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  • Antetítulo: OPINIÓN
  • Autor: Juan Camilo Fernández
  • País: Colombia
  • Región: Suramérica
Viernes, 21 Abril 2017 05:09

Colombia y el milenarismo político

Escrito por  Juan Camilo Fernández
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Falta año y medio para las elecciones presidenciales y sin embargo los candidatos ya comienzan a hacer sus campañas políticas. Hace poco el exprocurador Alejandro Ordoñez verificó su precandidatura a la presidencia.

En estas elecciones el tema central no es el terrorismo sino la corrupción. Los asuntos destapados de Obedrecht, de Reficar y lo sucedido en Interbolsa han puesto en la mira a los políticos corruptos. Sin embargo, hay un aspecto que casi no se toca y es la noción tan consolidada de un Presidente plenipotenciario, que podrá hacer y deshacer en su gobierno, quiero decir, es ese Presidente que con la bandera en contra de la corrupción ( como lo fue en épocas pasadas en contra de los grupos guerrilleros) es el caballo de batalla para perpetuar una noción de un Ejecutivo parecido a un rey.

Y es que en la sociedad colombiana se ha consolidado dicha noción de Jefe de Estado, algo que Sergio de Zubiría llamó “el síndrome de Adán” (Zubiría Samper, 2015). Parafraseando a este autor se trata que toda elección presidencial tiene la potencialidad de empezar desde cero, es decir, dar un nuevo comienzo a la forma de gobernar. Se trata casi de idealizar o sacrificar al Presidente, porque la noción que se tiene en Colombia es que éste tiene un poder absoluto en todas las decisiones que conciernen al país, y eso encubre otros aspectos como la rama legislativa o la judicial que tienen una responsabilidad igual, o en casos concernientes incluso mayor.

La historia ha mostrado que en cierta medida la monarquía no se suprimió del todo, quedan retazos desde la metodología y la percepción presente en ella. El presidente representa ahora a ese rey que era “elegido por Dios”, y que haría llegar una época de prosperidad, que acabaría con los males dados en la sociedad y que llevaría el reino (la nación) a otro tipo de sociedad libre e igualitaria.

Es esta noción la que ha hecho perpetrar al Presidente como un mesías, y es por esto que la sociedad colombiana se ha comportado como los movimientos milenaristas. Se recuerda que estos movimientos proclamaban que el mundo está corrompido, pero que llegará el momento, como la segunda llegada de Jesús o el diluvio, que acabarán con la maldad que hay en la tierra para dar paso a un mundo mejor. Y esta noción no solo es característica de los grupos más afines con el catolicismo, también se encuentran presente en infinidad de mitos que aluden a la llegada del fin del mundo, a la purificación, el Ragnarok, el Apocalipsis, la llegada del Condor (como lo veían los Muiscas), el cambio en el sol, entre otros.

Un fenómeno, in procedor básico para muchas sociedades pues los mitos juegan un importante papel en la normalización de la vida, creando unos patrones de conducta, pero que en cierta medida, vienen de agentes externos a lo terrenal, es decir que los cambios efectuados deben ser hechos por agentes supraterrenales donde los habitantes de este mundo solo seremos agentes pasivos ante ese cambio.

Asimismo sucede con los movimientos que son vinculados al ateísmo, solo que el actor que hará el cambio radica en un agente terrenal, un líder que guie a las masas. En el caso colombiano, el encasillamiento de los partidos de derecha e izquierda no tienen diferencia en este aspecto: primero que todo, hasta la población llana, que no está vinculada en la materia de la política sabe perfectamente que Colombia es un país donde hay muchas falencias, todos estarán de acuerdo que hay pobreza, desigualdad, marginalidad, exclusión, persecución, entre muchos otros suplicios. Sin embargo se espera pasivamente que llegue ese sujeto –ojalá que sea Presidente– que rompa con la historia.

Me atrevo a decir, por tanto, que la historia de la política colombiana se ha expresado en estos asuntos, y que en estas elecciones no será diferente, el mito da la fortaleza a los candidatos para creerse mesías, incluso con poder para acabar con la corrupción del país. Esta falsa ilusión no es todo el problema, lo es más la pasividad de los colombianos que esperamos a que llegue ese sujeto con lo cual reforzamos ese mito del mesías. El problema es que no se quiere ser partícipe sino espectador de ese cambio, y es por eso que la democracia la hemos reducido al acto pasivo de votar.

Esta pasividad es el mismo argumento para el abstencionismo, además de la violencia política, donde han matado a más de 122 líderes sociales de lo que va en este año, pero al menos, para comenzar a tener una participación activa en las elecciones presidenciales, hagamos el trabajo de leer las propuestas de los candidatos, en vez de ver sus pancartas y sus comerciales con gente famosa medidas en lo largo de su chequera.

 

 

Visto 508 veces Modificado por última vez en Viernes, 21 Abril 2017 19:03

3 comentarios

  • Enlace al Comentario Andres Ruiz Sábado, 22 Abril 2017 15:29 publicado por Andres Ruiz

    Es muy intersante ver esa comparacion entre dos epocas tan distantes y darse cuenta que el humano esta destinado a siempre cometer los mismos errores

  • Enlace al Comentario Alex Sábado, 22 Abril 2017 12:53 publicado por Alex

    Interesante desde el punto de vistq de ciudadano comun. Es cierto al.aspecto mesianico, pero mas sorprende la memoria cortoplacista y oprtunista de dichos candidatos venidos a menos, pues todos en la medida de sus hojas de vida han sido actores activos y/u omisos de todos los mal llamados escandalos de corrupcion que no es mas que el asalto a todos nosottros y que finalmente todos terminamos pagando con las figuras de impuestos por valorizacion, emision de bonos de deuda externa y la manipulacion oproviosa de las tasas de interes entre otros.

  • Enlace al Comentario omar ruiz Sábado, 22 Abril 2017 09:34 publicado por omar ruiz

    Me parece una reflexion extraordinaria, sin embargo no veo solucion alguna, la conclusion es que al menos miremos los planes de gobierno de los candidatos para no votar con ignorancia, pero yo creo que deberia acabarse el abstencionismo y ganat el voto en bkanco, a ver si algun dia cambian los candidatos de siempre y aparecen nuevos lideres sin cadenas a la politica tradicional

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