nestlé.

Otra cuestión son los refrescos. Coca-Cola y PepsiCo controlan cerca de 40% del mercado mundial de bebidas gaseosas (ver tabla). Las ventas de refrescos en el mundo se han más que duplicado en la década pasada, a 532 mil mdd; en India, Brasil y China se han más que cuadruplicado. Es problemático, dado que esas bebidas representan al menos 20% del aumento de peso en EU entre 1977 y 2007, según la investigadora Gail Woodward-Lopez y sus colegas en la Universidad de California en Berkeley.

 

Estas cifras impresionantes van en aumento. Nestlé adquiere firmas locales en China y adapta su cartera al mercado de ese país: como a muchos chinos el café les parece demasiado amargo, la empresa ofrece Smoovlatte, bebida de café que sabe a helado derretido. Kraft, gigante de la alimentación, se dividió en dos en octubre: Mondelez International, la nueva empresa que ahora fabrica las famosas galletas Oreo, busca dominar el mercado de las golosinas. Planea elevar su inversión en mercados emergentes, que ya representan 44% de sus ingresos.

 

También las cadenas de comida rápida se han extendido con rapidez en mercados en desarrollo. McDonald's tiene presencia en 119 países. Yum Brands, dueña de KFC, Taco Bell y Pizza Hut, deriva 60% de sus ganancias del mundo en desarrollo, y queda mucho potencial de crecimiento. El jefe ejecutivo de esa firma, David Novak, explica que tienen 58 restaurantes por cada millón de estadunidenses, en comparación con apenas dos por cada millón de personas en mercados emergentes.

 

Pero al tiempo que se expanden, las compañías luchan por mostrar que toman en serio el problema de la obesidad. La Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas (IFBA, por sus siglas en inglés), grupo de 10 gigantes que incluye a Coca-Cola, Mondelez y Nestlé, ha prometido a escala mundial que hará productos más saludables, los publicitará con responsabilidad y promoverá el ejercicio. Las promesas son más específicas en países ricos, donde las tasas de obesidad son más altas y el escrutinio más completo. En Inglaterra 21 empresas han acordado un pacto de responsabilidad con el Departamento de Salud, que las compromete a ayudar a las personas a consumir menos calorías. En EU, el mercado más grande y más celosamente observado, 16 compañías han prometido reducir 1.5 billones de calorías de sus productos de aquí a 2015 (cantidad basada en un cálculo grosso modo de lo que el estadunidense debe reducir en promedio de su dieta para ser saludable). Y prácticamente toda empresa tiene un plan propio para mejorar la nutrición, en algunos casos más robusto que otros.

 

Existen tres enfoques generales: eliminar ingredientes dañinos, añadir mejores o presentar nuevos productos. Kraft dice que de 2005 a la fecha ha creado 5 mil productos más saludables, ya sea mejorando la receta de los que estaban en el mercado o lanzando nuevos. Coca-Cola ha reducido 9% el número promedio de calorías en sus productos de 2000 a la fecha y sigue estudiando nuevos endulzantes de bajas calorías, además de los que ya emplea. Jonathan Blum, nombrado en marzo pasado jefe de nutrición en Yum Brands, afirma revisar sistemáticamente lo que se ofrece en los restaurantes en lo relativo a los que llama sus tres pilares: variedad, transparencia y contenido nutricional. Nestlé, en particular, quiere ser vista como una compañía de alimentos saludables. Es una estrategia básica de negocios, explica Janet Voûte, directora global de relaciones públicas de la empresa, quien antes trabajaba en la Organización Mundial de la Salud. La firma ha establecido un instituto para combinar la investigación nutricional y biomédica, con la esperanza de crear alimentos que rindan beneficio medicinal. Nestlé examina todo su catálogo para asegurarse de que sus productos sean más saludables y sabrosos que los de sus competidores directos.

 

El esfuerzo por ofrecer productos más sanos es obstruido por dos factores principales. Primero, hay poco acuerdo sobre cómo definir la comida saludable y la comida chatarra. Una zanahoria es saludable sin duda y una bebida gaseosa no, pero la distinción no siempre es tan obvia. Una compañía puede reducir el contenido de azúcar de una galleta, pero eso no la hace más saludable. Una hamburguesa puede ser densa en energía, como definen los nutricionistas, con un montón de calorías incorporadas, pero tiene cierto valor nutricional. Ni siquiera una galleta Oreo, una bomba de grasa y azúcar, condena al consumidor a la obesidad si se come de vez en cuando.

 

La incertidumbre sobre cuáles alimentos son saludables y cuáles no dificulta medir cuánto avance ha tenido la industria. Nestlé tiene un detallado sistema de perfiles nutricionales para determinar si un producto es apropiado para una dieta saludable, y afirma que 74% de sus productos pasan la prueba. Una barra pequeña de chocolate Kit-Kat llena el requisito.

 

Virtuoso, pero todavía no

 

El segundo problema de la industria alimentaria es de tiempo. Las compañías dicen querer ofrecer productos más sanos a largo plazo, pero tienen la responsabilidad ante sus accionistas de elevar las utilidades a corto plazo. Al tiempo que desarrollan productos nutritivos, seguirán comercializando bebidas gaseosas y frituras hasta que los consumidores dejen de comprarlos. Las ventas de productos buenos para el consumidor –que Euromonitor define como alimentos que han sido modificados para contener menos azúcar, grasa o sal que otros similares– se han más que duplicado en la década pasada. Aun así, el año pasado representaron apenas 7% de las ventas de bebidas y alimentos empacados. Blum, del consorcio Yum, advierte contra hacer demasiados cambios en poco tiempo. No es una carrera, expresa. Los consumidores dicen que quieren comer más sano, pero su conducta tiende a ser un tanto diferente. Y añade: Estamos orgullosos de la comida frita, somos fanáticos de la sartén.

 

PepsiCo ha llevado a cabo el más tumultuoso experimento de la industria. Indra Nooyi, quien llegó a la dirección de esa empresa de refrescos y frituras en 2006, se lanzó a vender productos más saludables. Contrató a Derek Yach, quien había trabajado en el sector de tabaco y alimentación en la OMS, y trazó metas ambiciosas para reducir sal, grasas saturadas y azúcar añadida a los productos de la empresa. En 2010 PepsiCo declinó anunciar sus bebidas durante el Supertazón, y optó por lanzar una campaña de mercadeo sobre causas sociales. Los accionistas comenzaron a rebelarse. Querían que PepsiCo diera todo su apoyo a productos que ganaran dinero, saludables o no.

 

Así pues, Nooyi ha tenido que recular. En febrero PepsiCo no sólo se anunciará en el Supertazón, sino que patrocinará el espectáculo de medio tiempo. En una entrevista en CNBC, cadena de televisión estadunidense especializada en negocios, en septiembre, se presentó como fanática del futbol americano. "No se puede ver un juego en una madriguera masculina sin Doritos, Pepsi y Lay's", aseguró.

 

El doctor Yach dejó PepsiCo en octubre para encabezar un nuevo centro de investigación en el grupo Vitality, que organiza programas de incentivos a la salud. Pocas semanas después de su partida, declaró que tanto los inversionistas como los defensores de la salud tendrán que mostrar más paciencia. Durante décadas la investigación se centró en el sabor, no en la nutrición, así que hablamos de cambios muy radicales. Para que las inversiones en alimentos saludables tengan éxito, los ejecutivos necesitan darles mucho tiempo y apoyo mercadológico.

 

Algunos quieren ver un avance más rápido y normas más estrictas. Kelly Brownell, de la Universidad Yale, supone que las empresas seguirán promoviendo comida chatarra. Están bajo presión para vender tanto como sea posible, y la investigación de Yale muestra que los niños se inclinan más por los alimentos azucarados que por los saludables. Marion Nestle, de la Universidad de Nueva York (sin conexión con Nestlé), cree que las firmas de alimentos no cambiarán a menos que el gobierno las obligue. Tienen las manos atadas. Sólo pueden hacerlo en forma muy limitada, por la preocupación por el valor de los accionistas a corto plazo.

 

El doctor Brownell sostiene que la industria alimentaria ha seguido el guión de las compañías tabacaleras, que ponen énfasis en la responsabilidad personal y financian investigación en salud. Hasta ahora las promesas de hacer productos más saludables y limitar la publicidad han ayudado a evitar la adopción de leyes, pero no todos están contentos con eso. En ningún lugar del mundo donde se haya intentado la autorregulación se ha demostrado que tenga éxito para resolver este problema, afirma Barry Popkin, de la Universidad de Carolina del Norte.

 

Boyd Swinburn, de la Universidad Deakin, en Melbourne (Australia), se preocupa en particular por el prominente papel que las compañías de alimentos desempeñan en la elaboración de planes de los políticos para combatir la obesidad. Varias dependencias del gobierno de EU han sopesado lineamientos voluntarios para limitar la venta de productos chatarra a los niños, pero el intenso cabildeo ha impedido que la idea prospere. Las empresas de alimentos están entre quienes presentan sus ideas a la OMS, la cual orienta a los países sobre políticas de alimentación, mediante el proceso de diálogo público de la organización. Por ejemplo, alentaron a la OMS a presentar un menú de políticas posibles sobre comercialización de alimentos, en vez de una prescripción única. Las firmas han dado también dinero a la rama estadunidense de la organización, la cual, a diferencia de sus equivalentes en otras partes del mundo, no tiene reglas que prohíban tales donativos.

 

Eso pone a temblar a algunos en la sede de la OMS en Ginebra. Pero Voûte, de Nestlé, cree que la mayoría de las empresas de alimentos actúan de modo inapropiado. Los defensores de la salud quieren que las dietas cambien, y las empresas pueden ayudar. Respetamos que existen áreas donde hay conflictos de intereses, señala, pero hay otras en las que hay convergencia de intereses. En abril Nestlé y la Federación Internacional de Diabetes (FID) anunciaron que cooperarían en educación y prevención sobre diabetes. Este enfoque es una receta para más negocios como los de siempre, más obesidad y más diabetes, aseguraron el doctor Swinburn y otros 14 destacados académicos en la revista médica británica The Lancet. No se trata de tabaco, replica Ann Keeling, de la FID. Es algo que hicimos con mucha consideración.

 

La gran pregunta para la industria alimentaria es si puede continuar ganando dinero a la vez que recorta calorías. El primer informe de avance en la promesa de las compañías de retirar 1.5 billones de calorías de la dieta estadunidense deberá presentarse el año próximo. El evaluador, designado por una fundación independiente, es el doctor Popkin. Él juzgará qué productos se han vuelto más sanos, en qué proporción, y si los consumidores simplemente han cambiado de productos más nutritivos a otros menos sanos. Pero su definición de saludable no es la mía, advierte.

 

El doctor Popkin también se preocupa de que la industria cambie sus prácticas en países ricos, pero no en los pobres. Los refrescos de dieta constituyen 22% de las ventas de Coca-Cola por volumen en Europa y casi una tercera parte en EU, pero sólo 6% en América Latina. Otro informe que debe publicarse el año próximo podría arrojar cierta luz sobre esto. El Wellcome Trust y la Fundación Gates patrocinan un estudio sobre el papel de las empresas alimentarias en combatir el exceso de nutrición y la desnutrición en países ricos y pobres. Si resulta que las empresas han actuado con lentitud, los gobiernos tendrán mayor incentivo para tomar el asunto en sus manos.

 

Traducción de textos: Jorge Anaya

 

Informacion adicional

  • Antetítulo Nutrición
  • Autor Economist Intelligence Unit
  • País
  • Región
  • Fuente La Jornada
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
Lunes, 03 de Diciembre de 2012 17:18

Sembrar y distribuir con nuestras manos

La organización y dinamización de la acción social-popular requiere propuestas, acciones y alternativas que superen el diagnóstico. Aquí presentamos una, que parte de la necesidad, la memoria, la capacidad y la potencialidad de los negados de nuestro país. Para hacerla realidad es fundamental la solidaridad, en el entendido que sin muchas manos, que se entretejan como iguales –en capacidad y potencialidad–, y muchos saberes que se complementan desde la diversidad, no es posible hacerla realidad. Su aplicación resuelve varios problemas a extensos sectores de nuestra sociedad, y por esa vía posibilita y potencia su organización y autonomía. Se escuchan opiniones.

 

Producir para consumo interno, por pequeños y medianos campesinos, alimentos de óptima calidad, variados, frescos, sanos (sin substancias químicas y transgénicos nocivos para la salud humana y el medio), generando mercado directo productor-consumidor, con garantías de mercado para campesinos e indígenas es una necesidad para combatir desnutrición, hambre y pobreza. Ello implica generar mejores ingresos para éstos, y ahorro para las familias pobres de la ciudad, cuyos sectores populares invierten más del 70 por ciento de sus ingresos en alimentos.

 

La agricultura de participación y autonomía popular es una estrategia básica para integrar y desarrollar los sectores populares. En el país hay pobladores y campesinos que empiezan a cambiar su visión sobre agricultura, alimentación y nutrición, buscando diversidad, calidad, disposición, acceso, suficiencia y bajos costos en producción y consumo, promoviendo iniciativas de economía solidaria y comunitaria de productores y consumidores, combatiendo el uso de agrotóxicos y transgénicos, y la importación que imponen las transnacionales del mercado minorista de alimentos (hipermercados o grandes superficies) y la industria de procesados.

 

En el país hay movimientos agroecologistas y agrofeministas que ven a la naturaleza como sujeto de derechos, que luchan por una agricultura amigable con el ambiente, por la autonomía y los derechos de la mujer en las cadenas productivas de distribución y consumo; pero sobre todo una tradición de lucha campesina, de los indígenas y afro por la defensa y libertad de la madre tierra, que con otros sectores (asociaciones de usuarios y la economía solidaria) creen necesario cambiar la forma de producir, distribuir y consumir alimentos. Son tradicionales las plazas de mercado, las ventas campesinas y de agroecológicos móviles, las ollas, tiendas y comedores comunitarios, ferias de intercambio (trueque), granjas integrales experimentales, etcétera. En fincas, granjas, parcelas y comunas se puede transformar o darles valor agregado a los alimentos de consumo popular, generando desarrollo agroindustrial en pequeña escala con tecnologías limpias. El intercambio o trueque por alimentos, herramientas, insumos y/o servicios con la economía popular de las ciudades permite la autonomía y la integración, factores básicos de la economía equivalente solidaria-comunitaria entre los sectores populares del campo y la ciudad. Los costos de la producción limpia, reciclando los desechos orgánicos, produciendo nuestros propios insumos, abonos y pesticidas con materias primas naturales, se reducen bastante, garantizando calidad y seguridad de abastecimiento y produciendo lo necesario para mantener una alimentación sana nutritiva y suficiente.

 

Se requieren formas e iniciativas de producción, distribución y consumo popular, que, insertos en redes dinámicas, en un programa social integral y comunitario como Circuitos Agroalimentarios Alternativos, sean parte de la economía popular, como lo definió el Congreso de Tierra, Territorio y Soberanía del Congreso de los Pueblos: "Economía propia de los pueblos". Economía que se debe definir y aplicar como política en que las condiciones objetivas y subjetivas posibles. Igualmente se requiere una verdadera y eficiente reforma agraria democrática, equitativa, que les devuelva a los campesinos las tierras que les robaron, y, a quienes no la han tenido, oportunidades para adquirirla y producir alimentos; que propicie el desplazamiento positivo voluntario ciudad-campo, de quienes quieran vivir y producir allí (una forma de descongestionar la urbe); expropiando a quienes tengan más de 500 hectáreas (por familia); a quienes, teniendo corporativamente esta cantidad de tierra (empresas), no le dan el uso adecuado a las necesidades del país (no es justo que cuatro millones de campesinos mueran de hambre en la ciudad mientras el mafioso 'esmeraldero' Carranza celebra la adquisición de su hectárea un millón, sin decir como las consiguió). Que garantice subsidios para producir alimentos básicos, créditos blandos, asistencia técnica, mercado justo, capacitación en ciencias agrícolas y economía solidaria, que racionalice el uso de la tierra, con prioridad a la producción para consumo interno de alimentos de la dieta del pueblo; reconociendo los saberes y el respeto de nuestros indígenas y campesinos por la naturaleza, acopiando tales saberes y el de la academia para mejorar la producción y la calidad de los alimentos, brindando a los productores directos acceso a tecnologías, genética y biotecnología respetuosas del medio y la salud humana.

 

Si queremos soberanía y seguridad alimentarias para nuestra sociedad, debemos empezar por comprender que ni la oligarquía ni el imperialismo nos las van a dar o a garantizar, pues en su negación radica el poder y la capacidad para el despojo y la acumulación del capitalismo nacional y transnacional. Una reforma agraria democrática para el pueblo exige el cambio de modelo político y económico, que implica luchar por la democracia, objetivo de los movimientos sociales y políticos populares en un proceso de unidad e identidad. Es necesario emprender un movimiento nacional de los sectores populares del campo y la ciudad por la reforma agraria. En esta lucha, el pueblo puede construir su bienestar y definir su soberanía, contando con su propia legitimidad en la unidad, la organización, la movilización y la construcción de estructuras sociales, económicas, políticas y culturales propias.

 

El problema del hambre en el mundo es tan grave que en muchos países reclaman y luchan los sectores populares por iguales derechos y necesidades, con propuestas similares a las nuestras:

 

En Andalucía, como en otros muchos lugares del mundo, y pese a sus idiosincrasias particulares, es más necesario que nunca una auténtica revolución agraria, un cambio profundo y de raíz para conseguir este nuevo modelo agroalimentario, tal como lo plantea la ponencia presentada en el recientemente celebrado Congreso del SAT en Sevilla y que resumimos en tres puntos fundamentales.

 

1) Considerar el alimento como derecho inalienable que los Estados deben garantizar.

2) Expropiar a los expropiadores los bienes comunales, la tierra, el agua, las semillas y los recursos naturales arrebatados a los pueblos.

3) Establecer relaciones horizontales de comercio sin monopolios ni oligopolios agroalimentarios, y producir alimentos saludables.

 

En definitiva, luchar por la salud y bienestar de los pueblos, por el consumo alimentario saludable, es sacar los alimentos de los mercados capitalistas y convertirlos en patrimonio de las personas, los pueblos y la humanidad. "Consumo alimentario: causas y consecuencias para la salud. Concepción Cruz Roja-Editorial El Boletín-Colección: "Para pensar y actuar".

 

El hambre, la desnutrición, el desempleo, la pobreza, la falta de oportunidades y la indiferencia del Estado por recuperar la agricultura campesina exigen la ejecución de una Política de Seguridad Alimentaria que priorice la producción para consumo interno. Los campesinos e indígenas son obligados con el chantaje económico, estatal y privado, a producir para las grandes multinacionales de alimentos (comercializadoras y procesadoras industriales), e infinitas cadenas de intermediarios que encarecen y degradan la calidad de los alimentos, reduciendo el abastecimiento directo al consumidor popular, esclavizando a los productores con imposiciones de normas de calidad, peso y presentación, y créditos onerosos, forzando al uso de semillas transgénicas e insumos químicos industriales, impidiéndoles su organización y acercamiento a los demás sectores populares. A los pobres no hay que proporcionarles lo que sobra o desecha el Estado o el sector privado sino respetarles su dignidad y sus derechos, en condiciones apropiadas para su desarrollo autónomo.

 

En Colombia se dan experiencias de autogestión y emprendimientos cooperativo-asociativos de pequeños grupos y comunidades –cooperativas, sindicatos, empresas asociativas y comunitarias, grupos de trabajo, mingas– que han desarrollado proyectos de seguridad alimentaria y mejoramiento de seguridad social y de vivienda. Tales organizaciones construyeron o integraron unidades productivas en el campo, cuyos moradores hicieron comunas, empresas y cooperativas agrícolas; en la ciudad, los sectores populares crearon tiendas, supermercados, centros de acopio, comedores y ollas comunitarios, farmacias, almacenes, hasta bancos cooperativos, que permitieron mejores condiciones de vida para asociados y comunidad (los trabajadores tuvieron cooperativas multiactivas y cajas de compensación) hasta que el sector financiero y el Estado neoliberal obligaron la liquidación de un importante porcentaje del sector solidario en los 90 del siglo XX. Esas experiencias no se han perdido: están en las memorias de la gente que las vivieron o la disfrutaron. Muchas organizaciones quizás hayan desaparecido pero habrá muchas nuevas, y las condiciones económico-sociales de los sectores populares son las mismas o peores en este país de violencias e injusticias. Por eso también están los recursos humanos disponibles y la infraestructura para desarrollar un programa agroalimentario que recoja experiencias, inquietudes, proyectos, necesidades, en un proceso reivindicativo de la dignidad y la autonomía popular, en la lucha contra el hambre y la pobreza.

 

Red Agroalimentaria Popular

 

Creación de Circuitos Agroalimentarios Alternativos que se desplieguen en producción, distribución, intercambio, transformación y preparación de alimentos. Las comunidades indígenas y campesinas tienen los terrenos y medios de producción, y con quienes se acordarán los productos por cultivar, las formas de hacerlo y/o de intercambiar. En las ciudades están los consumidores y productores populares, que deben organizarse solidariamente y luchar por una alimentación sana. Los sectores populares citadinos tienen medios para integrar centros de acopio, distribución e intercambio.


Objetivos

 

  • • Crear y desarrollar una red popular nacional de producción, transformación, distribución, intercambio y consumo de alimentos, de carácter comunitario-solidario.
  • • Promover la asociación, la educación en economía solidaria y capacitación técnica y profesional en actividades de producción, distribución y consumo de alimentos en los sectores populares.
  • • Promover el retorno y recuperación de sus tierras a los campesinos desplazados, y acompañar la lucha de indígenas y campesinos por la liberación de la madre tierra.
  • • Promover y propiciar una reforma agraria, democrática, justa e integral.
  • • Promover el desplazamiento voluntario de familias de la ciudad al campo, para desarrollar actividades agropecuarias limpias, orgánicas, de forma autónoma, solidaria y comunitaria.
  • • Rescatar, promover y desarrollar la medicina tradicional indígena, popular y alternativa, que considera a los seres humanos como integrales y dependientes de la naturaleza.
  • • Garantizar el acceso a bajo costo a la cantidad, variedad y calidad nutricional de los alimentos básicos para los sectores populares, especialmente los niños.
  • • Aplicar y difundir la producción agroalimentaria diversificada, libre de agroquímicos y transgénicos nocivos; libres de explotación a los directos productores.
  • • Rescatar la tradición en la producción y el consumo de alimentos autóctonos y ancestrales, y el respeto a la cultura indígena y campesina en el uso de los recursos naturales y en la producción.

 

Circuitos Agroalimentarios Alternativos

 

Son mecanismos dinámicos que integran los procesos productivos (Unidades Productivas Rurales y Urbanas) a las necesidades y prácticas de distribución y consumo, espacios que permiten la participación comunitaria, la retroalimentación a través del intercambio de productos entre campo y ciudad, y la provisión oportuna y suficiente de alimentos. Los Circuitos se construyen en áreas económicamente activas que integran el sector productivo agropecuario y los sectores consumidores y productivos de la ciudad. Se generan o construyen alrededor de grandes ciudades con características geográficas, económicas y culturales particulares que determinan una región o un departamento. Con ayuda de organizaciones populares, en la ciudad se promoverán la formación y la integración a los Circuitos: Comedores Comunitarios, Plantas de transformación de alimentos (cárnicos, lácteos, embutidos, extracción de pulpa, conservas de frutas, dulces, postres); de Proveedurías de herramientas e insumos para la agricultura, fábricas de útiles para el hogar; de abono e insumos agropecuarios. Son espacios para compartir, aprender, educar e integrar a la comunidad, fortificando los procesos productivo-organizativos, haciendo partícipes a los sectores populares en la construcción de una sociedad democrática, solidaria. Se integrarán los circuitos agroalimentarios en unidades productivas de confecciones, calzado, reciclaje. La integración dinámica de estos Circuitos, regionales y nacionales, será la Red Agroalimentaria Popular.

 

De hecho, el capitalismo crea sus propios circuitos y redes económicas con su dinámica de usura y explotación, con la concentración y distribución de la producción y los mercado globales, como ya se ha visto en todas las áreas económicas, práctica que arrasa con la cultura, la economía y la soberanía popular. Por esto la propuesta, que es recogida de prácticas y tradiciones solidarias y limpias de los pueblos, va por el rescate de circuitos y redes de carácter popular y humanistas.

 

Unidades Productivas Agropecuarias (UPA)

 

Ubicadas en zonas rurales (frutas, hortalizas, verduras, carnes, pollo, huevos, peces lácteos); conformadas por pequeñas y medianas unidades familiares, grupos comunitarios, asociaciones de productores, cooperativas, en veredas, resguardos, corregimientos, para ofrecer productos agropecuarios. En la ciudad, centros de distribución y consumo: centros de acopio y distribución de alimentos, tiendas comunitarias, comedores comunitarios, hogares del ICBF, panaderías, cafeterías, hogares familiares. Los animales, libres de maltrato y manipulación genética, de tratamientos hormonales, y su alimentación libre químicos nocivos. Se impulsará la transformación de alimentos, la forma de conservación y facilidad para prepararlos, en red, según la capacidad instalada, las posibilidades de mejoramiento y las necesidades del consumo. Se prevé que cada UPA produzca sus propios insumos, como alimento para animales, abonos y plaguicidas orgánicos. Se estimulará la creación de granjas integrales colectivas y comunitarias experimentales entre campesinos y familias de la ciudad que quieran y puedan trasladarse al campo para producir.

 

Se mejorarán las especies utilizando procedimientos científicos y biotecnología, seleccionando e intercambiando semillas y ejemplares entre las regiones, y entre éstas y los países que compartan conceptos de soberanía alimentaria, agricultura limpia, alimentación sana, mercado justo, con instituciones de investigación comprometidos en la lucha contra el hambre y la pobreza. Se buscará la constitución de bancos de semillas y centros de mejoramiento de especies, regional y nacionalmente, al servicio de pequeños y medianos campesinos. Se utilizarán abonos, insecticidas, fungicidas y herbicidas biológicos naturales, elaborados por los productores agropecuarios, recuperando material orgánico de desecho con diversas técnicas: lombricultura y micorrizas.

 

La producción agropecuaria estará destinada a abastecer los centros comunitarios de consumo, y a las familias populares de la ciudad. No se trata de exportar ni importar alimentos, menos de vender o comprar a los hipermercados o las comercializadoras. Es una producción exclusivamente destinada al consumo interno. El intercambio de productos con los sectores de la ciudad se realizará en la medida en que se integren al Programa las unidades productivas urbanas de elementos para el hogar, accesorios y herramientas para la producción agropecuaria, para el estudio y la construcción de vivienda, de la pequeña y mediana industria y los artesanos; asimismo, el intercambio se hará la prestación de servicios técnicos, profesionales y de asesoría en el campo y la ciudad. Las entidades financieras cooperativas se pueden integrar, estimulando y garantizando el ahorro y el crédito agropecuario a los productores vinculados a la red. Prácticamente será una nueva economía solidaria-comunitaria. Para desarrollar esta Red, es fundamental la participación de estos sectores y sus organizaciones, y la educación y la organización de la comunidad sujeto. La capacitación y la formación ética de los integrantes son esenciales para la realización de la propuesta.

 

Centros de Acopio, Distribución e Intercambio (CADI)

 

Este es el eje de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos, y funcionará en los sectores populares urbanos. La cantidad y variedad de productos se definirán por el estudio de producción y consumo, de infraestructura y logística disponibles, realizado mediante encuestas, talleres de socialización, y concertación entre productores y consumidores. El personal operativo-administrativo, los locales y la dotación los aportarán los participantes de la Red. Todo el personal vinculado a la producción, distribución y transformación de alimentos tendrá capacitación en conceptos políticos de soberanía y seguridad alimentaria, en manipulación de alimentos, y economía solidaria y comunitaria. Cada Centro de Acopio estará conformado como cooperativa, asociación, empresa comunitaria o familiar que se identifique e integre a la Red. Algunos pueden ser la cooperativa, la tienda de la esquina o la tienda comunitaria que ya existen. Muchas organizaciones populares –sindicatos, asociaciones, JAC, fundaciones, cabildos urbanos, consejos comunitarios– cuentan en la ciudad con sedes y locales para instalar Centros de Acopio. Se conformarán grupos o asociaciones de consumidores por localidad, barrio y comuna, para crear centros de acopio, y redes de distribución y consumo, además de las tiendas y supermercados populares de los barrios.

 

Los CADI desarrollarán estrategias de distribución e intercambio: mercados familiares a domicilio; proveeduría a comedores comunitarios, ollas comunitarias, restaurantes escolares, a restaurantes populares, pequeñas tiendas barriales, asociaciones de hogares del ICBF, madres comunitarias y asociaciones de padres de familia de restaurantes escolares; además, se hará intercambio con organizaciones de economía solidaria y comunitaria. Será compromiso de los participantes del programa el consumo de productos y servicios del CADI. Será esencialmente un mercado interno, justo, independiente, autónomo. Un comité coordinador regional elegido por los productores y los consumidores de cada circuito planeará la producción y propondrá la formación de unidades productivas, según la necesidad y las posibilidades logísticas y económicas de la región o localidad.

 

Componentes del programa alimentario

 

  • • Educación y capacitación para lograr una apropiación y compromiso con los objetivos del programa por los participantes del mismo. La formación será académica y práctica, en habilidades técnicas en cada actividad productiva o administrativa (economía solidaria y comunitaria), en conocimientos políticos, soberanía alimentaria y principios y valores humanistas (escuelas agroecológicas, cursos, talleres prácticos sobre nutrición, transformación y preparación de alimentos).
  • • Organización de participantes y beneficiarios del programa que permita el desarrollo autónomo de los sectores participantes y la generación de asociaciones de productores, asociaciones de consumidores, cooperativas del sector agoalimentario de distribución y consumo. Se crearán comités de: salud, educación, medio ambiente, cultura y recreación, una comisión jurídica, una comisión de relaciones interinstitucionales regional, nacional e internacionalmente.
  • • Producción. Permite unir y organizar a los participantes para desarrollar los objetivos del programa integrado por unidades productivas rurales (parcelas, fincas, granjas, comunas, empresas comunitarias, cooperativas de producción) y urbanas (talleres artesanales, pequeña y mediana industria popular), iniciativas familiares, colectivas, comunitarias y solidarias.
  • • Distribución y consumo. Centros de acopio, plazas de mercado, panaderías, comedores comunitarios, tiendas comunitarias y de barrio, ollas comunitarias, cooperativas y asociaciones de consumidores.

 

Metodología

 

La metodología es un elemento dinamizador estratégico. Se establecerán fases para abordar: investigación, educación, planificación, producción y distribución. Se desplegará una campaña de sensibilización, concientización y organización de productores y consumidores. Para la investigación se diseñarán encuestas, entrevistas y talleres (a productores y consumidores) de socialización del programa e intercambio de experiencias, para desarrollarlas con las comunidades y organizaciones participantes, elaborando una base de datos que con su análisis permita determinar las necesidades reales, las preferencias alimentarias, las dimensiones y estrategias para realizar la Red. Se creará una estructura técnico-administrativa, integrada por afiliados y beneficiarios directos del programa.

 

Los equipos Técnico, Educativo y Coordinación, integrados por representantes de organizaciones comunitarias y populares de productores y consumidores, con apoyo y asesoría de organizaciones e instituciones especializadas como el CNA, el Instituto Mayor Campesino, el Sena y las Universidades públicas del sector solidario, como la Confederación Agrosolidaria y Confiar, e instituciones privadas de capacitación interesadas, que complementarán la capacitación y prestarán asesoría al proceso participativo e integral, contemplando aspectos productivos, de gestión, administración y comercialización, de bienestar y de compromiso de los participantes. Cada área contará con un equipo técnico-profesional multidisciplinario, no exclusivamente académico, porque se contará con los conocimientos, experiencias y saberes de las comunidades.

 

Área de educación y desarrollo comunitario

 

Responsable de organizar a los participantes en grupos de trabajo, comités y comisiones según la necesidad, se encargará de diseñar (con aportes de los participantes de la Red) y ejecutar programas de formación y capacitación, y desarrollar actividades culturales y recreativas. De tal área hacen parte los participantes de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos, que también integrarán los comités de salud, educación, vivienda, medio ambiente, cultura, recreación, etcétera.

 

Área Técnica. Se encarga de analizar, planear y proponer estrategias de producción, distribución e intercambio a los participantes; asesorará financiera, administrativa y técnicamente a las unidades productivas; operará integrada por los trabajadores, técnicos profesionales e integrantes del sector solidario, sindical y comunitario, comprometidos con la propuesta agroalimentaria.

 

Coordinación. Las actividades de coordinación de la Red Agroalimentaria se pueden adelantar mediante un Comité Coordinador Nacional, elegido por los representantes o delegados de los productores agropecuarios y consumidores regionales. Los Comités Coordinadores regionales estarán integrados por representantes de las unidades productivas rurales, representantes de las unidades productivas urbanas y representantes de los consumidores de cada Circuito. Estos representantes se renovarán anualmente y los cargos serán rotativos. El Comité Coordinador nombrará entre sus miembros a los coordinadores de las tres áreas de trabajo de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos locales. Algunas de las funciones del Comité Coordinador Nacional pueden ser:

 

  • • Orientar la investigación sobre la situación alimentaria y nutricional de los sectores populares, alimentos que consumen, enfermedades causadas por el hambre o deficiencias nutricionales.
  • • Coordinar la investigación sobre la producción y consumo en las regiones, áreas geográficas de producción agroalimentaria, ocupación y disponibilidad de tierras para la producción.
  • • Reunir suficiente información sobre el movimiento de los alimentos en el país: mercados, distribución, variedad, calidad, cantidades de alimentos que entran y salen del país.
  • • Convocar y orientar a los productores populares de alimentos y a los consumidores del pueblo para la constitución de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos, regionales y nacionales.
  • • Proponer a los movimientos sociales, al Congreso de los Pueblos, a la Marcha Patriótica, el PDA, a las organizaciones gremiales y sectoriales (sindicatos, centrales obreras, profesionales, artísticas, producción) populares, el impulso y la participación en la Red.
  • • Proponerle al país y exigirle al Estado una Política Nacional de Soberanía y Seguridad Alimentaria, sustentada en una consulta popular, y en análisis científicos de las causas del hambre y la pobreza.
  • • Exigir, junto al resto de movimientos sociales populares, al Estado, la realización inmediata de una reforma agraria justa y democrática.


Esta es una propuesta que puede ser mejorada, ampliada, complementada, concertada y aplicada en un contexto de unidad de acción o política de los movimientos y organizaciones sociales y políticas de los sectores populares víctimas del neoliberalismo. Quizás algunas ideas aquí planteadas ya se han estudiado; varias actividades se hayan ejecutado, y en muchos de los sectores populares se han implementado y no las conocemos. Tampoco es la solución a todos los problemas de la sociedad capitalista; pero sí pudiera ser un paso en la consecución de la soberanía alimentaria.

Informacion adicional

  • Antetítulo Alternativa de soberanía alimentaria
  • Autor Gonzalo Salazar
  • Edición 186
  • Fecha Noviembre 20 - diciembre de 2012
  • Bajante
Jueves, 01 de Noviembre de 2012 20:03

Soberanía alimentaria un compromiso por la vida

La soberanía alimentaria implica recuperar el control sobre nuestra propia agricultura y nuestra alimentación.  Es el derecho de los agricultores, en especial de los más pequeños, de los campesinos, en ejercer el control sobre la agricultura, y es el derecho de los consumidores a ejercer el control sobre la alimentación. ¿En quién reside hoy el control de la alimentación? ¿Quién decide qué comemos, qué y cómo se tiene que cultivar? Es obvio que ni el campesinado ni la ciudadanía lo hacen.


 En las ciudades consumimos alimentos cuyo origen muchas veces desconocemos, su calidad es dudosa, y sus precios trepan continuamente. En el medio rural, el campesinado y otros agricultores están atados a usar paquetes tecnológicos, caen en manos de comercializadoras y otros intermediarios, quienes se apropian de buena parte de las ganancias, dejándolos ahogados económicamente. El país debe importar alimentos ya que muchos de sus mejores suelos agrícolas se dedican a las exportaciones antes que a alimentar a los ecuatorianos y las ecuatorianas.
 Todos estos temas, remiten sin tapujos, a un asunto de poder. La soberanía alimentaria plantea abiertamente una lucha contra el poder de la gran agroindustria y de las instituciones financieras que se han hecho con todos y cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria para su propio beneficio. Si el 70% de la pobreza en el mundo es rural, lo es precisamente por estas razones. Las semillas, los insumos, la comercialización, la tierra, el agua… toda la cadena alimentaria está dominada por pocas empresas.
 
Una lucha necesaria


 La crisis que afecta al planeta es una crisis sistémica. El capitalismo entró en el sector primario hasta hacerlo añicos. El neoliberalismo provocó la desposesión de la agricultura a los campesinos, convirtiendo a los alimentos en mercancías y a la vida rural en una fábrica de producción en serie. Mientras compramos trigo barato de la producción intensiva de los Estados Unidos, nuestros campesinos productores de trigo no tienen qué comer. Y algunos países, como el nuestro, gracias a las políticas comerciales de dicho país ya no producimos trigo, lo importamos en un 98%.


 Al mismo tiempo hemos ido asumiendo patrones de consumo cada vez más alejados de nuestra realidad agrícola, ahondando cada vez más la dependencia de las importaciones de alimentos, no solo trigo, incluso papa.


Frente a esto debemos recuperar el control de nuestra producción agrícola. Necesitamos de un sector agroalimentario que sea en primer lugar nacional, pero también vigoroso. Solo si aseguramos la alimentación de todos los habitantes del país podemos construir una pirámide productiva que sirva al Buen Vivir.
 
La tierra desde la soberanía alimentaria


 La tierra es de todos. No es de nadie porque es de todos nosotros. Es el principio de la vida, un bien común que no puede estar privatizado así no más. Si la tierra se compra y se vende como cualquier otra mercancía permite la existencia millones de personas sin acceso a la tierra. En la actualidad estamos a la deriva frente a las nuevas formas de especulación financiera internacional que se basa en la compra de tierras desde grandes fondos de inversión en países industrializados o grupos asiáticos. La desposesión de la tierra es una de las mayores causas de injusticia del planeta.


 Desde la soberanía alimentaria, el acceso democrático a la tierra es un eje central, que exige directrices políticas claras a fin de salvaguardar la tierra como bien público. La tierra es un préstamo que nos hacen las futuras generaciones, con unas condiciones muy sencillas: cuidarla para que sobreviva en su genuina función, para que facilite alimentos a la población y sea un medio de vida para los campesinos. Frente a los modelos de explotación agraria destructivos, hay que volver a aprender a cuidar la tierra, sobre todo como las mujeres lo han hecho desde tiempos inmemoriales.
 
Acceso a semillas propias


 Necesitamos recuperar el control sobre nuestras propias semillas. No podemos desprendernos de ellas, ya que desde allí nacen nuestros alimentos. Es necesario intercambiarlas, reproducirlas, buscar las que mejor se adaptan a sus suelos, etc. Las semillas sintetizan la biodiversidad, a su escala cada semilla libre es una suerte de Yasuní en pequeño.


 El campesinado siempre ha cosechado con sus propias semillas. Cuando quieren mejorarlas, compran o intercambian con otros campesinos, que las escogieron entre las mejores de sus cosechas. Proteger las semillas locales es nuestro deber y nuestro derecho. Para ello, nadie mejor que los propios productores y productoras campesinas.


 Los intentos de las multinacionales para monopolizar el acceso a semillas representan un atentado en contra de la soberanía alimentaria. La limitación para tener nuestras propias semillas equivale a prohibir la libertad de expresión de la tierra.


 Las empresas de ingeniería genética ponen límite al uso de semillas apropiándose de la experiencia y de los saberes campesinos, sin sudar durante la siembra y sin sufrir por la cosecha. La defensa de nuestras propias semillas, de nuestras variedades, es un imperativo de soberanía y de justicia.


 La prohibición del uso de transgénicos de nuestra Constitución de Montecristi es un gran logro en contra una de las agresiones más claras al acceso a semillas. Son muchas las preocupaciones alrededor de los transgénicos, pero la mayor de ellas es que restringen y distorsionan el ciclo de la vida: que de una semilla nazca una planta que, con sol y agua, produzca una nueva semilla.
 
La cara femenina de la soberanía alimentaria


 La soberanía alimentaria es una necesidad práctica y estratégica de las mujeres; es un derecho que solo será posible si se erige sobre la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. No basta con reconocer el papel fundamental de las mujeres en la producción, transformación y distribución de los alimentos; se trata de participar en igualdad de condiciones en las decisiones, luchar por sus derechos como productoras, como amantes de la tierra y del entorno, luchar por su visibilización en el proceso productivo. Es también luchar contra la opresión de las sociedades tradicionales y del sistema capitalista y patriarcal.
 
Campesinado, derechos y Naturaleza


 Persona campesina es toda aquella, hombre o mujer, que tiene una relación directa y especial con la tierra y la Naturaleza a través de la producción o recolección de alimentos. Hablamos de más de 3.000 millones de personas en el mundo. Su aporte básico para la humanidad merece ser reconocido y protegido.


 El derecho a la tierra y al territorio, al agua y a las semillas no debe ser considerado solo como un derecho privado e individual, sino universal. En esa línea están los Derechos de la Naturaleza de nuestra Constitución. Los saberes y las prácticas del campesinado, acumulados a lo largo de la historia, son patrimonio de la humanidad y, como tal, nos comprometen a todos y todas en su conservación, para que pueda seguir alimentando al planeta de manera indefinida.


 Son muchos los ejemplos de países donde se han reconocido derechos campesinos. Por ejemplo, Tanzania, Botswana, Mozambique o Angola reconocen que las normas comunitarias que regulan la gestión de la tierra son igual de válidas que las del Estado.
 
Políticas públicas en agricultura


 Los modelos de producción que nos quieren imponer desde las multinacionales de la alimentación, en contubernio con los gobiernos de la región, como el actual gobierno ecuatoriano, únicamente ven a la agricultura como un negocio. Poco importa que esos modos de producción maltraten y contaminen la tierra hasta agotarla, que despilfarra el agua y que emite más gases con efecto invernadero. En cambio, los modelos productivos autóctonos siguen siendo los que mejores garantías de sostenibilidad ambiental, económica y social otorgan a una población.
 La alimentación es un derecho humano fundamental; la agricultura, la ganadería y la pesca son las actividades productivas que garantizan este derecho. Su importancia estratégica requiere de una regulación que las proteja, las apoye y las promueva.


 Frente a la soberanía alimentaria, no cualquier política agraria es conveniente. Hay una serie de premisas básicas para construir esta política pública para asegurar el derecho a la, que no esté atada al desempeño empresarial, sino que debe ser asegurada como cumplimiento del mandato constitucional, tal como ocurre con los mandatos en salud o educación. Por lo tanto, entre los primeros pasos que son necesarios se incluyen:


 -           Diseñar y poner en marcha una estrategia clara para caminar hacia la soberanía alimentaria.
-           Elevar el gasto público en agricultura y alimentación.
-           Impulsar programas de apoyo claramente dirigidas a los pequeños y medianos agricultores y campesinos.
-           Integrar las políticas de reforma agraria y redistribución del agua, y desarrollo rural con las otras facetas de la política agroalimentaria.
-           Desmontar los subsidios perversos, que financian grandes grupos empresariales, a través de agroquímicos y combustibles, para convertirlos en subsidios legítimos que apoyen a los pequeños agricultores, y que permitan su reconversión hacia prácticas más eficientes, de menor impacto ambiental, y orientadas al mercado interno.
-           Otorgar crédito oportuno y en condiciones apegadas a los ritmos de la agricultura y no a las demandas del capital.
-           Promocionar el uso de tecnologías y prácticas ecológica y socialmente responsables, potenciando el aprovechamiento de los conocimientos ancestrales.
-           Integrar los derechos de los pueblos indígenas.
-           Alentar políticas con un claro enfoque de género.
-           Fomentar los servicios públicos e infraestructuras para asegurar una vida digna en el campo.
-           Aprobar una ley marco sobre soberanía alimentaria nacional y derecho humano a la alimentación.
-           Pero sobre todo, respetar a la Pacha Mama.


 Si los agricultores y campesinos no participan en la definición de las políticas agrarias, estas sucumbirán a la presión de las grandes empresas. Un cambio de rumbo ya se está produciendo en algunos países, pero siempre como consecuencia de la presión y movilización de las organizaciones campesinas e indígenas y de los movimientos sociales: nuestro gobierno se compromete a alentar este proceso.


 Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Paraguay y Venezuela han reconocido en sus constituciones la soberanía alimentaria como principio rector de la política nacional. Estos países han propuesto o elaborado leyes marco sobre soberanía alimentaria y han diseñado sistemas nacionales para instrumentarlas. Lo que falta ahora es hacer realidad de la soberanía alimentaria.


 Así, entre otras acciones concretas, habrá que incluir efectivamente a los campesinos y pequeños productores del agro en la política de compras públicas y en el suministro de alimentos para el desayuno y almuerzo escolares, que deberán provenir de cada uno de los cantones y/o provincias, en el marco de políticas impulsadas por los gobiernos autónomos descentralizados.


 La tarea, entonces, se sintetiza en asegurar una alimentación para Vivir Bien, respetando los Derechos de la Naturaleza. Esto lleva a fortalecer los sistemas económicos y ecológicos locales, hace de la agricultura un medio de vida digno para los pequeños productores, protege los recursos productivos y asegura alimentos para toda la población. Esto se complementa con patrones de consumo sustentables, usos racionales de energía, la conservación del agua, la eliminación del consumismo y el aprovechamiento sustentable de los componentes de la Pacha Mama.

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor
  • País
  • Región
  • Fuente
  • Relacionados
  • Anexos
Publicado en Internacional
«InicioPrev1234PróximoFin»
Pág. 1 de 4