Miércoles, 24 Mayo 2017 09:27

La Venezuela de hoy y de mañana

El artículo de Gilberto López y Rivas en La Jornada del 19 de mayo es una contribución valiosa para comprender la situación actual en el país. Tras visitar Caracas, quiero añadir algunas reflexiones. La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a mediano y largo plazos, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades cotidianas. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación por el capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermedios, pero aun de la corrupción de agentes del Estado.

Sin embargo, hay un peligro de "fetichización" de la ley que tiende a identificar el texto jurídico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la declaración universal de los derechos humanos de la Revolución Francesa. Carlos Marx lo señaló ya en un escrito sobre la cuestión judía . También, definir la base de designación de los electores no será fácil y tomará tiempo. Finalmente, hay un peligro de no participación de la oposición que dejaría el proceso en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayoría de la población.

Por eso muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dólares del país, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay peligro de hacer subir el riesgo país, ya el más alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposición; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que también es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chávez; actuar sobre la distribución todavía en manos del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la producción y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulación financiera que, junto con la hiperinflación, permite a grupos constituir fortunas enormes al costo del bien público y aumenta la fuga de capitales (unos 300 mil millones de dólares); luchar contra la corrupción interna (incluyendo al ejército) que obstaculiza la distribución de bienes que el gobierno importa, etcétera.

Un grupo contrario a la oposición, pero crítico de ciertas políticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utópico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.

Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o un Temer, es decir, de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen prohibido usar armas letales. Por su naturaleza, los medios de comunicación magnifican las expresiones de la derecha, dando la impresión de caos generalizado, pero la vida cotidiana continúa. Los servicios públicos funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramática y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehículos. El 21 de mayo, la oposición llamó a un paro nacional: Caracas no se paralizó y la vida siguió su curso.

Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campañas denigratorias de la mayoría de los medios locales y externos. Se podría esperar que Nicolás Maduro adopte más un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nación, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no sólo a sus partidarios.

Se trata, primero, de una confrontación de clases. Las manifestaciones de la oposición lo indican: los barrios donde se organizan y el público que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la caída de la renta petrolera, juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder político. Éstas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayoría de las víctimas son chavistas). Pero existe también descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las "misiones" por falta de financiamiento y por corrupción.

Si la mortalidad infantil aumenta es resultado de la lógica del capitalismo de monopolio mundial, que manipula los precios de las commodities, el boicot interno de los que aún tienen hegemonía económica sobre la distribución y la corrupción interna; no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que reveló las cifras.

La gran dificultad está en manejar el largo plazo con el corto. Álvaro García Linera ha escrito que una revolución que no asegura la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.

El episcopado ha elegido su lado (la oposición) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dudó en criticar a la oposición por su falta de deseo de diálogo. En Venezuela, como en los países posneoliberales de América Latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no sólo adaptarlo. Es la única manera de ser fiel a la meta original de emancipación popular y de reorganización de la sociedad que suscitó esperanzas y admiración en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene aún bases en las iniciativas comunales. Es también el camino para salir de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y contra un proyecto poscapitalista.

La adopción de una visión holística de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo, es una base necesaria. Eso implica otra relación con la naturaleza; no sobre la explotación, sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneración; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extracción y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima global.

Esta visión implica privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de producción. Exige una generalización de los procesos democráticos, para construir el nuevo sujeto histórico, que no es sólo el proletariado industrial, como en el siglo XIX, y pide la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.

Es lo que podemos llamar bien común de la humanidad o ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarán tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.

Publicado en Internacional

Una semana antes de la espectacular visita de Trump a Arabia Saudita, Josh Rogin, de The Washington Post, había revelado que su “nueva arquitectura de seguridad regional (https://goo.gl/E9dJbS)” pasa(ba) por la creación de una "OTAN sunnita", como "guía para combatir el terrorismo", contener a Irán y operar la "mayor venta de armas en la historia (sic)" por 110 mil millones de dólares, que pueden llegar a 350 mil millones de dólares (https://goo.gl/VFWn1A).

El zar Vlady Putin tocó piano en Pekín para acompasar la nueva Ruta de la Seda (https://goo.gl/i0HZph) y Trump festejó su colosal venta de armas con su baile en la legendaria “danza del sable (https://goo.gl/tViBbi)”. El sable de Trump intenta demoler el piano de la nueva Ruta de la Seda (B&R) en su flanco sur.

Los medios regionales no mencionaron la creación de la "OTAN sunnita" que debió ser formulada durante las dos cumbres de Trump, una con las seis petromonarquías árabes del Consejo de Cooperación del Golfo, y otra con los 55 mandatarios de la Cumbre Arabo-Islamo-Estadunidense, eminentemente sunnita y con la notoria ausencia de Irán, el mayor país chiíta con casi 83 millones de habitantes.

Es probable que la "escalada de tensión" del atentado juvenil de Manchester, que coincidió con la presencia de Trump en Israel, acelere las fracturas –genuino fracking geopolítico– que se han agudizado en Eurasia desde la llegada del atribulado presidente de Estados Unidos (EU) y su cambio tectónico de paradigma con nuevas reglas por hacer (mi entrevista con Russia Today: https://goo.gl/rXf4Jx).

A mayor venta de armas, mayor frecuencia de guerras (mi entrevista con CNN: https://goo.gl/s21Lf6). Sputnik abunda en que la "OTAN sunnita" desestabilizará Medio Oriente y desencadenará una guerra masiva en la región (https://goo.gl/IxhP9Q).

Tal fue la tónica con Kissinger, quien fomentó la venta lucrativa de armas tanto a Irán como a Irak para que se despedazaran durante ocho años. Luego EU se fue sobre la cabeza de su anterior aliado Saddam Husein.

Nada menos que James Stavridis, almirante retirado y ex comandante supremo de la OTAN, desde hace dos años pregonó una "OTAN árabe" para contrarrestar a Irán.

Los estrategas bélicos de EU desean conectar la "OTAN europea" con la proyectada "OTAN sunnita" que forma parte del simplón maniqueísmo lineal para dividir al mundo árabe y/o islámico entre sunnitas (de 85 a 90 por ciento del total de mil 570 millones de musulmanes) y los chiítas (de 10 a 15 por ciento), desde el punto de vista sectario religioso, y también étnico mediante la colisión de árabes contra persas (https://goo.gl/5zraR8). ¿Para descarrilar el B&R?

El analista indio C. Raja Mohan abunda sobre la "escalada militar de Trump" durante la "cumbre sunnita" que "amenaza con despedazar el viejo (sic) orden en Medio Oriente" por lo que "India necesita actuar en forma propositiva para limitar las potenciales consecuencias negativas para el subcontinente". CRM evoca la presencia en la "cumbre sunnita" de Riad del presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, de los primeros ministros de Bangladesh, Sheikh Hasina, y de Pakistán, Nawaz Sharif, principal enemigo de India, cuyo temor radica en la futura definición hollywoodense del "terrorismo islámico" y las dos pesas y dos medidas de Trump (https://goo.gl/iy3vb4).

Irán mantiene una excelente relación con India, a la que le procura su gas y cuya pletórica población islámica (15-20 por ciento) es mayoritariamente sunnita. Este simple matiz se le escapó a Trump, quien abrió su sectaria y racista caja de Pandora en el "Gran Medio Oriente" con la bendición de su "amigo", más que aliado, Netanyahu.

Los reclamos sauditas son dolorosos, de lo cual se aprovechan Trump y Netanyahu. Abdulrahman al-Rashed, ex director de la televisora Al Arabiya, muy cercano a la Casa Real (https://goo.gl/2IHaxx), pregunta qué tanto la "visita de Trump puede cambiar a la región" que se encuentra en "una nueva fase (sic)" después del "anuncio de una serie de medidas para confrontar a Irán".

Trump es especialista en contradicciones, fracturas y muros, y fue mucho más vehemente contra Irán (https://goo.gl/GhlKQF) que los gobiernos de Arabia Saudita e Israel, al grado de comparar al Hezbolá chiíta libanés con Al Qaeda (sic) y denunciar el papel persa en Yemen, Siria y Bahréin donde existen relevantes poblaciones chiítas.

A juicio de Abdulrahman al-Rashed, en la "fase" de Obama el "proyecto de Teherán era sitiar a Arabia Saudita y a las petromonarquías del Golfo para dominar la región", pero ahora con Trump "Irán se encuentra en real peligro" en "Siria, Irak, Yemen y Líbano" y hasta se va a quedar sin refacciones de EU después de haber comprado 80 aviones Boeing por 16 mil millones de dólares.

Ni los sauditas ni los israelíes desean saber más de la política anterior de Obama durante ocho años y se encuentran fascinados con Trump.

Dejo de lado el financiamiento por 100 millones de dólares de Arabia Saudita y de Emiratos Árabes Unidos a la Fundación (sic) de Ivanka Trump (https://goo.gl/J02xSH).

¿Palestina por Irán? Este macabro trueque, que sólo se le puede ocurrir a un vendedor inmobiliario sin tacto diplomático e ignorante de la historia del "gran Medio Oriente", fue lo que vendió Trump en sus dos visitas a Arabia Saudita y a Israel, que no causó mucha gracia a los sitiados palestinos: arreglo mínimo del contencioso palestino a cambio de una santa alianza de la OTAN europea/”OTAN sunnita”/Israel contra de Irán.

¿Aceptarán los europeos este trueque antigravitatorio de un vendedor de bienes raíces?

Hasta el zelote israelí Chemi Shalev, acerbo crítico de Trump, exultó su triunfal visita a Israel: "¡Vino, habló, conquistó!" (https://goo.gl/bqBzG4)

Trump estuvo 27 horas en Israel y una hora en Belén.

Un editorial del rotativo Felesteen, cercano a Hamas, exclamó: "Trump no eres bienvenido en Palestina", mientras el presidente de la autoridad palestina, Mahmud Abbas, se mostró demasiado decente para tolerarlo. El método dialéctico obliga a referir la antítesis del punto de vista de Irán colocado en la picota por Trump y Netanyahu.

Las invectivas de Trump contra Irán han provocado feroces réplicas y se equivoca si cree que el presidente Rouhani se comportará como Videgaray Caso en México.

Los multimedia de Irán fustigan que Trump fue a Riad a conseguir dinero y “se rebajó ante los regalos saudíes (https://goo.gl/i4RIvt)”.

PressTV alega que la visita señala la persecución de los activistas pro democracia en Arabia Saudita y Bahréin (https://goo.gl/Pz6EgY), mientras el canciller "pro occidental" iraní, Javad Zarif, criticó que "Trump coquetea con los déspotas" (https://goo.gl/suko1l).

Retumban ya los tambores de guerra y los funcionarios persas alardean que “Arabia Saudita no está en posición de atreverse a agredir a Irán (https://goo.gl/qNJGtR)”. Por lo pronto, “Israel y EU planean eliminar militarmente a Hezbolá (https://goo.gl/TLLdF7).

Trump ignora los matices consustanciales al "gran Medio Oriente": ha adoptado los esquemas balcanizadores de Netanyahu (https://goo.gl/4DtWDk) y ha optado por la linealidad maniquea ante la hipercomplejidad del "gran Medio Oriente" que ya enterró a varios imperios. Trump fue a sembrar vientos bélicos al "gran Medio Oriente". Sólo cosechará tempestades.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado en Internacional

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al comenzar este lunes su primera visita a Israel, dijo que cada vez más las naciones de mayoría musulmana comparten una "causa común" con Israel en su determinación de contrarrestar la amenaza que representa Irán, y aseveró que existe una "rara oportunidad" de llevar la paz a la región.

Trump, quien se convirtió en el primer gobernante estadunidense en visitar el Muro de los Lamentos, ofreció una rueda de prensa con su homólogo israelí, Ruben Rivlin, en la cual elogió "la belleza y majestuosidad" de Israel, así como su compromiso para avanzar hacia una paz con los palestinos.

Hassan Rohani, presidente iraní, replicó que su país no necesita permiso de Washington para realizar pruebas de misiles, que continuarán "si es técnicamente necesario", y aseguró que la cumbre entre Estados Unidos y Arabia Saudita es un show.

Procedente de Riad, Trump dijo a su llegada a esta ciudad que las preocupaciones sobre Irán están acercando a Israel y a varios países árabes, y exigió que Teherán ponga fin de inmediato a la ayuda militar y financiera a "terroristas y milicias".

El mandatario estadunidense se hizo eco de un tema abordado durante su reunión en Arabia Saudita, de población sunita, con varios líderes musulmanes, muchos de los cuales están preocupados por la creciente influencia de Irán, de mayoría chiíta, en la región.

El magnate criticó el acuerdo nuclear que el gobierno de su antecesor, Barack Obama, y sus aliados hicieron con la república islámica. Dijo a la prensa que los iraníes deben estar "agradecidos" con Estados Unidos por los beneficios que han recibido tras dicho pacto. "Les dimos riqueza, prosperidad y la capacidad para continuar con el terror", y agregó: "no se debe permitir que Irán posea un arma nuclear".

Posteriormente, el mandatario estadunidense prometió "hacer lo que sea necesario" para impulsar un proceso de paz entre israelíes y palestinos, en una iniciativa que bautizó como el "acuerdo definitivo".

Sin embargo, ha dado pocas señales de cómo sería posible revivir las conversaciones entre ambas partes, estancadas desde 2014. Trump se reunirá este martes en Belén con el presidente palestino, Mahmoud Abbas, quien señaló que espera que el encuentro sea "fructífero y genere resultados".

El jefe de la Casa Blanca hizo una "histórica visita" cargada de simbolismo político a la Ciudad Vieja de Jerusalén, ocupada militarmente por Israel en la guerra de 1967; por la tarde oró en el Muro de los Lamentos, lugar sagrado del judaísmo, y visitó la iglesia del Santo Sepulcro, santuario emblemático del cristianismo. Hasta ahora ningún mandatario estadunidense había visitado el muro para evitar, deliberadamente, dar legitimidad pública a la ocupación israelí.

Por la noche, decenas de manifestantes israelíes y estadunidenses salieron a las calles de Jerusalén para protestar contra la visita del gobernante a Israel. También hubo expresiones de repudio en los territorios palestinos y la franja de Gaza.

En tanto, Hasan Rohani, presidente iraní, denunció el "espectáculo sin valor político" de la cumbre en Riad entre Trump y los dirigentes árabes, y anunció que su país mantendrá las pruebas de misiles, "si es necesario".

El presidente iraní rechazó las acusaciones de Trump y del rey Salmán, de Arabia Saudita, de que apoya al "terrorismo", durante la apertura de la cumbre con países de mayoría musulmana en Riad, reunión a la que Irán no fue invitado, a petición del mandatario estadunidense.

Publicado en Internacional

Agradeció a Ecuador y a Naciones Unidas su apoyo, aunque señaló que el Reino Unido sigue amenazando con detenerlo si abandona la embajada. “Eso no es sostenible”, aseguró, e insistió en su derecho al asilo político.

 

La máxima fiscal de Suecia anunció ayer el cierre de una investigación contra Julian Assange por denuncias de violación, siete años después de su inicio y a casi cinco de que el fundador de WikiLeaks se refugiara en la embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición al país nórdico.


Desde el balcón de la embajada Assange afirmó ayer que la decisión es una “importante victoria”. Sin embargo, señaló que era víctima de una terrible injusticia. El australiano, de 45 años, recordó que estuvo cinco años recluido en la embajada. “Detenido durante siete años sin cargos mientras mis hijos crecían y mi nombre se difamaba. No perdono ni olvido”, afirmó, dijo. “Eso no es algo que se espera de un Estado civilizado”, añadió y agradeció a Ecuador y a Naciones Unidas su apoyo, aunque señaló que el Reino Unido lo sigue amenazando con detenerlo si abandona la embajada. “Eso no es sostenible”, aseguró, e insistió en su derecho al asilo político.

 


Posteriormente, dijo que si bien celebraba la decisión de la fiscalía sueca como una victoria tenía en claro que la guerra acaba de comenzar. El periodista sostuvo: “El Reino Unido aseguró que me arrestará de todas formas, y Estados Unidos, la CIA y el fiscal general estadounidense han dejado claro que tanto yo como otros miembros de WikiLeaks no tenemos derechos y que nuestra detención es una prioridad”. El australiano también se congratuló por la victoria de la ex soldado estadounidense Chelsea Manning, quien salió de prisión después de siete años privada de libertad, y dio gracias a Ecuador y a su gente por haber estado a su lado soportando una presión asfixiante.


El principal temor de Assange era que de Suecia fuera extraditado a Estados Unidos, donde podría ser condenado por las revelaciones que hizo su plataforma WikiLeaks sobre las guerras de Afganistán e Irak. Así y todo, Assange aún no es hombre libre. La policía de Londres, Scotland Yard, aclaró que si abandona la embajada de Ecuador será arrestado. “Los agentes siguen obligados a ejecutar la orden de detención pese a la decisión sueca”, indicó Scotland Yard en un comunicado, porque el australiano sigue acusado de un delito mucho menos grave que la violación. Si bien no aclaró a qué hecho se refiere, el canal británico Sky News informó que se trataría de una violación de las condiciones de libertad bajo fianza que había obtenido el australiano en el 2012.


El gobierno británico, en tanto, evitó comentar sobre especulaciones según las cuales Estados Unidos podría haber pedido ya la extradición de Assange. “De acuerdo con sus políticas y prácticas de larga data, el Reino Unido no confirmará ni negará si se hizo o recibió un pedido de extradición hasta que se haya hecho un arresto en relación con ese pedido”, indicó en un comunicado. Preguntada durante un acto de campaña sobre Assange, la primera ministra británica, Theresa May, dijo ayer que el gobierno examina cada pedido de extradición caso por caso.


La fiscal Marianne Ny anunció en Estocolmo que su institución suspendía la investigación. “La decisión que se tomó hoy no tiene nada que ver con posibles acciones del gobierno estadounidense”, indicó Ny. En abril, los medios estadounidenses informaron que las autoridades del país preparaban una acusación contra Assange por haber publicado documentos explosivos sobre las guerras de Irak y de Afganistán. Por su parte, la fiscalía sueca no descartó que en el futuro se pueda reanudar la investigación si Assange pisa Suecia por voluntad propia antes de que prescriba el caso en agosto del 2020. Las acusaciones por violación datan del 2010. Ny no considera aclarados los cargos en su contra. “No hemos tomado la decisión de no seguir con las investigaciones porque hayamos analizado todas las pruebas en este caso, sino porque no vemos posibilidades de seguir adelante con las investigaciones”, dijo. “No hacemos ninguna apreciación sobre la culpabilidad”.


A su vez, el gobierno de Ecuador celebró la decisión de la fiscal sueca pero pidió a Reino Unido un salvoconducto para que Assange pueda viajar a Ecuador. “A consecuencia de esta decisión, la orden de detención europea que pesaba contra Julian Assange ya no está en vigor. El gobierno del Ecuador solicita a las autoridades del Reino Unido la concesión del salvoconducto que permita al ciudadano australiano disfrutar su asilo en el Ecuador”, advierte un comunicado de la Cancillería, entregado antes de una rueda de prensa del canciller, Guillaume Long.


El gobierno ecuatoriano reiteró la vigencia del asilo concedido a Assange en agosto del 2012 y reafirmó que la protección del Estado ecuatoriano subsistirá mientras concurran las circunstancias que motivaron la concesión de dicho asilo, en particular el temor de sufrir reales y potenciales actos de persecución política.


El abogado sueco de Assange, Per E. Samuelson, consideró la decisión de la fiscalía sueca una victoria. “Hemos ganado”, declaró a la radio sueca. “Es una victoria total para Julian Assange. Él está feliz y aliviado, como es natural.” Sin embargo, dijo que no sabía si Assange iba a abandonar la embajada para viajar a Ecuador. El propio Assange colgó en la red social Twitter una foto en la que se lo ve exultante. La prensa se reunió frente a la embajada, ubicada junto a los históricos almacenes Harrods. También se veía presencia policial.


Sus abogados habían solicitado una y otra vez el levantamiento de la orden de arresto. Después de muchas idas y vueltas, los fiscales suecos lo interrogaron en la embajada hace medio año. Por su parte, Elisabeth Massi Fritz, una abogada sueca que representa a la víctima de la presunta violación de Assange, señaló que era “un escándalo que un presunto violador pueda evitar la Justicia y un juicio ante un tribunal”. La mujer dijo que su cliente estaba conmocionada y que no había cambiado su opinión de que Assange la violó.


El periodista es uno de los principales fundadores de WikiLeaks, una plataforma creada para revelar casos de falta de ética en los comportamientos de gobiernos y empresas. Para sus críticos, el australiano no solamente es un personaje extravagante y egocéntrico, sino que con la publicación de informaciones clasificadas pone en peligro la vida de otros. La plataforma se hizo famosa, entre otras cosas, por la filtración de cientos de miles de documentos explosivos sobre la guerra de Irak y de Afganistán. En ese caso la fuente de la información fue la soldado estadounidense Chelsea Manning.

Publicado en Internacional
Sábado, 20 Mayo 2017 06:15

Cartografías moleculares

¿Existe realmente un pueblo múltiple? ¿Un pueblo de mutantes? ¿De potencialidades que aparecen y desaparecen, así sea tan sólo para constatar su propia existencia, tal como apercibió hace ya tantos años Félix Guattari en su viaje al amazónico derrumbe de la dictadura brasileña en 1982? ( Véase: Micropolítica: cartografías del deseo. Madrid, Traficantes de sueños, 2006). En los tiempos recientes, esta pregunta retorna de tanto en tanto, siempre de manera intermitente para sorprendernos con sus destellos, sus intensidades, sus virajes centrífugos y su impronta efímera; con la irrepetibilidad de su escena y, no obstante, con la consistencia de todo lo que allana. Llamarlas revoluciones equivaldría a permanecer en el plano del espectáculo, en una semántica de equívocos prematuros. Pero tampoco se trata simplemente de revueltas o rebeliones sociales. Se asemejan más bien a movimientos tectónicos que reúnen lo irreductible, sin que nada ni nadie los unifique o los represente. Siempre para reiterar las insólitas mutaciones que ha cobrado en la actualidad la dimensión de lo político. Su clave es acaso, como alguna vez previó Guy Deborg, la situación. Ese plano en que el poder, después de repetir las fórmulas de su consenso perdido, se descubre desnudo, precario, como un extraño en la ciudad.

Ahora se trata de Estados Unidos. Todo comenzó el 17 de junio de 2015, en el primer rally en que Donald Trump celebraba, en Nueva Hampshire, el hallazgo de la retórica que cercenaba la distancia entre el establishment y una fuerza de 50 millones de electores, en su mayoría blancos y varones, casi siempre trabajadores relegados por la crisis de 2008 y por las dos administraciones del primer presidente afroamericano en Estados Unidos. En medio de esa muralla blanca, tres pancartas insólitas anunciaban que al racismo de tercera generación, fraguado en la fantasmagoría del muro fronterizo con México, le esperaba una resistencia por-venir.

En las siguientes semanas y frente a las elecciones primarias en los partidos políticos, se forjó lo que hasta ahí sólo existía en calidad de hipótesis de un libro de sociología: la comunidad latina, entendida como fuerza de acción y contención. El alcance del boicot contra las empresas de Trump sorprendió incluso a sus protagonistas. Y lo esencial: no los intimidó. Pero más sorprendió la agregación de esa decena de frentes que la misma retórica del candidato que tomó por asalto al propio Partido Republicano fue allanando a lo largo de 2016.

Lo que se movilizó contra Trump el año pasado durante las elecciones primarias fue, sin duda, la coalición que logró agrupar Bernie Sanders, que incluía a cientos de miles de jóvenes, en particular universitarios, pero sobre todo a los organismos feministas que respondieron al despliegue de pulsión de la misoginia como régimen de politicidad. Además, estaban en juego décadas de conquistas en torno al estatuto de las mujeres.

Una vez que Sanders decidió apoyar la candidatura de Hillary Clinton, que la mayor parte de su coalición rechazaba, la pregunta residía en cuál sería el destino del movimiento. Pronto se reveló que Sanders no era más que otro pasajero de una resistencia molecular que había cobrado una amplitud que desbordaba cualquiera de las coordenadas políticas del sistema. En la segunda mitad de 2016 era evidente que los impulsos dirigidos a bloquear o disminuir la opción de Trump habían congregado al más complejo y amplio de los mosaicos nacionales que tenía la memoria social de Estados Unidos. Desde Black Lives Mater hasta la Liga de los Estudiantes Musulmanes, el espectro de identidades alcanzaba por igual a los ecologistas, las franjas centrales de los movimientos de géneros y las organizaciones chicanas, incluso el movimiento sindical, tan raído en las décadas recientes.

En la misma noche de las elecciones, lejos de ceder, comenzó la tercera y más extensa etapa de la resistencia molecular. Seattle, Portland y seis ciudades más fueron declaradas en estado de sitio. En 150 urbes de Estados Unidos la gente tomó las calles por cuenta propia en acciones dirigidas, ahora sí, contra el establishment. Porque éste ya contaba con su presidente.

Mucho antes de que Trump se revelara como esa suerte de Fool on the hill en lo que se ha convertido, después del medio millón de mujeres que marcharon el día de la inauguración en Washington (por si alguien dudara del factor rebelión de las mujeres), en los primeros 100 días de su presidencia, la sociedad recurrió a una de las más antiguas formas de inversión de poderes: la huelga. Sólo que la huelga se llamó Un Día sin Inmigrantes, Un Día sin Mujeres, Un Día sin Profesores, congregados en torno a una consigna: "Éste no es mi presidente". Una consigna que movilizó recientemente a agricultores, científicos e incluso trabajadores de cuello blanco de Sillicon Valley.

La lectura de esta demanda no es sencilla: ¿qué tan lejos se encuentra de "Éste no es mi estado"? Queda por verse. Pero el centro del poder en Washington ha empezado a interpretarla de esta segunda manera. ¿O de qué otra manera se explica la prisa por desaforar a Trump a raíz del escándalo del espionaje ruso?

Publicado en Política

“Con los factores políticos de la MUD (coalición opositora venezolana) hemos venido acordando una agenda común, que incluye un escenario abrupto que puede combinar acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada bajo un enfoque de cerco y asfixia”, dice el extracto del informe que el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, envió a la Comisión de Servicios Armados del Senado estadounidense.


Los detalles del documento los reveló el experimentado periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel. El militar estadounidense asegura que sus “socios más cercanos de la MUD”, se comprometieron a utilizar su mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional “para obstruir la gobernanza, convocar eventos y movilizaciones, interpelar a gobernantes, negar créditos, derogar leyes”, aseguró el director del diario Últimas Noticias.
Fase 2 de la operación


En el mismo informe, Tidd explica a los senadores que “en la situación militar no podemos actuar ahora abiertamente, con las fuerzas especiales aquí presentes (en el Comando Sur)”, por ello los urge a concretar lo anteriormente planificado “para la fase 2 (tenazas) de la operación”.
Para Díaz Rangel, la articulación del Comando Sur con los partidos opositores es lo que hace entender “el indefinido desarrollo de esas acciones vandálicas y armadas, y la confianza en que es ahora o nunca”.


El ministro de la Defensa de Venezuela, el general Vladimir Padrino López, quien recientemente explicó que el país está enfrentando una guerra de cuarta generación, difundió el artículo de Díaz Rangel en su cuenta de Twitter, recomendando su lectura a la población venezolana.


Posibilidades de intervención


Eleazar Díaz Rangel estima que Estados Unidos no se arriesgará con una intervención directa contra la nación suramericana.


“En mi opinión, aquí no se va a producir una acción militar directa. Estados Unidos busca una intervención multilateral en Venezuela. De allí las conversaciones de Donald Trump con los presidentes de Argentina, Paraguay y Colombia”.


Precisó que muchos de los dirigentes de partidos opositores creen que, ahora sí, es el momento de acabar (a la fuerza) con el Gobierno de Caracas.
“Incluso que un diario deportivo como Meridiano haya publicado un titular que asegura que ‘la salida está cerca’ es revelador de la convicción opositora, de que el chavismo está en una situación difícil de la cual no debería recuperarse”.


Comando político y diplomático


Este escenario de guerra tiene un puesto de mando en suelo estadounidense, así lo denuncia la periodista argentina Stella Calloni, quien ha dedicado buena parte de su labor informativa a exponer las formas de intervención que emplea Estados Unidos en América Latina.


“Esta guerra tiene un comando político y diplomático en la Organización de Estados Americanos (OEA). Por ello acuso, personalmente, a Luis Almagro como responsable de todas las muertes que se han registrado Venezuela. Gracias a su intervención se ejecutan las acciones violentas que son golpistas, desde todo punto de vista”.


Calloni alerta que los constantes informes militares son una amenaza y así deben interpretarse.


“El Comando Sur y la OEA están preparando algún evento muy fuerte, para golpear muy duro al Gobierno. Por ello sostienen una guerra de cuarta generación, con una gran campaña mediática atroz, feroz, contra la hermana nación”.
Venezuela resiste


La periodista argentina indicó que las “grandes agencias de noticias” solo muestran al mundo a unas personas con máscaras en medio de nubes de gases lacrimógenos.


“Es lo único que muestran. Le están aplicando a Venezuela lo que ya hicieron en Siria, Irak y Libia”.


Ante ese cerco mediático y militar (que aplica el Comando Sur) la periodista argentina señala que se hace imperioso “destacar la enorme resistencia de Venezuela ante semejante ataque. Es una guerra lo que hay contra Venezuela, no es solamente un golpe de Estado. Son acciones perfectamente planificadas y dirigidas, en lo político, diplomático y militar”.


Además, Stella Calloni detalló que los agentes externos cuentan en el país “con una oposición que entrega a su patria. A esa oposición no le importa si los invaden o no, solo les interesa volver a tener el manejo de un poder que les permitió mantener al 80% de Venezuela en la pobreza”.

16 mayo 2017 | 28 |

(Tomado de RT)

Publicado en Internacional
Miércoles, 17 Mayo 2017 08:16

Clamor de periodistas mexicanos desamparados

Expuestos a los impunes ataques del poder político y del crimen organizado, fueron abandonados a su suerte por gobiernos omisos y cómplices y en la mayor parte de los casos hasta por sus propios medios, que les dan la espalda.

 


“Nos están matando”, claman cientos de periodistas plantados la noche de ayer a las puertas de la Secretaría de Gobernación, en protesta por el asesinato del reportero Javier Valdez, el lunes pasado en Culiacán, Sinaloa. No es sólo una consigna, es ya una desesperada expresión del desamparo y vulnerabilidad de reporteros, fotógrafos y editores mexicanos frente a los impunes ataques del poder político y del crimen organizado, abandonados a su suerte por gobiernos omisos y cómplices, y en la mayor parte de los casos hasta por sus propios medios, que les dan la espalda.


En México se matan periodistas porque el Estado se ha encargado de garantizar la impunidad de sus perpetradores, ya sean narcos, políticos o narcopolíticos. En tanto, la sociedad es apenas un espectador más de lo que pareciera otra manifestación de la violencia y la descomposición que carcomen al país. Fuera de las pocas organizaciones no gubernamentales dedicadas a la protección de periodistas y defensores de derechos humanos, aquí nadie parece interesarse por la suerte de uno de los pilares fundamentales de lo que en otros países conocen como democracia.


En México no existe la libertad de expresión, silenciadas como están amplias zonas del país bajo control del crimen organizado, que impone la censura directa, y por la práctica de la autocensura casi como única mecanismo de protección.


Las últimas horas se cuentan entre las peores. La tarde del sábado pasado, siete periodistas fueron retenidos, asaltados y amenazados de muerte por un centenar de hombres armados que controlaban una de las principales rutas de acceso a la región de Tierra Caliente del estado de Guerrero. Les robaron sus equipos y uno de los dos vehículos con los trataban de llegar al municipio de San Miguel Totolapan, donde el viernes se enfrentaron militares y policías con pobladores y autodefensas.


Cuando apenas se reaccionaba a este ataque, vino la conmoción por el homicidio de Javier Valdez en Culiacán, Sinaloa. En medio de una amplia cobertura local, nacional e internacional, dado el alto perfil del reportero asesinado, fundador del semanario Ríodoce y corresponsal del diario La Jornada, poca atención recibió el ataque a tiros contra Sonia Córdova, subdirectora comercial del pequeño semanario El Costeño, en el municipio de Autlán, estado de Jalisco. La también esposa del director de ese medio resultó gravemente herida; su hijo, Jonathan Rodríguez, murió en el atentado.
En ambos casos, la Comisión Nacional de Derechos Humanos exigió a la administración de Enrique Peña Nieto sendas investigaciones profesionales y efectivas, en las que se privilegie el trabajo periodístico de las víctimas como línea principal de investigación. Uno de los últimos reportajes de Javier Valdez expuso la disputa por el control del Cártel de Sinaloa entre los hijos de El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada, por un lado, y por el otro el ex policía José Dámaso, alias El Licenciado, quien fue detenido el 2 de mayo. En tanto, el semanario El Costeño cubría la costa sur jalisciense, que fue plaza principal del Cártel Jalisco Nueva Generación.


La oleada de ataques provocó la reacción de organizaciones nacionales e internacionales, incluyendo a la Unesco, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA). Incluso el presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó su condena por este crimen y reclamó a la OEA por no haberse expresado en este caso, al menos hasta la mañana de ayer. Junto con ellos protestaron el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), Reporteros Sin Fronteras, Artículo 19, Amnistía Internacional y la Sociedad Interamericana de Prensa, entre otras. Cientos de periodistas mexicanos marcharon en la Ciudad de México y en las principales ciudades de una docena de estados del país.


Ante la presión internacional, el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, convocó a los gobernadores de todo el país a una reunión para “garantizar en todo el territorio nacional que los periodistas puedan ejercer su labor”. La iniciativa ocurre después de tres años y medio de gestión en la que la administración del presidente Enrique Peña Nieto acumula ya 32 periodistas asesinados.


La vulnerabilidad de la prensa mexicana acentúa la debilidad de una democracia de suyo incipiente. Por ello Ana Cristina Euelas, la directora de la oficina en México de la ONG defensora de la libertad de expresión y el acceso a la información Artículo 19, exigió resultados a las autoridades del país, “no más simulación de garantías”. Este crimen “extiende la sombra de silencio por todo el país”, alertó Joel Simon, director ejecutivo del CPJ.


Para los periodistas mexicanos, lo más dramático es el abandono social. La prensa es cazada sin que nadie levante un dedo por ella. En cinco años de marchas y paros por el asesinato de periodistas, desde el homicidio de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz, en mayo de 2012, la sociedad mexicana ha decidido dejarlos solos.


Hace siete años, cuando fueron secuestrados cuatro periodistas mientras cubrían un motín en el penal de Gómez Palacio, estado de Durango, a unos 980 kilómetros al norte de la Ciudad de México, el gremio exigió su liberación con una consigna en formato de hashtag en las todavía incipientes redes sociales: #LosQueremosVivos. Hoy, luego de al menos 12 colegas desaparecidos y entre 105 y 119 asesinados (según quien cuente), se pasó del reclamo al grito de auxilio: #Nos EstánMatando, se clama en Twitter, en Facebook en blogs, en la calle. Y sólo el silencio responde.

Publicado en Sociedad

Con el paso de los años, y especialmente desde la crisis financiera global que estalló en 2007, ha surgido un renovado interés en la obra de Karl Marx. De hecho Marx es todavía esencial para entender el capitalismo, pero su proyecto político sigue provocando interpretaciones conflictivas. ¿Qué motivó realmente a Marx para emprender un extenso estudio sobre las leyes del modo de producir capitalista? ¿Estaba Marx interesado en la libertad, o meramente en la igualdad? Y su visión del comunismo, ¿guardó algún vínculo con el "socialismo realmente existente" (los regímenes de la extinguida Unión Soviética y el bloque del Este)?

El libro recientemente publicado Marx's Inferno: The Political Theory of Capital [El infierno de Marx: la teoría política del Capital], escrito por William Clare Roberts, profesor de la McGill University, ofrece una rigurosa y singular interpretación del proyecto filosófico y político de Marx. El libro revela por qué Marx sigue siendo extremadamente relevante hoy día para todas aquellas personas dispuestas a desafiar la dominación y la violencia del capitalismo —desde la explotación de la fuerza de trabajo al uso opresivo del Estado, como se ve reflejado en el ejercicio de brutalidad policial—. El politólogo y economista C.J. Polychroniou habla con William Clare Roberts sobre el proyecto de Marx y su visión del comunismo.

C.J.Polychroniou: En su reciente libro 'Marx's Inferno' defiende que la libertad, más que la equidad, fue la preocupación político-filosófica primordial de Marx, e incluso que su obra y su discurso pertenecen a la tradición republicana de pensamiento político. ¿Podría elaborar un poco más sobre estas afirmaciones y contarnos cómo se derivan de una lectura particular de la obra de Marx?

William Clare Roberts: Lo pondría ligeramente diferente. Marx está ciertamente preocupado por la igualdad. Todo el que es de izquierdas lo está. La cuestión es: ¿igualdad de qué? Ahí es donde tiene lugar la libertad. En mi libro defiendo que Marx compartía el proyecto republicano radical de garantizar universalmente la igual libertad. Cuando en la izquierda, hoy día, se habla de igualdad, se asume demasiado a menudo como igualdad de riqueza material o de igual trato, como si la igualdad económica fuera un fin en si mismo. Para Marx la igualdad económica no era el problema principal. Era la consecuencia y lo que a la vez abonaba la dominación. Esa era su primera preocupación.

Ser dominado es estar sujeto al capricho de otros, no tener ningún control sobre si interfieren en ti o no, en tu vida, tus acciones, en tu cuerpo. Los republicanos, al menos desde la república de Roma, reconocieron que esa ausencia de control sobre cómo otros te tratan es, en si misma, perjudicial para el florecimiento humano. [De acuerdo con su filosofía,] si el poderoso te llega o no te llega a provocar un daño es menos importante que el hecho de que tiene poder para hacerlo, y que no puedas controlar si hace uso o no de ese poder. Es en ese espacio de incertidumbre y temor en el que el poder cumple su función. Así es cómo, por ejemplo, que un empresario pueda despedir a un trabajador a su antojo sea generalmente suficiente para asegurar la obediencia del trabajador, especialmente allá donde el trabajador no tiene a penas fuentes alternativas de ingreso. Análogamente, que la policía tenga la potestad, básicamente impune, para detener, golpear y acosar a gente en muchos barrios, produce todo tipo de distorsiones en el modo de vivir de las personas, con independencia de que hayan sido efectivamente golpeadas o acosadas. Vivir libre es vivir sin ese temor o esa necesidad de estar alerta ante los poderosos. Y eso implica estar igualmente empoderado.

Tradicionalmente los republicanos querían proteger la libertad para solo una cierta clase de hombres dentro de su propia comunidad política. En el siglo XIX, sin embargo, trabajadores, mujeres, esclavos liberados —gente que vivía bajo dominación— empezaron a tomar el relevo de esta teoría republicana de la libertad y a insistir que todas las personas deberían gozar de igual libertad. Leo a Marx como parte de esta tradición.

La innovación más importante que Marx aportó a esta tradición fue el desarrollo de una teoría de la economía capitalista como un sistema de dominación. Para entonces los radicales —como muchos radicales hoy— asimilaban el capital a las formas previas de poder: militar, feudal o extorsionador. Veían al capitalista simplemente como un monopolista, y al gobierno como el cuerpo de fuerzas de choque de los monopolistas. Para Marx esa era una diagnosis crítica insuficiente. Los capitalistas dependen, como los trabajadores, del mercado. Deben actuar como lo hacen o serán repuestos por otros capitalistas más efectivos. Marx vio en esa dependencia del mercado un nuevo tipo de dominación social generalizada. La pervivencia de cada uno depende de decisiones impredecibles e incontrolables de muchos otros. Esta dominación impersonal media y transforma las demás formas de dominación que las personas experimentan.

Uno de los aspectos más interesantes en su libro, al menos para mí, es el análisis sobre el uso y la concepción de Marx sobre la explotación. Claramente, como usted indica, Marx se centró en la explotación de la fuerza de trabajo, no en la explotación como categoría social en general. ¿Qué significa políticamente esto, y cuál es su explicación por la que entre los análisis radicales contemporáneos del capitalismo se dé una tendencia a rehuir el uso de expresiones como "plusvalía" o "lucha de clases"?

Se trata de un desarrollo específico del punto anterior. Dado que la dominación impersonal que ejerce el mercado media otros aspectos de la producción capitalista, la explotación capitalista es harto distinta de otras formas de explotación. Tal y como Marx expone en El Capital, los capitalistas no inventaron la plusvalía. Pero aquellos que en el pasado gozaban los frutos del trabajo de otros lo hacían por medio de la extorsión, el robo y la coacción. La explotación era, por lo tanto, una merma para la producción; la desincentivaba. La producción capitalista, por otro lado, incentiva el trabajo y la producción como nada lo ha hecho antes. La explotación de la fuerza de trabajo —la expresión técnica de Marx para el tipo de explotación capitalista— es tan efectiva, de hecho, que el exceso de trabajo es endémico en las economías capitalistas.

Marx pensaba que el hecho de que los trabajadores se organizaran para luchar contra el exceso de trabajo era una de las más importantes y potentes palancas para el desarrollo y transformación de la producción capitalista. Luchar contra el exceso de trabajo, y por salarios más altos, era el acicate básico, decía, que llevaba a los capitalistas a introducir nuevas tecnologías de producción. La industrialización y mecanización, a su vez, provocan la aglomeración de productores capitalistas, incrementando tanto la masa de trabajadores como la concentración de capital. Estas luchas también hermanan a los trabajadores, y les brinda experiencia política. Todo esto, decía Marx, prepara a los trabajadores para ganar la batalla algún día, y para remplazar la producción capitalista por completo.

Esta comprensión de los vínculos entre explotación, lucha de clases, desarrollo capitalista y política revolucionaria ha perdido extensamente el atractivo entre radicales. Estoy muy interesado en la historia de ese declive teórico, en parte porque creo que la teoría tenía más por ofrecer de lo que muchos de sus críticos —incluso críticos muy simpatizantes— creen...

Las críticas a la teoría del valor de Marx... han desviado la atención sobre las observaciones básicas que subyacen en la apreciación de Marx sobre la explotación capitalista. A diferencia de los materiales y las tecnologías de producción, que proveen inputs objetivamente predecibles al proceso de producción, los trabajadores tienen que estar inducidos a trabajar, y en qué medida proveen trabajo es una cuestión que requiere constante control y dirección. La atención que puso Marx en el lugar de trabajo como espacio de gobierno y de actividad inducida sigue siendo igual de relevante.

El otro gran motivo por el que el análisis de Marx ha perdido apoyo es porque el nexo entre lucha de clases y política revolucionaria aparentemente se rompió. Por un lado la clase trabajadora industrial parecía integrada en el capitalismo consiguiendo el sufragio, ganando salarios más altos por medio de la sindicalización, y ganando seguridad social en forma de estado del bienestar. Por otro lado el núcleo del radicalismo y la revuelta pareció encontrarse entre estudiantes, campesinos del mundo colonizado y pueblos oprimidos en lucha por la liberación nacional.

Pero ninguno de esos desarrollos socavan la argumentación de Marx, según la cuál solamente aquellos que dependen del salario para vivir —una clase que sobrepasa de lejos a los trabajadores industriales— tienen interés en la emancipación universal. Toda aquella persona bajo dominación u opresión tiene un interés en la emancipación de su propio grupo. Pero Marx entendía que los salarios hacían a las personas interdependientes unas de otras, y dependientes de la producción tecnológicamente avanzada hasta tal punto que los trabajadores asalariados solo podían liberarse —incluso a nivel nacional— liberando a cada uno, en cada lugar. En un momento en que el populismo de izquierdas —sea el de Sanders, Corbyn o Mélenchon— está al parecer obligado a reafirmar fronteras nacionales, debería volver a tomarse en consideración el razonamiento de Marx.

La crítica de Marx a la economía y la sociedad capitalista, dice usted en el libro, estuvo influenciada por el imaginario poético de Dante. ¿Eso tiene importancia política o meramente literaria?

Soy precavido ante una distinción demasiado simple entre literario y político. Sostengo que Marx reescribió el Infierno de Dante porque el imaginario moral de Dante estaba profundamente arraigado en el lenguaje coloquial del movimiento obrero. Los aspectos literarios de El Capital —su estructura, sus metáforas, sus imágenes— son parte integral de su misión política: remodelar el lenguaje teórico y político del movimiento obrero. Para nosotros, a día de hoy, puede parecer meramente literario, pero eso es porque el discurso moral cristiano-aristotélico ya no forma parte de nuestro lenguaje coloquial del modo en que lo formaba en la Europa del siglo XIX.

Al nivel más fundamental, creo que Dante es crucial en el razonamiento político de Marx porque el Infierno provee categorías básicas del mal que estructura la argumentación en El Capital. La sociedad capitalista está fuera de control, es violenta, fraudulenta y traicionera. Esas son categorías de Dante. Marx las reconfigura y redefine, las embute de economía política, y las transforma en una teoría social crítica. No necesitas a Dante para entender esa teoría social crítica una vez está hecha, pero reconocer el Dante que hay en ella ayuda a revelar su génesis y estructura.

El comunismo ha cobrado mala reputación como resultado de las experiencias de "socialismo realmente existente": los regímenes socialistas de la antigua Unión Soviética y del bloque del Este. ¿Tenía Marx una visión del comunismo en realidad? Y si es así, ¿cómo se conjuga su sociedad comunista ideal con el republicanismo?

La "visión del comunismo" de Marx es notoriamente indefinida. Entiendo que hay buenas razones para ello. Marx es ante todo un diagnosticador de la dominación. Está impresionado por la i-libertad de los trabajadores, y dedicó la mitad de su vida tratando de comprender cómo funcionaban las instituciones que creaban esa i-libertad. Estaba convencido de que, si los trabajadores conocían cómo su i-libertad se sostenía y reproducía, podrían dar con el modo de organizarse ellos mismos con el fin de abolirla.

Estoy convencido de que parte de esa confianza vino del hecho que Marx dio por sentado que las instituciones republicanas —bien conocidas en el ámbito de lo político— podían extenderse sin graves dificultades en el ámbito de la economía. Entendió que las fábricas cooperativas dirigidas por obreros apuntaban en esa dirección. Pensó que los trabajadores debían elegir a sus gerentes, y que las decisiones entorno a la producción, la organización y la distribución debían ser objeto de debate político. Los episodios revolucionarios —como el de París en 1871— mostraron a gente común organizándose ella misma en redes de auto-gobierno comunal. Marx lo tomó como la confirmación de su fe en la capacidad de los trabajadores para emanciparse ellos mismos y crear una red global de "repúblicas sociales" interdependientes.

La perspectiva emancipatoria ciertamente se ha ensombrecido en el curso del siglo XX. Esto se debe en parte a la severidad de la guerra y los estragos del nacionalismo, por no hablar de los terrores reaccionarios que siempre acecharon ante el ascenso de los socialistas y comunistas al gobierno. Pero también fue provocado por el hecho que la "administración racional" siempre disputó la libertad como objetivo del movimiento socialista. Bajo esta perspectiva era lo "fuera de control" del capitalismo lo que parecía más objetable. El control y la planificación parecían más importantes, por lo tanto, que el igual empoderamiento de cada uno para resistir las imposiciones de otros. Las economías planificadas resultaron en una catástrofe.

Igualmente importantes son las enormes dificultades reales en cuanto a la logística y el diseño institucional que debe afrontar el esfuerzo por organizar una producción cooperativa global. La magnitud del proyecto es pasmosa. Es muy difícil cooperar, aún cuando resulta esencial para la continuidad de nuestra existencia. Todavía no sabemos realmente cómo hacerlo. Se puede afirmar la teoría crítica de una sociedad supeditada a la producción capitalista en cada uno de sus detalles y luego afirmar que no sabemos todavía cómo remplazar esa sociedad por algo mejor. Más que una visión de una sociedad comunista ideal, deberíamos tomar de Marx lo que nos ofrece: un principio decisivo de libertad con el que podemos evaluar nuestra situación política y social, una potente teoría sobre cómo el mundo capitalista menoscaba, pone en peligro y pisotea esa libertad. Lo que podamos hacer al respecto, eso debemos ofrecerlo nosotros mismos.

William Clare Roberts
profesor de ciencia política en la McGill University (Montreal) y autor del libro Marx's Inferno: The Political Theory of Capital (2016, Princeton University Press).

Publicado en Sociedad

El presidente chino, Xi Jinping, prometió 124 mil millones de dólares para su nuevo y ambicioso plan Ruta de la seda, con el que quiere crear un camino de paz, inclusividad y libre comercio, mientras pidió abandonar "modelos antiguos que se basan en juegos de rivalidad y poder diplomático".

China ha promocionado su iniciativa Belt and road como nueva forma de impulsar el desarrollo, con el objetivo de ampliar los vínculos entre Asia, África, Europa y América, y se ha apoyado con miles de millones de dólares para inversión en infraestructuras, como la que ya permitió el primer tren de mercancías con Gran Bretaña. El mandatario chino recalcó que la propuesta es "el proyecto del siglo", que beneficiará a todo el mundo.

Pekín prometió 60 mil millones de yuanes (unos 8 mil 700 millones de dólares) en ayudas a países en desarrollo y organismos internacionales. Xi Jinping aclaró que su gobierno "no tiene ningún deseo de imponer" su voluntad a los demás, pero convocó a otros gobiernos a una "integración económica" y a la cooperación en los campos de la regulación financiera, el antiterrorismo y la seguridad, en un mundo en el que su nación busca convertirse en actor cada vez más dominante.

Inaugura conferencia

Xi Jinping dijo lo anterior en Pekín, durante su discurso inaugural de la conferencia Cinturón y Ruta de la seda, que durará dos días y a la que asisten gobernantes de 29 naciones, entre ellos Vladimir Putin, de Rusia, y los del G-7, así como los directivos de Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Asimismo, representantes de Brasil, Rusia, India y Sudáfrica, además de los de economías emergentes, incluidos los de México y Turquía.

La iniciativa del cinturón y la ruta, propuesta en 2013 por China, busca construir una red de comercio e infraestructura que conecte a Asia con Europa, África y América, que no están situadas en la Ruta de la seda tradicional. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, dijo que la ambiciosa iniciativa intercontinental está "enraizada en una visión compartida de desarrollo mundial".

Xi utilizó la cumbre para difundir la propuesta y reforzar las ambiciones mundiales de liderazgo de China, mientras el presidente estadunidense, Donald Trump, promueve America first y cuestiona los acuerdos mundiales de libre comercio. "Debemos construir una plataforma abierta de cooperación y defender y hacer crecer una economía mundial abierta", subrayó Xi durante la apertura de dicha reunión.

El mandatario declaró que el planeta debe crear condiciones que promuevan el desarrollo abierto y fomenten la construcción de sistemas de "reglas de comercio e inversión globales justas, razonables y transparentes. El comercio es el motor del desarrollo económico". Añadió que el mundo debe promover el sistema multilateral de comercio, el establecimiento de regiones de libre mercado y la facilitación de éste.

Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, expresó que la iniciativa del cinturón y la ruta "es un marco internacional pionero basado en un concepto de plataforma abierta". Para el presidente del BM, Jim Yong Kim, la propuesta puede cumplir las aspiraciones de todos los pueblos que todavía necesitan apoyo para el desarrollo, y elogió los esfuerzos de China para reformar su sistema de salud, lo que brindará una experiencia útil para otras naciones.

Para la gente común y corriente, la iniciativa también puede representar algo sencillo, "como una fragante taza de té", según la directora gerente del FMI, Chritine Lagarde, bebida que durante siglos ha "reunido culturas, comunidades y personas. La propuesta está lista para añadir nuevos sabores económicos". Confió en que ve con agrado que el sistema financiero chino mantiene bases sólidas con una regulación prudente, adecuada y eficaz.

El ministro de Finanzas de Gran Bretaña indicó en la cumbre que su país era un "socio natural" en la nueva Ruta de la seda, mientras el primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, aliado cercano, elogió la "visión e ingenio de China".

India se negó a enviar una delegación oficial a Pekín, lo que refleja el descontento con China por desarrollar un corredor comercial de 57 mil millones de dólares a través de Pakistán, que también cruza el disputado territorio de Cachemira.

China planea importar 2 billones de dólares de productos de países que participan en su iniciativa Belt and road en los próximos cinco años, informó el ministro de Comercio, Zhong Shan.

Pero algunos diplomáticos occidentales han expresado inquietud por la cumbre y el plan en su conjunto, viéndolo como un intento de promover la influencia china en todo el planeta. También les preocupa la transparencia y el acceso de las empresas extranjeras al régimen.

Publicado en Economía
Sábado, 13 Mayo 2017 07:53

“Las elites no tienen pudor”

 

No acepta que la llamen “ex presidenta”. Elegida por segunda vez en 2014, un golpe la expulsó del poder en 2016. En esta entrevista, la única realizada en su breve paso por la Argentina para recibir el Premio Rodolfo Walsh otorgado por la Universidad de La Plata, describe cómo opera y gobierna en Brasil el partido bicéfalo de los grandes medios y los sectores financieros, que se expresa en toda América latina.

 

Dilma Rousseff luce movediza y suelta en la tarde porteña. Delgada dentro de su conjunto de saco y pantalón negros y blusa roja, sin ostentación en el collar sencillo y el reloj, la presidenta electa de Brasil en 2014 y derrocada en 2016 recibió a PáginaI12 en una escala de su breve maratón argentina. El jueves el rector de la UMET Nicolás Trotta y el secretario de Clacso Pablo Gentili la escoltaron a La Plata, donde como informó este diario recibió el Premio Rodolfo Walsh de manos de la decana de Periodismo, Florencia Saintout. Al momento de este reportaje Rousseff tenía fresco su último recuerdo. Había formado parte de los miles de brasileños que acompañaron a Luiz Inácio Lula da Silva hasta Curitiba para que brindara testimonio ante el juez Sergio Moro.

 

–¿Cómo salió Lula del juzgado? ¿Más fortalecido o más débil?

–Como Lula habló verdades con pasión, dignidad y honor, salió magníficamente bien. Denunció algo que pasa en Brasil y podría estar pasando en otros países. Dijo que una de las instancias de juzgamiento no está prevista en el Estado democrático de Derecho: los grandes medios. Los grandes medios producen un juzgamiento previo. No hay un juicio explícito, no hay derecho de defensa y no hay debate. Se produce una condena civil, un desmantelamiento de la moral de la persona. La destrucción física acaba con el enemigo. La destrucción a través del lawfare, la guerra jurídica, quiere aplastar la ciudadanía del individuo, destruye el derecho civil de manifestarse.

 

–Lula está primero en las encuestas de intención de voto tanto para una primera vuelta como para el ballottage. ¿Quiere decir que gradualmente el lawfare está perdiendo la batalla?

–Hay dos cosas. Una es la creencia absurda en este programa de pérdida de derechos de la población y pérdida de las expectativas populares. Pero al mismo tiempo no consiguieron separar a Lula del PT. El ataque barrió todos los partidos. Al nuestro no. Ni siquiera con sus argumentos absurdos.

 

–¿Cuáles son?

–Te acusan de que sabías. ¿Y cómo hace uno para probar que no sabía? Sería la prueba por el absurdo. Es un costado terrible de la violencia institucional de los últimos tiempos. Incluso más allá del lawfare, el concepto es que la persona tiene que probar que no sabía nada de los hechos ilícitos por los que es acusada. Todo está alterado. Hoy, en Brasil, la Constitución no es la Constitución. La Constitución es aquello que los ministros del Supremo Tribunal de Justicia dicen que es. Otro elemento más a tener en cuenta es que el STJ sostiene que quien tuvo una responsabilidad importante y una jerarquía superior seguro que consiguió esconder las pruebas de que cometió un delito. O sea que a ciento por ciento de responsabilidad, ciento por ciento de delito. También, para completar el absurdo, les sirve la teoría del dominio del hecho, utilizada por el procurador fiscal.

 

–En la Argentina también existe ese debate sobre esa noción de que quien detenta la máxima jerarquía no puede ignorar lo que ocurre debajo, y si es el jefe es el máximo culpable. Pero juristas importantes dicen que la teoría puede aplicarse a estructuras verticales militares y a sus comandantes, no a Estados democráticos o a organizaciones políticas.

–Todavía peor: uno de los funcionarios judiciales llegó a decir que no tenía pruebas sino convicciones. La frase sintetiza la gravísima situación judicial que acompaña al resto del panorama brasileño. Lo que está haciendo el gobierno ilegítimo no es un ajuste al modelo que construimos. Es un cambio profundo llevado a cabo por un gobierno que no surgió de los votos. No tiene cómo justificar una modificación tan drástica. Por ejemplo, quieren reemplazar la jubilación pública, que es un sistema fuerte en el que los brasileños confían, por una jubilación privada como objetivo a largo plazo. El nuevo modelo se propuso poner durante 20 años un techo a los gastos del Estado. Eso impediría que crezca la salud y que crezca la educación. Es más: puede caer. Y lo mismo con cloacas, vivienda, tecnología, cultura, defensa... El ministro de Hacienda dijo que hay que reducir a la mitad el tamaño actual del Estado brasileño. Ése es un cambio integral de la relación entre el Estado y la sociedad y entre el Estado y la economía. Un cambio así afecta sobre todo a los sectores más pobres de la población. A casi la mitad: unos 100 millones de brasileños. Pero también quedará afectada la clase media.

 

–El Partido de los Trabajadores ganó sus primeras elecciones presidenciales en 2002 y Lula asumió la Presidencia el 1° de enero de 2003. Gobernó dos veces. Usted completó un turno y fue derrocada antes de terminar el segundo. ¿El PT quiere volver?

–Todo partido que tenga un proyecto político tiene la obligación de querer volver a gobernar o de querer gobernar por primera vez. Partidos que no tengan esa pretensión no son partidos políticos sino otro tipo de agrupación. En Brasil el PT tal vez sea el único partido rigurosamente estructurado como tal. Tiene programa y capacidad de resistencia tanto en sus errores como en sus aciertos. A tal punto que viene consiguiendo superar las inmensas dificultades que enfrenta Brasil. El país está enredado en dos temas importantes. Por un lado una crisis económica enorme. Los sectores del poder intentan solucionar esa crisis cambiando el proyecto político que gobernó en los últimos años. Por otro lado Brasil experimenta una crisis política que tiene un enorme componente de desequilibro institucional. Incluso en ese desequilibrio hay una innovación: la primacía de una parte del Poder Judicial sobre los poderes Legislativo y Ejecutivo. Se sobrepone. Son segmentos del Poder Judicial que instalan en Brasil una verdadera situación de “lawfare”, tal como hablábamos antes.

 

–El uso de mecanismos judiciales como arma de guerra.

–Sí, la utilización de la ley como arma fuera de las reglas del Estado de Derecho. En Harvard los cientistas John y Jean Comaroff estudiaron muy bien el tema. Conversé con ellos y hay lawfare en toda América Latina. Otros teóricos hablan de un avance del estado de excepción con centro en el Poder Judicial. En el país hay un verdadero impasse. El gobierno actual quiere entregarles al mercado y a los grandes medios un proyecto completamente neoliberal de liquidación de derechos que comenzaron a construirse en la década del 40 del siglo pasado. Derechos de los trabajadores, sobre todo. La supresión de derechos cambia la concepción de la relación entre empresarios y trabajadores. La legislación laboral brasileña concibe al trabajador como el lado más frágil. Por lo tanto el Estado entraba en juego, hasta ahora, para regular esta relación. Impedía la barbarie en la relación de trabajo. Hoy estamos volviendo a la barbarie. Quieren prolongar la jornada de trabajo o dejarla a discreción del empresario. Buscan permitir que las mujeres embarazadas trabajen en condiciones insalubres. Pero no termina ahí. La barbarie quiere destruir los sindicatos y reducir el papel del Ministerio de Trabajo para amortiguar la relación asimétrica entre patrones y empleados. La situación es difícil. O el gobierno produce la reforma y entrega todas las conquistas históricas al mercado...

 

–¿Cuando usted habla de mercado se refiere al sector financiero y la banca internacional?

–Hoy es difícil encontrar en Brasil una política y una visión del mercado que no tengan una preponderancia financiera. Lo financiero es hegemónico. Lo mismo en los Estados Unidos, en la Unión Europea o en la Argentina. Bien: el mercado se junta con los grandes medios oligopólicos. Entonces, como les decía, o el gobierno actual produce las reformas que pide el mercado y le entrega las conquistas sociales, y pierde el apoyo total de la población, o se aleja de ese acuerdo y entonces pierde la legitimidad ante el mercado. Es una encrucijada. Y tenderá a agravarse de aquí a las elecciones presidenciales del 2018.

 

–Usted dijo que el PT es el único partido en un sentido clásico. ¿Hay también un partido de los grandes medios y un partido judicial?

–Sí, sin duda.

 

–¿Son dos partidos o es uno?

–Uno. Con dos cabezas. De hecho en Brasil no hay partidos tradicionales y al mismo tiempo de masas como el PT. Sí hay partidos clásicos, con programas, como el Partido Comunista de Brasil o el Partido Democrático Trabalhista. Pero por ejemplo la extrema derecha tiene dificultades para estructurar partidos. Hay personajes de extrema derecha y movimientos, pero no partidos. Existe, por supuesto, una fuerza emergente de extrema derecha. ¿Qué fracasó? Fracasaron los partidos conservadores liberales del tipo del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, el PSDB, y también el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el PMDB. Los grandes medios, entonces, sustituyeron a los partidos que no terminaban de consolidarse. En términos estratégicos se mueven con una premisa: lo que es correcto para Brasil es lo que está previsto en el recetario del mercado financiero. No interesa si no funciona. Debe aplicarse. América Latina tiene que mirar con mucho interés y mucha preocupación lo que sucede en Brasil. Me parece que algunas cosas que pasan en Brasil ocurrirán en mayor o menor medida en otros países.

 

–¿De qué habría que preocuparse, en especial?

–Del programa, que en la Argentina fue adoptado con mucha fuerza en el pasado pero pudo ser revertido en los años de gobiernos populares, para destruir la fuerza de los trabajadores, empezando por los sindicatos. Tal vez en la Argentina sea más difícil llevarlo a la práctica, pero igual hay que estar atentos: la idea de ellos es reducir a casi nada el poder de los trabajadores en relación con el capital. El plan es considerar esa relación como una relación entre iguales. Entonces el contrato de trabajo pasa a ser algo que no protege a nadie de nada. Otro objetivo del mercado es privatizar en Brasil con la misma intensidad utilizada antes en otros países de América latina. El tercer punto es la utilización del lawfare, la guerra jurídica. Como no pueden destruir físicamente a su enemigo, quieren destruirlo civilmente. Y lo hacen desde la ilegitimidad más palmaria. En una democracia hay una forma de llegar al gobierno: por los votos. Michel Temer no solo no tiene votos. En el pasado, cada vez que aparecía perdíamos votos. En su momento nosotros no hicimos una alianza con él para ganar sino para garantizar la gobernabilidad. Son cosas distintas.

 

–¿Es posible que el golpe del 17 de abril de 2016, cuando los diputados votaron a favor del juicio político, haya sido comprado por algún sector?

–Hoy no estoy en condiciones de afirmar si fue comprado o no fue comprado. El diputado (Eduardo Cunha, promotor del impeachment) que era presidente de la cámara en ese momento, está siendo acusado de vender su apoyo para lograr iniciativas parlamentarias. Todavía no hay pruebas.

 

–La compra del juicio político, o la venta, sería un tema de investigación.

–Sin duda. Y todos los aspectos por los que una cúpula que no tenía votos, ni los hubiera tenido ni los tendría hoy, pudo llegar al nivel máximo del Estado. Fueron capaces de ir contra un mandato legítimo que surgió de las urnas. Entonces son capaces de todo. Pero no puedo acusar sin pruebas.

 

–Presidenta, ¿cuál es la misión que se autoimpone hoy? ¿Cuál es su principal objetivo diario?

–Comencé a participar de la política a los 16 años. Desde los 16 hasta los 63 no tuve ningún cargo parlamentario. Ni fui senadora ni diputada a ningún nivel. Tampoco concejal ni intendenta. Pero participé intensamente de la política. Para eso no hace falta un cargo público. Tuve el honor de ser electa para la Presidencia de Brasil. Para hablar de candidaturas hay que analizar cada circunstancia concreta.

 

–Perfecto. ¿Cuál sería la misión más allá de toda candidatura, por ejemplo al Senado?

–En esta coyuntura, ayudar a que podamos ampliar lo máximo posible el espacio democrático. Discutir, debatir, hacer denuncias serias. El punto débil del actual proceso es que es eminentemente antidemocrático. Ese carácter antidemocrático permite que hagan todas las barbaridades contra el país. Hay un enorme desequilibrio institucional, una pérdida económica, una pérdida de la autoestima social, un error profundo en la política exterior. Todo eso solo puede ser reconstruido a través de un proceso democrático que pacte las condiciones. Nosotros no perdimos en un contexto democrático. Fue un golpe. Por eso no lo aceptamos. El golpe construyó una derrota. En el mundo de lo arbitrario la derrota es real. Pero es una derrota ficticia desde el punto de vista democrático. Debemos revertir la arbitrariedad.

 

–¿Cómo?

–Por un llamado a elecciones directas. Por la realización de una reforma política. Por la discusión de una ley de democratización de los oligopolios mediáticos brasileños.

 

–¿Fue un error haber cohabitado con la Red Globo?

–En Brasil no hay chance de no cohabitar. Pero sí puede crear legislaciones. Brasil no es un país simple, no es un país de solo dos sectores y, al contrario de lo que piensa mucha gente, no es un mero productor de commodities. Tiene una sociedad compleja con complejas estructura de poder. Nos equivocamos al no haber percibido el grado de sectarismo, intolerancia, radicalidad y antidemocratismo de la elite brasileña. Pensamos que era posible convivir democráticamente con ella. La libertad de expresión, en la que creemos y a la que respetamos, no es la libertad de formar oligopolios. Al contrario. La libre competencia, que les produce alergia a los grandes medios de Brasil, es algo que debe ser debatido. Cuando comenzamos a discutir cómo realizar una regulación que impidiera los oligopolios como ocurre con cualquier otro sector, los grandes medios nos acusaban de combatir la libertad de prensa. Pero tenemos que reflexionar más sobre este punto. La Argentina, por ejemplo, tuvo su ley de comunicación audiovisual. Pero además de legislar bien, ¿qué más hay que hacer para revertir el oligopolio? Discutamos cómo en este proceso la sociedad crea muchos competidores, muchas empresas, comunitarias, cooperativas o no, para ampliar el espacio democrático. No es fácil. Parte del poder se localiza y se concentra en los grandes medios. Y parte en los bancos. Los dos sectores son el escenario de la mayor concentración.

 

–¿Esos grupos permitirán que Lula sea presidente?

–¿Permitirá el pueblo brasileño que la situación continúe de esta forma? Que quede claro: el PT es un factor de extrema estabilidad en Brasil. Con nosotros disminuyeron los conflictos. Con nosotros nadie mataba indios como hoy.

 

–¿El régimen actual es más autoritario de lo que usted pensaba?

–Mucho más. Las elites brasileñas no tienen pudor.

 

 

Publicado en Internacional
Página 1 de 123