1. "Tonterias extremadamente ridículas"

Es absolutamente inédito que un almirante estadounidense se atreva a calificar públicamente al equipo presidencial, a que sirve, de "idiota" y "extremadamente ridículo". Pero, esto es exactamente lo que sucedió en el Congreso imperial, cuando fue interrogado el director de la agencia de espionaje más importante del mundo, la National Security Agency (NSA), el almirante Michael Rogers. Preguntado sobre la afirmación de los trumpistas, de que Obama había espiado a la campaña electoral republicana vía el servicio secreto británico GCHQ, "para no dejar huellas digitales estadounidenses", Rogers --cuya agencia intercepta 200 millones de mensajes al día (¡!)-- calificó tales alegatos públicamente como "nonsense" y "utterly ridiculous". "I have seen nothing on the NSA side that we ever engaged in such activity" or was asked to conduct surveillance of Trump by Obama, dijo Rogers. Es un inconfundible signo de debilidad de Trump, que tales enunciados del militar no hayan producido su inmediata destitución, por el colérico Mussolini de la Casa Blanca.

 

2. Los animales se organizan

No menos insólito es que la policía política del régimen, el FBI, investigue formalmente a un Presidente en funciones, que ni siquiera ha compuesto su equipo de gobierno y lleva menos de tres meses en la Casa Blanca. La policía política (FBI) confirmó también ante el Comité de Inteligencia del parlamento (House Intelligence Committee) que está indagando vínculos entre el equipo de Trump y Rusia. Propició una cachetada adicional al Duce, al insistir categóricamente que no existe "evidencia empírica" para sostener las acusaciones de Trump contra Obama. Llevando la embestida contra Trump aún más lejos, el poderoso Comité de Inteligencia, que tiene accesos a secretos de Estado (arcana imperii), que son vetados para la mayoría de los Congresistas, convocó a una investigación "independiente" sobre las relaciones entre el equipo del oligarca inmobiliario y del tovarich ruso, Vladimir Vladimirovich Putin; Buddha (iluminado) de la geopolítica global.

 

3. Colapsa el castillo de naipes

Desde que el embaucador Trump entró en la Casa Blanca ha andado de derrota en derrota. Una de sus grandes mentiras fue que había organizado y conducido una empresa transnacional y que por eso sabía cómo manejar el gigantesco ecosistema nacional y global del Imperio. La verdad es que su experiencia de management es la de una especie de hotel boutique y que cuando quiso organizar negocios transnacionales, fracasó. Y así le ha ido con la Casa Blanca. Las dos versiones de su veto islámico han sido bloqueadas por jueces y son boicoteadas por ciudades y ciudadanos. Su asesor de Seguridad Nacional, el lobbyista profesional y General retirado, Michael Flynn, tuvo que renunciar por mentiras sobre sus relaciones con Rusia. Su propuesta de Secretario de Trabajo, Puzder, fue derrotado antes de entrar en batalla. En el Pacífico y Asia ha perdido la iniciativa estratégica ante China, y en Eurasia ante la alianza estratégica Rusia-China. Su prestigio y el de Estados Unidos anda por los suelos en la política global y dentro del país.

 

4. Derrota humillante

La derrota más estrepitosa y dañina la acaba de sufrir en el Congreso. Su criminal propuesta de liquidar el seguro social de Obama (Affordable Care Act) en la Cámara Legislativa, fue retirada por falta de apoyo de los dos partidos políticos de la plutocracia. Resignado, el tóxico líder republicano Paul Ryan declaró que tendremos que vivir con el Obamacare para el futuro previsible: "We’re going to live with Obamacare for the foreseeable future." Tiene razón Hillary Clinton cuando dice que es un triunfo para el pueblo estadounidense. De hecho, es el triunfo de la movilización de los ciudadanos contra uno de los más infames y mentirosos ataques oligárquicos de Trump. En términos de Animal Farm de George Orwell, se trata del colapso de la hegemonía del jefe cerdo Napoléon sobre los animales de la granja.

 

5. Plomo o impeachment

Los dueños del complejo militar-industrial-de inteligencia de Estados Unidos, junto con Wall Street y Silicon Valley, son los amos del país. Son el núcleo de la oligarquía imperial que gobierna a la Unión Americana desde hace más de dos siglos y, a la sociedad global, desde hace siete décadas. Frente a esa power elite (C. Wright Mills), cualquier Presidente es esencialmente un Calibán que ejecuta órdenes. Si se le ocurre rebelarse o pretende asumir demasiada autonomía, paga un alto precio: John F. Kennedy con un balazo, Nixon con la destitución por impeachment (juicio político). Ambas vías de remoción son tan americanas como Grandma´s apple pie. No sabemos cuál de los dos le espera a Trump, pero es obvio que sus espacios de maniobra se reducen vertiginosamente. Es el presidente estadounidense menos popular desde 1945, con un 58% de los ciudadanos desaprobando su gestión (Gallup). Lo que lo mantiene a flote es, esencialmente, la expectativa de sectores de la "billionaire class" (B. Sanders), de reducir fuertemente sus impuestos corporativos y, la mafia jerárquica del Partido Republicano.

 

6. Goetterdaemmerung: el Ocaso de los Dioses

En mi artículo del 21 de febrero ("Trump y Maduro en caída libre"), escribí que Maduro y Trump son almas gemelas en una realidad virtual. Que el presidente venezolano y su régimen autocrático, al igual que el delincuente político Trump, se hunde cada vez más en su burbuja de delusiones y mentiras; que tiene como única salida pactar una Solución sandinista debilitada con sus adversarios y negociar el asilo político para él y los demás responsables del desastre, en Cuba, Rusia o China. Bueno, esta posibilidad ya desapareció, porque la solicitud pública de ayuda de Miraflores a la ONU significa el primer reconocimiento público de la camarilla en el poder que su modelo y gestión ha fracasado rotundamente. Maduro alzó la bandera blanca de la rendición (casi) incondicional. En consecuencia, y semejante al caso de Trump, la oligarquía retomará pronto el poder y reforzará los filtros de acceso a las palancas del poder estatal para los advenedizos. Ignominioso fin del episodio socialdemócrata-populista en Venezuela y grave hipoteca para el futuro de su pueblo.

 

 

Publicado en Internacional
Sábado, 25 Marzo 2017 11:23

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado en Edición Nº233

La denominación “Ensayo General” le fue atribuida al levantamiento ruso de 1905 por parte de algunos de los protagonistas de aquel periodo revolucionario cuyo punto culminante fue Octubre de 1917. Y, en efecto, aquel suministró los ingredientes principales de éste: huelga general, insurrección y, especialmente, Consejos Obreros (Soviets). Sin embargo, la idea de “ensayo”, que parece un acto de voluntad por parte de un actor, se presta a un gran equívoco. Todo sucede como si tal actor, omnisciente y poderoso, pudiera jugar con la historia mediante un ejercicio de prueba y error. Lo peor es que ese actor pretende haber existido: el Partido. En esa medida aquellos que hemos denominado protagonistas se convierten en artífices de los acontecimientos históricos, en titiriteros de los sujetos sociales.

 

Nada más equivocado, los autores de la denominación se referían, en sentido figurado, a la Historia o, cuando más, a la clase obrera, considerada como el sujeto social de la revolución, en el entendido, claro está, de que este sujeto se construye y se reconstruye permanentemente. Es el propio proceso el que produce, mediante sucesivas diferenciaciones, dentro de los conjuntos sociales, los activistas, los dirigentes, las corrientes ideológicas, las diversas formas organizativas que se decantan. Dicho de otra manera: los partidos deben ser, a su vez, explicados históricamente. Y es un efecto del conjunto de la sociedad en todas sus dimensiones, tanto económicas como sociales, tanto políticas como culturales. Justamente es uno de los rasgos más asombrosos y maravillosos de un periodo revolucionario.

 

I

 

El Imperio Ruso de principios del Siglo XX, con sus contradicciones y paradojas, nos ofrece una contundente demostración. Nada de lo ocurrido se podría explicar si no tuviéramos en cuenta, entre otros elementos históricos, sus alcances en el campo de la cultura cuyas contribuciones sobra recordar; la formación de una notable capa de intelectuales obligada a permanecer por largos períodos en el exilio, en las fértiles y agitadas capitales europeas; el trauma de las guerras frecuentes que colocaba en el primer plano de la sociedad un enorme ejército; la incesante insubordinación de las múltiples nacionalidades oprimidas, y, en fin, la resistencia sorda y no pocas veces violenta de campesinos y obreros sometidos a una inmisericorde explotación.


Los diversos elementos se alternan y se combinan en diversas proporciones, se fusionan o se diferencian, especialmente en esos periodos vertiginosos de revolución. Para colmo de las paradojas, en 1905 se pone de presente un componente religioso: es un cura, el pope Gapón, quien promueve la gran manifestación para llevar al Zar una simple súplica confiada que fue respondida de manera violenta en lo que se conoció como el Domingo sangriento de San Petersburgo. Era él quien había promovido la primera y más amplia organización “legal” –sociedad de obreros de talleres y fábricas– en un momento en que todas eran prohibidas. No gratuitamente, algunos han señalado que uno de los principales logros de aquella revolución fue precisamente la pérdida definitiva del respeto y la confianza en el Zar a quien el pueblo con sentimiento religioso consideraba su “padrecito”.

 

Este acontecimiento decisivo puso a prueba todo lo que había de manifestaciones y núcleos revolucionarios que se activaron una vez puesta en marcha la confrontación y hasta su derrota definitiva en diciembre de 1905. Y no eran pocos, aunque puede decirse que su fortalecimiento, tanto organizativo –con centenares de nuevos activistas hasta entonces sin partido– como en su presencia pública e influencia, fue un resultado del propio levantamiento. Ya se encontraban, el Partido Socialista Revolucionario, el Partido Obrero Socialdemócrata y diversos grupos anarquistas1, pero no fue por su iniciativa que se gestó esta revolución. El primero, sin duda el más amplio, tenía, sin embargo, su mayor implantación en el campesinado, de acuerdo con la tradición rusa de los grupos de intelectuales que miraban hacia el mundo rural como fuente original de la redención social. En eso se diferenciaban los socialdemócratas cuyo objetivo explícito era el proletariado. Hay que tener en cuenta, además, que, hundiendo sus raíces en el populismo de finales del siglo XIX, la mayoría de todos estos núcleos desarrollaban en el territorio ruso, obligados en cierta forma por las circunstancias, una práctica conspirativa, y algunos no renunciaban al terrorismo y al atentado personal.

 

II

 

La utilización del término “núcleos” y no Partidos, no es gratuita, corresponde a la realidad organizativa. Y cabe aquí resaltar un rasgo fundamental de la experiencia rusa, el desarrollo organizativo en dos planos geográficos: el de la emigración y el clandestino del territorio ruso; no siempre en armonía. Los Partidos acababan de formarse, a instancias, principalmente, de los grupos en el exilio: el Social Revolucionario en 1901 y el Posdr en su segundo congreso de 1903 (el primero en 1898 había sido prácticamente simbólico). Justamente, el principal problema abordado en dicho Congreso (Lenin: “¿Qué Hacer?”) era la resistencia de la multiplicidad de núcleos socialdemócratas existente en Rusia a conformarse como un movimiento nacional integrado. Al desatarse el proceso revolucionario ya se había producido, por lo tanto, la escisión en bolcheviques y mencheviques, sin embargo, a la mayoría de los socialdemócratas revolucionarios los tenía sin cuidado; todos aspiraban, en su fuero interno, a la conservación de la unidad, sentimiento que se mantuvo hasta muchos años después. Cuando Trotski, que había entrado clandestinamente a Rusia en marzo de 1905, fue nombrado Presidente del primer Soviet de Petersburgo, era en la práctica un socialdemócrata independiente; en 1917 sería acogido por el “Comité Interdistrital de San Petersburgo” (ni bolchevique ni menchevique) presidido por Riazánov el futuro Director del Instituto Marx-Engels de Moscú2. En todo caso, la participación del conjunto de los revolucionarios fue notable. Muchos son los nombres que se podrían mencionar, por ejemplo Krasin que dirigía la estructura en Kíev, el eje de la organización clandestina del Posdr, o Uritsky quien sería después uno de los organizadores de la insurrección de octubre. Y otros, incluidos social revolucionarios, mencheviques, y anarquistas3. Muchos olvidados a pesar del papel destacado que jugaron en su momento.

 

III

 

El período que va de 1907 a 1914, que algunos denominan de la pausa o del receso, en realidad se puede subdividir en dos fases superpuestas y contrapuestas. En la primera continúa la represión más despiadada; a los asesinatos y ejecuciones se suman las deportaciones y el exilio. La vanguardia revolucionaria es diezmada. En Rusia prosiguen las labores en las condiciones de la más estricta clandestinidad las cuales impedían generalmente las consultas con la organización de los emigrados establecida en Europa. La acción directa militar vuelve a florecer; incluso en contra de las orientaciones de la dirección. Los socialistas revolucionarios forman la Organización de Combate; entre los socialdemócratas, los grupos de choque bolcheviques, especialmente en el Cáucaso donde encontramos por primera vez al poco conocido y sombrío Josef Dzhugasvili, el futuro Stalin. Pero en la segunda fase renacen y se fortalecen las organizaciones. Ingresa una nueva generación de revolucionarios tanto en Rusia como en la emigración, que se suman a los veteranos como Lenin en el Posdr y Chernov en el Partido Socialrevolucionario. Algunos nombres conocidos como Zinoviev, Kamenev y Bujarin y otros menos como Bogdanov, Radin, Sverchkov, Zlydianov y Volodarsky. Y vale la pena resaltar la figura eminente de la socialrevolucionaria María Spiridonova reconocida unánimemente en su momento. Provienen de diferentes clases y grupos sociales. Aquí debe subrayarse una vez más la contribución de soldados y marinos rebeldes, como rasgo específico de la revolución rusa. Antonov-Ovseienko, uno de los insubordinados de 1905, tendría después el comando de la insurrección de Octubre al frente de los Guardias Rojos.

 

Todos resultan involucrados en los grandes debates internacionales propiciados por la primera Guerra Mundial y por supuesto en la angustiosa y terrible situación producida por la misma dentro de la sociedad rusa. Es esta élite, que se entremezcla con miles y miles de activistas, con diversos grados de formación política, de compromiso y de actividad cotidiana, la que se encuentra al inicio de la crisis revolucionaria de 1917. Y fue esta coyuntura la que propició tanto el crecimiento de las organizaciones como la profundización de las divisiones. No obstante, como ya se dijo en una entrega anterior de esta serie4, la revolución de febrero se produjo sin que la hubieran previsto y mucho menos organizado los diferentes Partidos. Luego, en posteriores entregas, nos referiremos con algún detalle al desarrollo de los acontecimientos hasta su punto culminante. Por el momento, bástenos saber que en el breve pero intenso periodo que va hasta octubre es cuando se producen los cambios subjetivos más importantes.

 

Dos nuevos rasgos de la situación deberían añadirse. En primer lugar, el retorno de los emigrados. Entre ellos, Lenin en Abril, en una operación (el vagón “precintado”) que fue tan famosa como desgraciada por ser fuente de calumnias, y Trotski, en mayo. Atrás habían quedado las minucias doctrinarias del exilio. Así como los valiosos predecesores: Plejanov, Axelrod y la legendaria Vera Zasúlich. Se mantuvieron, aunque bajo una nueva luz, Mártov y Potrésov. La discusión se daba ahora con la referencia de la acción.

 

En segundo lugar, la reaparición de las agrupaciones anarquistas, que habían sido bastante golpeadas durante la represión y se habían extendido principalmente entre los campesinos. Estas agrupaciones fueron fundamentales tanto en las acciones como en la profundización del debate político, primero al lado de los Bolcheviques (y los socialrevolucionarios maximalistas) a propósito del carácter anti-burgués de la revolución, y luego en contra suya en la definición de la naturaleza del poder a construir. Se pueden recordar nombres como los de Gastev y Goltsman en el sindicato panruso del metal pero, sobre todo, en el movimiento de los comités de fábrica (Fabzabkoms) los de Maksímov, Petrovsky y Shatov. También Arshinov y Rybin, para no mencionar a Volin, antes citado. Fue el marinero anarquista Zhelezniakov quien tuvo a su cargo la disolución de la Asamblea Constituyente5.

 

IV

 

El punto clave y referente indiscutido de las definiciones y los deslindes era, en efecto, el Consejo Obrero. La consigna propugnada por Lenin era “Todo el poder a los Soviets” y el partido Bolchevique era consecuente con ella, a pesar de que en un principio era absoluta minoría, correspondiendo la mayoría, de manera abrumadora, a los social-revolucionarios y los mencheviques. Estos reflejaban, ciertamente, el estado de ánimo y de conciencia de los sectores populares; pero la composición va cambiando a medida que se desenvuelve la confrontación de las fuerzas. A pesar de la insistencia de esa mayoría (a partir de cierto momento, también en el Gobierno Provisional, con Kerensky) en el sentido de que el poder le correspondía por derecho propio a la burguesía, lo cierto es que esta clase carecía por completo de capacidad política y en la realidad se presentaba una dualidad de poder. A medida que se va revelando la auténtica realidad, emerge la subjetividad obrera y van tomando fuerza quienes tienen la mayor claridad y la mayor capacidad para tomar decisiones. Entre tanto, urgidos de definiciones acordes con la realidad, los socialrevolucionarios se dividen dando lugar a los maximalistas y a los socialistas revolucionarios de izquierda. A principios de septiembre ya los bolcheviques tienen mayoría en el Soviet de Petrogrado y semanas después en todo el país.

 

La fracción Bolchevique, que Lenin en 1912, renunciando a cualquier intento de reunificación, había declarado oficialmente como “El Partido”, asume un papel decisivo, absorbiendo grupos y personas de otras formaciones pero sobre todo a los “sin-partido”, dada su capacidad orgánica como núcleo aglutinante. Aunque las decisiones se tomaban en el órgano de poder amplio y legítimo de los Soviets, y así se materializó con la realización del Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia, base de la insurrección, era necesaria una organización con capacidad operativa –conspirativa–que pudiera no sólo ofrecer respuestas inmediatas en el momento que se necesitaban sino asegurar una preparación militar eficiente para la insurrección.

 

No cabe duda que en estos días luminosos quienes se destacaban y eran reconocidos directamente por las gentes del pueblo, como agitadores y propagandistas, como orientadores y dirigentes, eran, además de Trotski, Lunacharsky, Volodarsky y la maravillosa Alexandra Kolontai. Lenin, aunque casi invisible (tuvo que refugiarse después de las jornadas de julio en Finlandia) era, sin embargo, reconocido por su historia y, en el momento, admirado como el artífice de las condiciones para el éxito de la revolución proletaria. Como lo decía el propio Lunacharsky: el genio político de Lenin se revelaba en otra parte: en el trabajo de organización.

 

* * *

 

En fin, en estos meses de revolución los acontecimientos se atropellan y los sujetos tanto sociales como políticos, se transforman y se relevan, así como los innumerables personajes y líderes cuya importancia es indiscutible. En realidad, no se trata del viejo problema del papel del individuo en la historia sino de la historicidad de todos los sujetos. Lo que sucede es que la historiografía –que no la Historia– tiende a decantar y a seleccionar a partir del desenlace, lo cual conlleva una cierta tergiversación. Bien se dice que la historia la escriben los vencedores. Pero hay algo más importante: el papel de los sucesos posteriores, que en el caso de la revolución rusa significó una selección de hecho. Habría que retomar la tesis de Negri, según la cual el “poder constituyente” es la multiplicidad, el florecimiento de las ideas y las opciones, en cambio el “poder constituído” es la historia congelada en donde la necesidad de afirmación propicia la voluntad autoritaria y se detiene el movimiento.

 


1 A. Dubovik, “Los anarquistas rusos en el movimiento obrero a principios del siglo XX”. www.regeneracionlibertaria.org
2 I. Deutscher, “Trotsky, El Profeta Armado” Ediciones ERA, México, 1966
3 M. Eichenbaum-Volin, “La revolución desconocida”. http://www.portaloaca.com/historia/
4 Periódico desdeabajo, Nº232, febrero de 2017.
5 Además de Dubovik antes citado, puede consultarse A. Gorelin, “El anarquismo en la revolución rusa” (1922) en la compilación de Mintz, Buenos Aires, 2007 y la clásica obra de D. Guerin: “El Anarquismo”. Editorial Antorcha, 1984. O Antorcha virtual: www.antorcha.net

 


 

Recuadro 1

 

Lenin: Una impresión

 

Por Bertrand Russell*

 

La muerte de Lenin empobrece al mundo debido a la pérdida de uno de los hombres realmente grandes producidos por la guerra. Parece probable que nuestra era quedará en la historia como aquella de Lenin y de Einstein –los dos hombres que han logrado en un gran trabajo de síntesis, en una época analítica, uno en el pensamiento, y el otro en la acción. Lenin aparecía ante la indignada burguesía del mundo como un destructor, pero no fue el trabajo de destrucción lo que lo volvió preeminente. Otros podrían haber destruido, pero dudo que otro hombre vivo pudiera haber construido tan bien las nuevas fundaciones. Su mente era ordenada y creativa: era un constructor filosófico de sistemas en la esfera de la práctica. En las revoluciones, tres tipos de hombres pasan al primer plano. Están aquellos que aman la revolución porque tienen un temperamento anárquico y turbulento. Están aquellos que han sido amargados por agobios personales. Y están aquellos que tienen una concepción determinada de una sociedad diferente de la cual existe, quienes, si es que la revolución tiene éxito, se ponen a trabajar para crear un mundo estable de acuerdo con esta concepción. Lenin pertenecía a este tercer tipo– el más raro, pero por lejos el más benéfico de los tres.

 

Sólo una vez vi a Lenin: tuve una conversación de una hora con él en su habitación en el Kremlin en 1920. Pensé que se parecía más a Cromwell que a cualquier otro personaje histórico. Tal como Cromwell, se vio obligado a entrar en una dictadura por ser el único hombre competente de cosas en un movimiento popular. Tal como Cromwell, combinó una ortodoxia estrecha en pensamiento con una gran destreza y adaptabilidad para la acción, aunque nunca se permitió a si mismo terminar en concesiones que no tuvieran ningún otro propósito que el establecimiento del Comunismo. Él apareció, tal como era, completamente sincero y desprovisto de egoísmo. Estoy persuadido en que él sólo se preocupó por fines públicos, y no en su propio poder; creo que él habría dado un paso al costado en cualquier momento si, por medio de realizarlo, podría haber avanzado en la causa del Comunismo.

 

Su fuerza en la acción provino de una convicción inquebrantable. Sostenía sus creencias de un modo absoluto el cual es difícil en el Occidente más escéptico. Otras creencias apartes de las de él –por ejemplo, la creencia de que el clima o la raza podían afectar el carácter nacional de modos no explicables por causas económicas –las consideraba herejías de la burguesía o del sacerdotado. La llegada final del comunismo la consideraba como destinada, demostrable científicamente, tan certera como la llegada del próximo eclipse del sol. Esto lo mantuvo calmo en medio de las dificultades, heroico en medio de los peligros, capaz de considerar la totalidad de la Revolución Rusa como un episodio de la lucha mundial. En los primeros meses del régimen Bolchevique, él esperaba la caída en cualquier minuto; dudo si es que Scotland Yard estuviese más sorprendido por su éxito que lo que él estaba. Pero era un verdadero internacionalista; sentía que si la Revolución Rusa fracasaba, de todos modos habría acercado la revolución mundial.

 

La intensidad de sus convicciones, mientras que era la fuente de su fortaleza, también era la fuente de cierta crueldad y cierta rigidez de perspectiva. Él no podía creer que un país pudiese diferir de otro a excepción por la etapa del desarrollo económico que habían alcanzado. En mi registro de la entrevista que tuve con él, escrita inmediatamente después, encontré lo siguiente: “Le pregunté si es que y qué tan lejos él reconocida la peculiaridad de las condiciones inglesas. Él admitió que hay pocas probabilidades de revolución ahora, y que el hombre trabajador aún no será disgustado con el gobierno parlamentario. Espera que este resultado pueda ser provocado por un ministro del trabajo. Pero cuando le sugerí que lo que sea posible en Inglaterra pueda que ocurra sin derramamiento de sangre, él despidió a la sugerencia como siendo fantástica”. Espero que su opinión haya sido errónea. Pero fue parte integrante de lo que hizo su fuerza, y que sin su credo él nunca hubiera dominado a las fuerzas salvajes que habían sido desatadas en Rusia. Hombres de Estado de este calibre no aparecen en el mundo más que una vez por siglo, y pocos de nosotros puede que vivan para ver a un igual.

 

* Escritor británico, Premio Nobel de Literatura en 1950; humanista y activista social fundador del conocido Tribunal Russell que encargó de investigar y evaluar la política exterior de Estados Unidos y su intervención militar en Asia.

Publicado en Edición Nº233

El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) confirmó este lunes públicamente que existe una investigación sobre la interferencia rusa en la elección presidencial estadunidense, que incluye una posible coordinación entre el Kremlin y el equipo de campaña del entonces candidato Donald Trump, y desmintió al presidente al afirmar que no hay evidencia de su acusación respecto de que su predecesor ordenó la intervención telefónica de sus oficinas en la Trump Tower.

En una audiencia ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el jefe de la FBI, James Comey, declaró que su agencia en general no comenta sobre investigaciones en curso, pero que en este caso el Departamento de Justicia lo autorizó a confirmar que se realiza una investigación de contrainteligencia sobre la interferencia rusa en la elección estadunidense y que ésta fue iniciada en julio del año pasado.

Informó que la investigación cubre "la naturaleza de cualquier vínculo entre individuos asociados con la campaña de Trump y el gobierno ruso, y si hubo cualquier coordinación entre la campaña y los esfuerzos de Rusia". Agregó que incluye también "una evaluación sobre si se cometieron delitos".

Comey y Mike Rogers, director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que lo acompañó en la audiencia, afirmaron que no hay evidencia de que la interferencia rusa haya cambiado votos en la elección. Casi de inmediato Trump envió un mensaje por Twitter en el que afirmó: "la NSA y la FBI informan al Congreso que Rusia no influyó en el proceso electoral". Sin embargo, más tarde en la misma audiencia, Comey indicó: "no era nuestra intención" señalar que las acciones de Rusia no tuvieron impacto sobre la elección.

Antes que empezara la audiencia, Trump ya había descalificado la investigación sobre Rusia, al aseverar en un tuit que no existe ninguna prueba de que él conspiró con Rusia y que cualquier afirmación cotraria es "noticia fabricada". Reiteró su acusación de que los demócratas han fabricado esa historia "como excusa por haber realizado una terrible campaña (electoral)".

De hecho, a lo largo de la audiencia de más de cinco horas, Trump no dejó de comentar en su cuenta de Twitter sobre lo ocurrido, y hasta en un momento dado atacó a Comey por negarse a informar si él comentó elementos de la investigación sobre la interferencia rusa con Obama el año pasado.

Los republicanos fueron obligados a ceder a la necesidad de abrir una investigación legislativa sobre la interferencia rusa en la elección, después de que en un informe en enero las agencias de inteligencia de Estados Unidos concluyeron que eso ocurrió, y después de que los medios revelaron que Michael Flynn, el primer asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca (y antes asesor de campaña de Trump), ocultó contactos con el embajador ruso en Washington, por lo cual fue despedido, y que el ahora procurador general Jeff Sessions omitió informar que también tuvo contactos con ese mismo embajador como senador y también asesor de esa campaña.

Pero los republicanos están tratando de cambiar el enfoque de la investigación hacia las filtraciones a la prensa sobre el asunto. "Si Rusia intentó influir en nuestro proceso democrático es increíblemente importante, y parte de eso podría llegar a tener el nivel de un delito, pero otra parte no. Una cosa en la que usted y yo estamos de acuerdo es sobre la difusión delictiva de material clasificado; eso es definitivamente un delito", dijo en la audiencia el representante republicano Trey Gowdy.

Trump hizo eco de esto en otro tuit esta mañana, cuando declaró: "la historia real que el Congreso, la FBI y todos los demás deberían indagar es la filtración de información clasificada. ¡Se tiene que encontrar al filtrador ahora!"

En torno a la explosiva acusación de Trump de que el entonces presidente Barack Obama había intervenido sus teléfonos en sus oficinas de la Torre Trump en octubre del año pasado, poco antes de la elección, Comey declaró este jueves: “no tengo información que respalde esos tuits” de Trump, y aseguró que el Departamento de Justicia tampoco. Agregó que ningún presidente tiene autoridad para ordenar ese tipo de vigilancia electrónica, y explicó que desde los años 70 existe un proceso riguroso para solicitar autorización para intervenir comunicaciones de cualquier estadunidense, y que eso sólo puede hacerse con la orden de un juez en un tribunal especializado, según la ley conocida como FISA.

Más aún, Rogers también rechazó este lunes la versión de que la inteligencia británica espió a Trump a solicitud de Obama –otra acusación de la Casa Blanca–, al afirmar que eso sería imposible.

Con estos desmentidos tajantes de la acusación que hizo Trump hace dos semanas, a los cuales también se han sumado el Departamento de Justicia, ex jefes de inteligencia y el propio Obama, la presión sobre la Casa Blanca para ofrecer una disculpa se intensificó –algunos legisladores republicanos ya lo han solicitado–, pero no hay ninguna señal de que Trump esté dispuesto a hacer tal cosa.

Se citó a una audiencia más sobre el tema de la interferencia rusa en las elecciones ante este mismo comité; también habrá audiencias sobre lo mismo en el Comité de Inteligencia del Senado. Se prevé que la investigación de la FBI continúe unos meses más.

Suprema Corte

Este lunes arrancó el proceso de ratificación del juez Neil Gorsuch, nominado por Trump para la Suprema Corte ante el Comité Judicial del Senado. Se espera que los republicanos, con su mayoría, ratificarán al juez federal, pero los demócratas tienen la intención de pintarlo como un conservador que ha favorecido a intereses empresariales y que podría poner en jaque la legalización del aborto, derecho ganado en 1973 y bajo ataque por conservadores desde entonces.

Si, como se espera, Gorsuch es ratificado, otorgará una mayoría conservadora de cinco jueces al máximo tribunal del país, contra cuatro liberales moderados.

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En la lista filtrada estarían los más importantes políticos del partido de Michel Temer, pero la inmensa envergadura de la investigación podría acabar debilitándola


El listado, filtrado desde la oficina del fiscal, incluye a casi todos los políticos que estuvieron en el poder en los últimos 10 o 20 años, con la excepción del actual presidente


“ ¿Quién está en la lista?”. La pregunta ha tenido obsesionada a toda la clase política brasileña desde hace meses. Mientras, el país espera que se revelen los nombres involucrados en el caso de corrupción más grande del país: la Operación Lava Jato.


La respuesta parece haberse filtrado esta semana desde la oficina del fiscal general, Rodrigo Janot: en el listado figuran casi todos los políticos que estuvieron en el poder en los últimos 10 o 20 años, con la llamativa excepción del presidente Michel Temer .


Pero con prácticamente toda la clase política en el banquillo, la investigación puede debilitarse al adquirir tamaña envergadura.


Según medios locales, entre los 83 políticos acusados este martes ante la Corte Suprema figuran cinco miembros del Gabinete, dos expresidentes — Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff —, los actuales y anteriores presidentes de ambas cámaras del Congreso y al menos dos antiguos líderes opositores —Aécio Neves y José Serra—.


Ellos, junto con decenas de abogados, han sido denunciados por la llamada “confesión del fin del mundo” de los exejecutivos de Odebrecht, la empresa de construcción más grande de América Latina, acusada de sobornar funcionarios de todo el continente.


Se dice que los testimonios, que supuestamente todavía están bajo secreto de sumario, revelan cómo los contratos públicos para la construcción de represas, puentes, carreteras y plantas energéticas fueron inflados escandalosamente para pagar sobornos a funcionarios de alto rango, tanto de los gobiernos locales como del nacional.


Janot envió 83 casos a la Corte Suprema y 211 a tribunales menores. El número de acusaciones es mayor al que se presentó durante los comienzos de la investigación del caso de corrupción de la petrolera Petrobras, que llevó tres años. Algunos gobernadores y senadores, como Romero Jucá y Renan Calheiros, han sido acusados en ambas investigaciones.
Las acusaciones son otro golpe para el gobierno de Temer, que ya ha perdido ocho ministros —la mayoría a causa de escándalos de corrupción— desde que planificó la destitución de la presidenta Rousseff el año pasado.


Aunque el presidente no ha sido acusado, está implicado en muchos de los testimonios y además supuestamente figuran en el listado todos los otros líderes del partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), junto con cinco miembros de su gabinete. Temer ha dicho que solo les pedirá la dimisión si son acusados formalmente.


Sin embargo, existen temores de que muchos de los acusados por la Operación Lava Jato hayan estado socavando la investigación desde que Rousseff fue destituida. El juez de la Corte Suprema que más apoyaba la investigación, Teori Zavascki, murió en un misterioso accidente aéreo en enero . Fue reemplazado por un aliado de Temer, el exministro de Justicia Alexandre de Moraes.


Los políticos están debilitando la investigación de otras formas. Calheiros, expresidente del Senado, salió indemne tras rechazar una orden de un juez de la Corte Suprema para que dimita de su cargo mientras está siendo investigado . Además, los diputados están intentando prohibir las confesiones de los acusados con el objetivo de reducir sus penas y están intentando aprobar una ley de amnistía que permitiría que muchos de ellos evadan un castigo judicial .


Fernando Limongi, profesor de Ciencias Sociales en la Universidad de San Pablo, dice que el listado de Janot prueba que la corrupción es endémica y que involucra a todos los partidos políticos. Pero advierte de que ampliar la investigación podría beneficiar a aquellos que buscan socavarla.


“ Como están involucrados casi todos los líderes políticos, esto podría acabar aliviando la presión sobre el gobierno de Temer. Ahora todos los políticos están en el mismo barco”, afirma. “¿Qué pasaría si toda la clase política se uniera para buscar una salida?”.


Sylvio Costa, editor de la organización de Congreso en Foco, asegura que el lento proceso judicial podría atascarse si se presentan solicitudes de investigación de forma masiva y al final se acabaría castigando a muy pocos políticos.


“ Es un juego brutal: por un lado los principales partidos políticos —tanto el gobierno como la oposición— están intentando llegar a un acuerdo que preserve a los líderes como Lula y Aécio. Y por otro lado está la sociedad frustrada, que quiere que continúe la investigación aunque no tenga mucha fuerza”.


Costa advierte que la reacción pública determinará el futuro del proceso. “Algunos políticos serán castigados. Tendremos algún tipo de cambio, pero no será ni tan grande ni tan profundo como quisieran los que querían la destitución de Dilma y los que quieren una política honesta y ética”.

 

Jonathan Watts - Río de Janeiro
16/03/2017 - 21:16h


Traducido por Lucía Balducci

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El presidente colombiano: "No autoricé ni tuve conocimiento de esas gestiones. Me acabo de enterar"


El gerente de la campaña de Juan Manuel Santos en las elecciones de 2014, Roberto Prieto, ha reconocido este martes que la constructora Odebrecht les financió de forma irregular. Ocurrió en la anterior carrera presidencial, en 2010, cuando la compañía brasileña, investigada por tejer una amplia red de sobornos en América Latina, pagó los afiches del actual presidente de Colombia. “Yo ordené los afiches operativamente con plata de Odebrecht. Es una realidad. Eso fue una operación irregular”, ha afirmado Prieto.


“La irregularidad es evidente. Está claro que hubo parte de un equipo financiero que se acercó a Odebrecht para buscar financiar unos afiches”, ha proseguido durante una entrevista en Blu Radio. La ley electoral colombiana prohíbe aceptar fondos de una empresa extranjera y, ante esta circunstancia, ha señalado que el comité de campaña hizo “quedar mal” a Santos, a quien el exgerente ha exculpado en todo momento.


Tras las declaraciones de Prieto, el presidente colombiano ha difundido una declaración institucional a través de Twitter en la que condena esa financiación, pero no la niega. Santos asegura que no estaba al tanto de los pagos y pide que se investigue y sancione a los responsables de esas irregularidades. “Frente a la valoración de que hubo recursos no registrados en mi campaña de 2010, quiero expresar mi absoluto rechazo y condena frente a ese hecho”, ha enfatizado el mandatario. “Lamento profundamente y pido excusas a los colombianos por este hecho bochornoso, que nunca, nunca ha debido suceder y del que me acabo de enterar. No autoricé ni tuve conocimiento de esas gestiones, las cuales se hicieron en directa violación de las normas éticas y de control que exigí se impusieran en la campaña”, ha continuado.


Santos ha reclamado a los cargos afectados “que aclaren a la mayor brevedad posible esta actuación inaceptable” y ha rechazado que esta circunstancia salpique a su Gobierno. “Esta violación de la norma de la campaña no supone ni puede suponer que se deriven hechos de corrupción en mi Gobierno. Reitero mi solicitud a las autoridades competentes para que investiguen todas las decisiones de mi Administración y sancionen a los responsables de cualquier, cualquier acto de corrupción”, ha recalcado.


Aunque la confesión de Roberto Prieto no ha entrado en detalles de cuánto costaron los afiches para la campaña presidencial de 2010 ni la empresa intermediaria a través de la que el departamento financiero llegó a Odebrecht, la Fiscalía investiga desde hace semanas a Impressa Group Corp. Se trata de la compañía panameña de publicidad, vinculada a los Papeles de Panamá, de María Fernanda Valencia y su entonces marido, Félix Otto Rodríguez. Ambos están llamados a declarar ante el organismo judicial para aclarar si la constructora brasileña asumió el pago de 400.000 dólares, coste de los dos millones de carteles.


Por el momento, la Fiscalía que dirige Néstor Humberto Martínez no ha informado de si cambiará el curso de su investigación tras las declaraciones radiofónicas de Prieto. El que fuera gerente de las dos campañas del actual mandatario también tendrá que pasar por estas dependencias judiciales.
El Comité Nacional de Colombia mantiene su investigación administrativa y paralela a la de la Fiscalía sobre las campañas presidenciales de 2014. La sala plena del organismo se reúne el miércoles en sesión ordinaria y podría solicitar a la dirección ampliar su tarea tras la confesión de Prieto. Por el momento se encargan de esclarecer si el actual presidente recibió más dinero del establecido por la ley electoral y si esas cantidades tienen un origen ilícito tras las declaraciones del exsenador Otto Bula, quien confesó haber entregado un millón de dólares en efectivo a Roberto Prieto. Si se llegara a confirmar que la campaña del presidente Santos recibió aportes de una empresa extranjera como Odebrecht, el entonces candidato habría superado el tope legal establecido.


Por otra parte, la Fiscalía colombiana ha verificado que Odebrecht cerró un contrato en febrero de 2014 con la sociedad panameña Paddington, vinculada a la empresa colombiana Sancho BBDO, por un millón de dólares, para realizar una encuesta de opinión en las principales ciudades de Colombia. “Esta contribución habría sido efectuada, según los directivos de Odebrecht, con el fin de lograr una aproximación con el Gobierno del presidente Santos”, aseguran desde el organismo judicial.

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Miércoles, 15 Marzo 2017 08:18

Profundo malestar militar en Brasil

"Somos un país que está a la deriva", dijo el general Eduardo da Costa Villas Boas al diario Valor el pasado 17 de febrero.

 

La frase pertenece nada menos que al comandante del Ejército, el grado más alto en el escalafón activo de las Fuerzas Armadas, quien focalizó el malestar militar en dos aspectos críticos: el uso de los militares como policía interna y la reforma de las jubilaciones que prevé el gobierno de Michel Temer.


Tan profundo y extenso es el malestar de los militares, que Temer decidió salir del paso con un sólido aumento del presupuesto que en los hechos supone un crecimiento del 36% en los desembolsos al ministerio de Defensa en 2016, respecto a 2015. "Bajo intensa presión institucional desde que asumió el gobierno", escribe el diario Folha de Sao Paulo, "utilizó el arma tradicional del Presupuesto para mantener buena relaciones con los militares".


Desde que estalló la crisis económica en 2015, cuando aún gobernaba la petista Dilma Rousseff, las Fuerzas Armadas reciben una parte mínima del presupuesto asignado, sobre todo para el área de inversiones en proyectos estratégicos. En 2015 el proyecto de submarinos, convencionales y nuclear, recibió 35 millones de reales de los 294 millones planificados (un dólar=3,15 reales). La fabricación del carguero KC-390 (que se propone desplazar al estadounidense Hércules C-130) recibió apenas el 10% de lo previsto


Lo más grave, empero, es la distribución del mediano presupuesto militar de 28.000 millones de dólares (1,4% del PIB): el 74% va para remuneraciones del personal y sólo el 10% para inversiones, en unas Fuerzas Armadas que deben custodiar 8.000 kilómetros de litoral marítimo que incluye el petróleo off shore o pre-sal, en la plataforma atlántica, además de la protección de la Amazonia que sigue siendo apreciada por las potencias extra-continentales. El ministro de Defensa Raul Jungman declaró que las Fuerzas Armadas están "a leguas del nivel adecuado de inversiones".


Además del bajo presupuesto, que llevó a la Armada a dar de baja al único portaviones del país (adquirido a Francia en 2000 cuando ya tenía 37 años de servicio), los militares enfrentan la propuesta del equipo económico de incluirlos en el sistema nacional de jubilaciones, con lo que perderían sus privilegios. El problema es que el Sistema de Protección social de los militares de las Fuerzas Armadas, que beneficia a 296.000 personas entre activos y jubilados, tiene un déficit anual de 10.000 millones de dólares, que representa casi la mitad del déficit total del sistema que ampara a 26 millones de jubilados.


Como destaca un reporte del diario El País, cada uniformado genera un déficit anual "32 veces mayor que el generado por un jubilado en el régimen general". Además, mientras los trabajadores aportan el 11% de sus salarios al Instituto Nacional del Seguro Social, los militares sólo lo hacen con el 7,5% de sus ingresos. Los casi 300.000 militares reciben más dinero que los 50 millones de beneficiarios del Plan Bolsa Familia, el programa lanzado por el Gobierno de Lula (2003-2010) que contribuyó a reducir la pobreza.


En febrero varios altos mandos de las Fuerzas Armadas se pronunciaron públicamente contra la pretensión del gobierno de reformar el sistema de pensiones militares. El comandante Villas Boas argumentó que "el Estado debe entender que si pretende contar con instituciones en cualquier momento, en cualquier horario, esa institución debe tener características especiales". Aseguró que el contrato social de los militares "nos da prerrogativas para que podamos cumplir ese papel", y que no tienen derecho a sindicalizarse ni hacer huelga.


El comandante de la Marina, almirante Leal Ferreira, argumentó en una columna titulada "Sin privilegios", que la reforma de las pensiones militares realizada en 2001, bajo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, implicó pérdidas para los uniformados que contribuyeron de ese modo a reducir el déficit en un porcentaje considerable. El comandante de la Fuerza Aérea se expresó con mayor vehemencia aún.


El empleo de los militares para tareas de orden interno ha sido el otro gran frente de los uniformados contra el actual gobierno. Durante los primeros meses del año en curso el gobierno envió militares a los estados de Amazonas, Roraima, Río Grande del Norte, Espirito Santo y Río de Janeiro, ante la crisis de seguridad pública por la impotencia de la policía frente al narcotráfico. El general Villas Boas señala que en la favela de Maré, una de las mayores de Río de Janeiro, el Ejército utilizó 3.000 efectivos durante 14 meses, pero agregó que "el empleo de las Fuerzas Armadas no soluciona el problema".


Para el comandante del Ejército, en la Maré se invirtieron 400 millones de reales (unos 120 millones de dólares) en la ocupación militar, con un resultado pésimo. "Cuando salimos, una semana después todo estaba como antes". Con el agravante de que "sufrimos desgaste y riesgos enormes, porque si somos atacados y reaccionamos será considerado un crimen y juzgado por un tribunal civil".


El comandante Villas Boas concluye que el país perdió identidad y sentido del desarrollo nacional, "somos un país que no sabe lo que pretende ser, lo que quiere o debe ser. Por eso la sociedad está tan dividida y el Estado está subordinado a intereses sectoriales".


Lo que no pueden decir los militares en activo, lo dicen los clubes de jubilados y los medios vinculados a las Fuerzas Armadas. Un editorial de Defesanet de principios de febrero, acusa directamente al gobierno de "haberse deslizado hacia el pantano de los juegos de poder típicos de Brasilia". Acusa al expresidente Cardoso de ser el responsable de "forzar al gobierno Temer a adoptar una política económica suicida, incluyendo la reforma de las pensiones" y de haber colocado al ministro de Hacienda Henrique Meirelles "para realizar este ataque a los militares".


Las fuertes presiones de los militares llevaron al gobierno Temer, que ostenta apenas un 10% de popularidad, a no incluir a las Fuerzas Armadas en el proyecto de reforma del sistema de protección social y negociar cambios menores. Probablemente no sea suficiente para aliviar la intensa presión que emana de los cuarteles.

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Lo más aterrador de la explosiva filtración de solamente uno por ciento del ciberespionaje de la CIA por Wikileaks (https://goo.gl/CDUpF7) ha sido la censura despectiva de los multimedia de Estados Unidos (EU), con sus microscópicas excepciones en redes y portales alternativos.

Ni el Congreso de EU, con mayoría del Partido Republicano, se inmutó, mientras James Comey, polémico director de la FBI, sentenció que "no existe tal cosa como la privacidad absoluta (sic) en EU".

¿Como definirán los 17 organismos orwellianos de ciberespionaje en EU a la anticonstitucional "privacidad relativa"?

El cada vez más deslactosado Trump, quien tiene pleito comprado con el Deep State (Estado profundo) –que controla supuestamente a la macabra CIA y el flujo noticioso de los poderosos multimedia que definen en forma unilateral lo "correcto" y lo "incorrecto" para los intereses sectarios de las dinastías Bush/Clinton, más Obama y Soros–, mantiene un estridente silencio, mientras su vicepresidente Mike Pence declaró que “el tráfico de la información de Seguridad Nacional, como alega Wikileaks, es un delito muy serio” y "compromete la seguridad del pueblo estadunidense" (https://goo.gl/7AEeUF).

Al riesgo de su defenestración legislativa/judicial (impeachment) y/o su asesinato, ¿se atreverá el deslactosado Trump a desmontar el letal centro de ciberespionaje de la CIA?

Un editorial del Washington Post (9/3/17), portavoz del establishment, arremetió contra “ Wikileaks que hace un gran favor a los enemigos de EU”, lo cual delata una defensa a ultranza de la CIA, en lugar de defender los derechos civiles de los ciudadanos afectados en todo el mundo.

El editorial alega que los "principales beneficiarios de la filtración serán los terroristas del Estado Islámico, los hacedores de bombas de Norcorea, los espías de Irán, China y Rusia y otros (sic) adversarios de EU", y fustiga a los "zelotes de la privacidad, quienes abogan el desarme (sic) unilateral de EU en el ciberespacio".

Julian Assange, fundador de Wikileaks, reveló que los "expertos antivirus" alegan que el "sofisticado malware" atribuido a Irán, China o Rusia, proviene de la CIA (https://goo.gl/xIJiCc).

¿Resultó "falsa bandera" el presunto hackeo ruso de Hillary?

John Kiriakou, ex funcionario de la CIA entrevistado por Russia Today, comenta que la organización que dejó hace 13 años es irreconocible, ya que hoy se ha convertido en una "organización parmilitar, una organización cibermilitar" (https://goo.gl/qY425m).

Kiriakou fustiga que la CIA se politizó en exceso desde la llegada de Barack Obama, quien colocó a sus partidarios en la cúpula del ciberespionaje.

Ha quedado al descubierto la legendaria duplicidad maligna de Obama.

Paul Craig Roberts –ex subsecretario financiero de Reagan– fulminó que los "métodos para censurar a los medios independientes provienen todos de la CIA" y señaló que "el jefe de Google está en un comité intergubernamental para ayudar a determinar cómo la CIA puede controlar la información". Cuestiona por qué "otros países no crean alternativas a Google" y "desarrollan su propia Internet". Sugiere que "ahora es el mejor momento para que Rusia, China, India y todos los países de Sudamérica (sic) consigan su propio sistema de Internet" para que GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon, Twitter) "deje de ser cautivo de la CIA" (https://goo.gl/TlYLH9).

El portal chino Global Times pregunta: "¿Vivimos en un panóptico en que nuestras vidas son observadas todo el tiempo", cuando "nuestros datos no solamente son vigilados por el gobierno de EU, sino también por las empresas tecnológicas de EU con lo que han lucrado?" Comenta que en las "pasadas décadas EU ha perpetrado ataques a las redes de sus enemigos y ha paralizado los sistemas de información durante las guerras del Golfo, Kosovo e Irak", como reflejo de la "hegemonía de la Internet por Washington".

El portal chino protesta que "ningún país tiene el derecho de monopolizar la Internet" y sugiere "promover una revolución (sic) en la gobernación global de la red", por lo que China publicó la "Cooperación Estratégica Internacional en el Ciberespacio" que articula "el principio de que toda soberanía cubre todos los aspectos de las relaciones de Estado a Estado", que también incluye el ciberespacio”, por lo que "ningún país debe proseguir la ciberhegemonía" que socava la "seguridad nacional" de otros países (https://goo.gl/viG0Yw).

El portavoz de la cancillería, Geng Shuang, externó la oposición de China a “todas formas de ciberataques y urgió a EU de cesar el espionaje y el monitoreo contra China y otros países” (https://goo.gl/mm1zh7).

El portal ruso Strategic Culture Foundation (SCF), que basa sus asertos en un artículo revelador del NYT (https://goo.gl/VLo4uB), acusa a Obama de haber ordenado el "abuso del espionaje" para sabotear las políticas de Trump, en particular su acercamiento con Rusia: "Obama ordenó a las agencias de espionaje coleccionar y distribuir información de contactos entre la campaña de Trump y Rusia" con el fin de "prevenir cualquier cambio en la administración Trump a la política hostil contra Rusia que la administración Obama instituyó. Esta intención fue también para proporcionar material de chantaje (sic) a los servicios de espionaje contra el equipo de Trump para prevenir cualquier cambio indebido (sic) y su independencia anárquica".

El portal SCF señala que, "basado en los movimientos ilegales de la administración Cheney, Obama instaló y dio poder a instrumentos de espionaje": desde "los peores días de J. Edgar Hoover, EU no había visto tal asalto doméstico a los políticos y a sus políticas" (https://goo.gl/97AIgZ).

Pero, ¿por qué no protestan y controlan los políticos a la CIA? ¿Tanto miedo tienen a la divulgación de sus fichajes extracurriculares?

El polémico ex asesor de Trump Roger Stone "cree" que "la administración Obama sí interceptó las comunicaciones del actual mandatario antes de la elección presidencial" y afirmó que "no existen pruebas de la interferencia rusa en la supuesta intromisión". Asevera que "Hillary Clinton había prometido al Pentágono y a la CIA la expansión de la guerra en Siria", lo cual ha rechazado Trump, quien "prefiere la negociación a la guerra y cree (sic) que puede llegar a un acuerdo con el presidente Putin y tener la paz en Oriente Medio".

A juicio de Stone, Obama "interceptaba" las comunicaciones de Trump, lo cual representaría “un escándalo mucho mayor que el de Watergate, probablemente el mayor en la historia de EU”, y no descarta que Obama y algunos miembros de su gabinete comparezcan "ante un gran jurado" debido a “la peor forma de macartismo en 40 años (https://goo.gl/53XJf4)”.

Rusia, también hackeada por la CIA, ya empezó a levantar el tono de protesta y la portavoz de su cancillería, Maria Zakharova, comentó que si el ciberespionaje de la CIA es confirmado, ello "representaría un grave peligro para el mundo y la seguridad internacional" (https://goo.gl/HX6MDg).

El mundo impotente se encuentra en ascuas. ¿Cómo podrán los ciudadanos liberarse de la cárcel global del ciberespionaje de la CIA?

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Hasta noviembre de 2012 China no tenía ningún portaviones activo. En apenas cuatro años tendrá tres portaviones patrullando los mares y en los años siguientes completará su flota con tres más, a lo que debe sumarse la decena de instalaciones militares en islas y arrecifes del mar del Sur.

De ese modo, China se dispone a sentar su hegemonía militar marítima en una región que es clave para su futuro como nación y como potencia regional y global. Frente a semejante despliegue y, sobre todo, ante la notable capacidad de construcción que demuestra el dragón asiático, la presencia marítima de los Estados Unidos está quedando relegada, aunque las autoridades de ese país se nieguen a reconocerlo.

La evolución de los portaviones chinos es sorprendente por su rapidez. El primero, el Lianoning, fue comprado a Ucrania en 1998 por 20 millones de dólares, un precio de chatarra. La reconstrucción del portaviones se prolongó desde 2003 hasta 2010 y comenzó a operar en 2012. Desde ese momento, la Armada china comenzó a dominar la navegación y la operativa de combate de los aviones embarcados. Sin embargo, aquel viejo portaviones soviético del tipo del Almirante Kuznetsov sirvió a la Marina como banco de pruebas para los desarrollos posteriores.

El segundo portaviones, que será botado este año, superará al Lianoing (55.000 toneladas), ya que tendrá un desplazamiento de 70.000 toneladas y un diseño similar al soviético con rampa de despegue. Pero el tercero, que está siendo construido en los astilleros de Dalian, como los anteriores, los superará con 85.000 toneladas, usará catapultas de vapor y no tendrá rampa de despegue, con lo que su diseño será similar al de los portaviones estadounidenses.

Los medios occidentales acusan a China de expansionismo militar, por la modernización y ampliación de su flota (que en 2020 superará a la de Estados Unidos) y por la construcción de instalaciones en las islas capaces de albergar misiles de largo alcance. Sn embargo, hay varias razones que permiten asegurar que el dispositivo chino en el mar del Sur es apenas defensivo.

La primera es una sencilla revisión de su historia en relación con las potencias occidentales. China fue invadida en las dos guerras el opio (1839-1842 y 1856-1860), en las que los imperios británico y francés le impusieron 'tratados desiguales', forzaron la apertura de varios puertos al comercio y se anexaron Hong Kong. Desde 1931, la invasión japonesa, que sólo finalizó con la derrota nipona en 1945, se cobró la vida de 35 millones de chinos.

La segunda cuestión se relaciona con el papel estratégico de los estrechos y las islas del mar del Sur, por donde pasa el 30% del comercio mundial, la mitad del tráfico de contenedores y la mayor parte del comercio chino, en particular los hidrocarburos. Como explicó Armando Azúa, especialista del departamento de historia de la Universidad Iberoamericana, "en el siglo XIX los países se peleaban por el control del estrecho de Gibraltar o del canal de Suez, hoy en día es el paso de Malaca y del mar del Sur de China".

Por eso, añade, "si China quiere controlar el comercio mundial tiene que controlar el mar del Sur de China". Para revertir el ascenso de la potencia asiática, los estrategas del Pentágono diseñaron el pivote hacia Asia, con el objetivo de estrangular su comercio.

La tercerea cuestión es que el gigante asiático no está haciendo nada que los demás países no hayan hecho antes en el mar del Sur. El periodista Rafael Poch recuerda que "cuando se habla del expansionismo militar chino en las disputadas islas de ese mar, hay que empezar diciendo que Pekín no está haciendo nada que no hayan hecho antes los otros. De las 12 islas Spartly, Filipinas y Vietnam controlan cinco cada uno. Taiwan y Malasia, una isla cada uno. Todos han construido allá aeropuertos y mantienen presencia militar. China llegó tarde y cuando se parapeta allí en arrecifes coralíferos, con vigor y potencia, se arma escándalo".

Es cierto, como apunta el periodista de La Vanguardia, que los dos primeros portaviones chinos tienen menor capacidad de cargar aviones que los estadounidenses (20 cazas el Liaoning frente a 50 los de clase Nimitz), ni tanto armamento y combustible, y que no son de propulsión nuclear, como los 10 que posee el Pentágono que tienen, por eso, mayor radio de acción.

En gran medida, esas desventajas se compensan con la cercanía de los puertos chinos y, sobre todo, con la construcción de instalaciones militares en las islas y arrecifes. La combinación de tres portaviones (que serán seis en poco más de una década) con las instalaciones mencionadas, busca impedir a cualquier potencia el acceso a los mares chinos.

Pero la cuestión central es que ya la Armada de EEUU no tiene la capacidad de establecer su autoridad y control en todos los rincones del planeta, aunque poseerá en breve 11 portaviones y sus correspondientes escuadras. El analista Grant Newsham, del medio Asia Times, describe la impotencia del Pentágono con una cruel ironía.

Compara el reciente envío del portaviones nuclear USS Carl Vinson a las aguas del mar del Sur de China con el patrullaje que la policía de New York ejercía en la zona de Times Square cuando era un feudo de criminales y de actividades ilegales. "La policía envía sus patrulleros a Times Square y los delincuentes se separan, para volver a sus travesuras ilegales una vez que los coches se han ido".

Algo similar sucede cuando las autoridades estadounidenses dicen que "vamos a cualquier parte y en cualquier momento que queramos del mar del Sur de China". Lo que en realidad está sucediendo es que el Pentágono envía sus naves, que pasan por los mares del sur de Asia y siguen de largo porque, como señala Newsham, ahora China "tiene el control de facto del mar del Sur".

El diario Global Times le recuerda al Pentágono que "el mar del Sur de China no es el Caribe", y que, por lo tanto, "no es un lugar para que EEUU se comporte imprudentemente". El mensaje es muy claro: China no se amedrenta por los movimientos marítimos del Pentágono y avisa que, si lo intenta, no obtendrá buenos resultados.

 

 

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El Tribunal Constitucional de Corea del Sur ha ratificado por unanimidad la destitución de la presidenta del país, Park Geun-hye, aprobada originalmente por el parlamento debido a sus vínculos con la trama de corrupción de la "Rasputina". Con la destitución, Park, a la que la fiscalía considera sospechosa en el caso, queda despojada de su inmunidad y Corea del Sur está obligada a celebrar elecciones presidenciales en un plazo inferior a 60 días.


Nada más conocerse la decisión del Constitucional, miles de personas se echaron a la calle en Seúl, frente a la sede del tribunal y en la cercana avenida Sejong, para protestar contra la destitución de Park Geun-hye. Las manifestaciones multitudinarias han estado marcadas por los enfrentamientos con la Policía que han causado al menos dos muertos.


Uno de los fallecidos es un hombre de 72 años que murió de camino al hospital a causa de las heridas que sufrió en la cabeza, según notificaron las fuerzas de seguridad. El hombre fue hallado inconsciente cerca de la sede del Tribunal Constitucional. El segundo fallecido es un varón de 60 años al que los servicios sanitarios encontraron inconsciente cerca de la Corte. La policía asegura que hay otros dos heridos, mientras que los organizadores de la marcha pro-Park dijeron a la agencia de noticias Yonhap que al menos ocho manifestantes han sufrido lesiones.


La decisión del Constitucional, que fue retransmitida en directo por todas las televisiones y radios del país, se hizo pública en un ambiente marcado por el fuerte dispositivo de seguridad activado en Seúl para evitar encontronazos entre los seguidores y los detractores de Park Geun-hye. Unos 21.600 agentes han acordonado la máxima instancia judicial surcoreana, la Casa Azul (sede de la presidencia) y otras dependencias gubernamentales.


Miles de seguidores de los dos bandos han tomado la avenida Sejong para celebrar y condenar respectivamente el veredicto. Desde que el escándalo comenzó a sacudir al país el pasado otoño, la céntrica avenida ha sido escenario de manifestaciones multitudinarias que pedían el cese de Park y que han llegado a congregar a más de dos millones de personas.
El veredicto del Constitucional supone la primera destitución de un jefe de Estado y el primer adelanto de los comicios presidenciales en Corea del Sur desde que el país volvió a celebrar elecciones democráticas en 1987 tras el mandato de dos juntas militares (una de las cuales lideró el general Park Chung-hee, padre de la destituida presidenta). La mayoría de los expertos apuntan a que los comicios presidenciales, donde el favorito para imponerse es el candidato liberal Moon Jae-in, seguramente se celebren el martes 9 de mayo.
La Corte consideró que la mandataria participó junto a su amiga Choi Soon-sil, conocida como la "Rasputina", en la creación de dos fundaciones que se emplearon para extorsionar fondos a grandes empresas y dijo que infringió la ley al filtrarle documentos confidenciales a Choi y al permitirla interferir en asuntos de Estado.
Los ocho jueces del Constitucional han ratificado la destitución aprobada el pasado 9 de diciembre por el Parlamento surcoreano y que ha mantenido a Park, que accedió a la presidencia en febrero de 2012, retirada de sus funciones desde entonces. Aunque no consideró que fuera motivo para su destitución, la máxima instancia judicial del país creyó probado que Park desatendió sus obligaciones como jefa de Estado durante el hundimiento en abril de 2014 del ferri Sewol que dejó más de 300 muertos, la mayoría estudiantes de secundaria.

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