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  • Autor: MAURICIO TORRES-TOVAR*
  • Edición: 231
  • Sección: Debate-Salud
  • Fecha: 20ene-20feb
Martes, 24 Enero 2017 16:56

¿Para dónde va la salud en Colombia?

Escrito por  MAURICIO TORRES-TOVAR*
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En el marco del inicio de un nuevo año, donde se suelen hacer balances y establecer perspectivas, vale la pena reflexionar sobre cuáles son las posibles tendencias del sector salud en la actual coyuntura nacional.

 

Para acercarse a la realidad que caracteriza a la salud en nuestro país, debe tenerse como referencia dos aspectos claves de la coyuntura. Por un lado, recordar que se cumplen dos años de la expedición de la Ley 1751 de 2015, conocida como Ley Estatutaria en Salud, lo que a su vez establece que se cumple el plazo para la reglamentación de algunos de sus componentes. De otro lado, están los acuerdos suscritos entre el Gobierno y las Farc, en los cuales aunque la salud no fue un eje central, sí dejo estipulados aspectos en esta materia que pueden influir en su tendencia.

 

Crisis crónica

 

La situación del sector ha mantenido una tendencia marcada en los últimos años, sin mayor modificación, en medio de un debate en el cual los sectores gubernamentales sostienen que no hay crisis, mientras muchos sectores políticos, académicos, gremiales y sociales se pronuncian, una y otra vez, denunciando aspectos de esta crisis y demandando su solución.

 

Desde la óptica del Ministro de Salud, lo que sucede es que “hay una tendencia de muchos sectores de la opinión, incluido el periodismo, de negar el progreso”1, razón por la cual para Gaviria el sector ha tenido avances muy loables, solo que no se reconocen.

 

No podemos desconocer algunos avances del Ministerio del ramo: cobertura de aseguramiento en salud de casi al 100 por ciento de la población; concreción de la orden de la Corte Constitucional de la interrupción voluntaria de embarazo (IVE); imposición del precio al fármaco Imatinib (medicamento anticancerígeno, quitándole a la casa farmacéutica este privilegio); contención de las aspersiones con glifosato para el control de cultivos de drogas ilícitas.

 

Como puede verse, son avances puntuales, no estructurales, los que contrastados con las necesidades, sufrimientos y caos cotidiano que se vive en el sector, terminan como elementos marginales que no rompen la constante de incumplimiento de su función social central: garantizar y proteger la salud de la población.

 

Y es que no son de poca monta los problemas del sector, algunos de ellos relacionados con la corrupción –que ha desviado enormes recursos públicos de salud para intereses particulares–, el deterioro de la red pública hospitalaria, la situación de precariedad laboral de los trabajadores del sector, los atropellos y violaciones cotidianas al derecho a la salud que sufren los pacientes, etcétera.

 

Muchos sectores expresan que hay una crisis del sector. Por ejemplo, el propio gremio de empresarios agremiado en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) así lo reconoce, sosteniendo que “no hay duda que el sector de la salud vive desde hace años una crisis para la cual no se ha planteado una solución estructural”2, ubicando eso sí, que la crisis es principalmente de orden financiero.

 

Según la Andi la cartera vencida crece de manera acelerada, llevando en muchas regiones a un déficit en la prestación en los servicios. Según la Encuesta de Cartera de las empresas afiliadas a las cuatro Cámaras de la Salud de la Andi, a junio de 2016, las acreencias eran de $3.1 billones, de los cuales $1.6 billones correspondían a cartera vencida3.

 

Por su parte la Asociación de Clínicas y Hospitales de Colombia (Achc) planteó que la cartera del primer semestre de 2016 de sus instituciones, tanto públicas como privadas, ascendió a $7.1 billones4. Por su parte, para la Superintendencia de Salud el déficit en el sector es de $5.5 billones5.

 

En medio de esta situación se han liquidado varias EPS, entre ellas y en el último periodo Caprecom y Saludcoop y se está en proceso de venta de Cafesalud. Así mismo, 33 instituciones tienen medida de intervención por parte de la Superintendencia de Salud.

 

La propuesta de la Andi para superar esta crisis es que los recursos del cuatro por mil en las transacciones bancarias pasen al sector salud. Propuesta que no es nueva, planteada antes por sectores sociales y comunitarios, pero sin visto bueno en la Casa de Nariño.

 

Otros gremios, como los profesionales de la salud, también expresan esta crisis. Es el caso de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare) que ha manifestado su preocupación ante la crisis financiera y de servicio del sector salud, que compromete de manera grave la calidad en la atención a los pacientes y el derecho al trabajo digno de los profesionales de la salud6.

 

O como lo expresan los sectores sociales reunidos en la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud (Mnds) que “han sido muchos años, 21 para ser exactos, en los que hemos sido testigos de cómo la estructura del sistema de salud en Colombia ha venido ‘adecuándose’ para mejorar las condiciones del negocio de la salud para unos pocos a costa del sufrimiento de muchos...La crisis de la salud no sólo es el resultado de ineficiencia y mala gestión, es una crisis creada para mejorar las condiciones y ganancias de las grandes empresas”7.

 

Declaraciones que evidencian, unas y otras, que el debate sobre la crisis del sector sigue vigente, que las miradas frente a su situación son diversas, e igualmente las salidas propuestas; pero lo que si se acepta por todos es que hay una profunda deslegitimación social del sistema de salud y que esto es una bomba social cocinada por largos años, evidenciando la cronicidad de los problemas y su no adecuado enfrentamiento.

 

Lo que dejan los acuerdos de La Habana en salud

 

En La Habana no discutieron como punto central el tema de la salud y por tanto en los Acuerdos no hay un análisis crítico del sector, ni una reflexión sobre las posibles alternativas para el posacuerdo en esta materia.

 

Pero en tanto los acuerdos colocaron acento en las condiciones de vida y bienestar para la población campesina y los excombatientes, allí sí aparecen temas relacionados con la salud.

 

En este sentido, en el punto de la política de reforma rural integral se habla de la configuración de un Plan Nacional de Salud Rural que implica su construcción de forma participativa y con enfoque diferencial; el fortalecimiento de la infraestructura y el desarrollo tecnológico en salud con mayor oportunidad y pertinencia; un modelo de salud pública para zonas dispersas basado en la prevención, que llegue a hogares y lugares de trabajo con un enfoque diferencial con énfasis en niñez y mujer gestante, y un proceso de seguimiento y evaluación de su implementación.

 

Igualmente, en este punto de política de reforma rural integral, se habla de la creación de un Sistema de Seguridad Alimentaria con Consejos de Alimentación y Nutrición; programas contra el hambre y desnutrición de cobertura nacional con énfasis en población vulnerable; promoción de mercados locales y regionales que acerquen al productor y al consumidor; y campañas orientadas a la producción y consumo de alimentos con un alto contenido nutricional.

 

En el punto del fin del conflicto, se habla de salud integral, atención psicosocial y salud mental a excombatientes, víctimas y comunidades en zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) y se acuerda que los y las excombatientes entraran a ser parte de los asegurados a través del régimen subsidiado.

 

En el punto de solución al problema de las drogas ilícitas, se ubica un abordaje integral a la problemática de la producción, transformación, comercialización y consumo de drogas y la creación de un Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo de Drogas Ilícitas con enfoques de derechos humanos, salud pública, diferencial, participativo, basado en la evidencia, que incluye la creación de un Sistema Nacional de Atención al Consumidor de Drogas Ilícitas.

 

En el punto de víctimas, se define la ampliación de la cobertura pública mediante el aumento de centros locales de atención y unidades móviles para sitios lejanos, a fin de mejorar la calidad de la atención psicosocial y en salud mental para la recuperación emocional de las víctimas de manera diferencial y medidas de recuperación emocional a nivel individual y colectivo.

 

Así las cosas, a través de los acuerdos de La Habana la salud puede marchar en otra dirección; asunto que así podría ser de cumplirse la propuesta de una mayor participación y democratización en el país, sostenida en los Acuerdos, y por esta vía avanzar en la configuración de una política de salud rural que funde las bases para configurar un nuevo sistema y un nuevo modelo de atención en salud en el país, permitiendo atender de manera adecuada a las víctimas, y garantizando el derecho a la salud como condición indispensable para la paz.

 

Pacto nacional por la salud

 

La tendencia del sector salud en los próximos años, si va a seguir dependiendo de las medidas que tomen los gobiernos de orientación neoliberal, como han sido hasta ahora, mantendrá su rumbo de negocio y de incremento de la crisis, expresada en problemas de atención, de salud pública y financieros.

 

Esta tendencia se ratifica con medidas como la de vender Cafesalud o la liquidación de EPS e IPS, política constante en los últimos años, que en nada resuelven los problemas estructurales del sector8.

 

De igual manera, con reglamentaciones de la Ley Estatutaria en Salud, como la dada por la Resolución 1328 “por la cual se establece el procedimiento de acceso, reporte de prescripción, garantía del suministro, verificación, control, pago y análisis de la información de servicios y tecnologías en salud no cubiertas por el Plan de Beneficios en Salud con cargo a la UPC y se dictan otras disposiciones”, la cual, al decir de los integrantes de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud, “lesiona gravemente la autonomía médica y limita la formulación y el acceso a medicamentos y tecnologías para los pacientes”9, con lo cual se mantiene la lógica de un paquete limitado de acceso a bienes y servicios, que es un aspecto estructurante de los modelos de aseguramiento privado en salud, como el colombiano.

 

Las esperanzas cifradas en la Ley Estatutaria en Salud para que se diesen los cambios necesarios para configurar una nueva política de salud garante del derecho a la salud, pasados dos años, muestran sus escasas posibilidades.

 

Con los diálogos entre la insurgencia y el Gobierno, se ha tenido la esperanza que se discutan y abran los caminos para que temas vitales de lo social, como es el caso de la salud, puedan ser discutidos a fondo y transformados. Las posibilidades de una asamblea nacional constituyente o de otro mecanismo para un pacto nacional deben seguir siendo presionados desde estos escenarios.

 

Desde hace muchos años, sectores sociales, comunitarios, académicos y gremiales, hemos hablado de la necesidad de un pacto social en el país que genere los acuerdos necesarios para ir en otra dirección; mecanismo a través del cual posiblemente podría enfrentarse el triángulo de poder que ha alimentado la salud como negocio: Gobierno, Congreso de la república y empresarios de las EPS10.

 

Esto ha sido recientemente planteado por Horacio Serpa, actual presidente del partido liberal, quien ha dicho que “se debe avanzar un gran pacto nacional por la salud para adelantar una reforma estructural que sea liderada por el Gobierno que llegue a la Casa de Nariño en 21018”11.

 

El pacto debe ser entre el conjunto de la sociedad, no entre las elites, para poder ir en una dirección adecuada a las demandas y necesidades de salud de la gente. Estaría por verse si hay las condiciones de correlaciones de poder para lograr un pacto en estas condiciones. Por ahora lo único claro es que para los sectores proclives a la salud como derecho no queda más camino que la movilización, la lucha, la denuncia y la presentación de propuestas, para lograr que la salud en Colombia vaya en la dirección de derechos y no de negocio.

 


 

* Profesor Departamento de Salud Pública, Universidad Nacional de Colombia
1 Alejandro Gaviria: “Llevo la contraria a los mercaderes de la inmortalidad, la Iglesia y la industria farmacéutica”. El País. Edición digital 27 de diciembre de 2016. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/26/colombia/1482786967_462812.html
2 Carta de la Andi dirigida al Senado de la República, a varios Ministros y al Director de Planeación Nacional. 30 de noviembre de 2016.
3 Ídem.
4 Achc. Comunicado de Prensa. Noviembre 23 de 2016. http://achc.org.co/documentos/prensa/Boletin%20ACHC%20-%20Deudas%20superan%207%20billones.pdf
5 Superintendencia Nacional de Salud. Informe seguimiento Indicadores de Permanencia. Decreto 2702 de 2014. Número 1. Mayo de 2016. https://docs.supersalud.gov.co/PortalWeb/SupervisionRiesgos/EstadisticasEPSRegimenSubsidiado/9.%20INFORME%20SEGUIMIENTO%20INDICADORES%20DE%20PERMANENCIA_DICIEMBRE%202015.pdf
6 Scare. Carta dirigida al Ministro de Salud y Protección Social. 21 de diciembre de 2016.
Dice Scare que “la carencia de recursos en el sistema, ha conllevado a la intervención de varias instituciones por parte de las autoridades administrativas, ausencia de insumos, cierre de servicios en Hospitales y Clínicas y al incumplimiento en el pago de acreencias a quienes prestan los servicios de salud; lo cual ha puesto en riesgo la seguridad de los pacientes y ha causado, en términos generales, tanto una negativa en la prestación de servicios, como una sobreocupación de la capacidad instalada en las diferentes IPS, impidiendo que se brinde una atención adecuada y de calidad”.
7 Mnds. Comunicado: “La crisis de la salud: una crisis creada para mejorar las ganancias para EPS y multinacionales extranjeras a costa de la salud de la gente”. Agosto 17 2016.
8 Ver “¿Liquidar los hospitales públicos es la opción?”, periódico desdeabajo julio de 2016, https://www.desdeabajo.info/ediciones/29369-liquidar-los-hospitales-publicos-es-la-opcion.html
9 Mnds. Comunicado: “La crisis de la salud: una crisis creada para mejorar las ganancias para EPS y multinacionales extranjeras a costa de la salud de la gente”. Agosto 17 2016.
10 Torres-Tovar Mauricio. El triángulo de poder en salud en Colombia. Semanario virtual Caja de Herramientas. Edición N° 00378 – Semana del 22 al 28 de Noviembre de 2013. http://viva.org.co/cajavirtual/svc0378/articulo08.html
11 Caracol radio. Partido Liberal pide pacto nacional para reformar sistema de salud. Edición 5 de enero de 2017. http://caracol.com.co/m/radio/2017/01/05/politica/1483639091_306922.html

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