La Justicia española impuso una condena de un año de prisión a una mujer de Murcia por 13 tuits escritos entre 2013 y 2016, en los que se burlaba de Luis Carrero Blanco, el jefe naval designado por Francisco Franco como su heredero político, que fue muerto por ETA en 1973. Si bien la prisión no es de cumplimiento efectivo, Vía Twitter, tras el fallo, Cassandra Vera Paz, estudiante de Historia afirmó que: "No sólo me quedaron antecedentes, me han quitado el derecho a beca y destrozado mi proyecto de ser docente. Me han arruinado la vida". También remarcó que sus padres cobran seguro de desempleo y se le pide pagar las costas del juicio. Ahora, la opción es apelar ante el Tribunal Supremo.

"Desprecio, deshonra, descrédito, burla y afrenta a personas que han sufrido el zarpazo del terrorismo y sus familiares", fueron los justificativos de la Audiencia Nacional al momento de condenar a Cassandra Vera Paz, de 21 años, por haber tenido "una actitud irrespetuosa y humillante que encaja dentro del delito de humillación a las víctimas". La Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza, impulsada por el Partido Popular, fue la que habilitó la querella. Esta norma se sancionó en medio de la polémica a mediados de 2015.

La joven había tuiteado mensajes como "Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella", "ETA impulsó una política contra los coches oficiales combinada con un programa espacial", "Película: A tres metros sobre el cielo. Producción: ETA films. Director: Argala. Protagonista: Carrero Blanco. Género: Carrera espacial", "Si hacer chistes de Carrero Blanco es enaltecimiento del terrorismo...", "Elecciones el día del aniversario del viaje espacial de Carrero Blanco. Interesante" o "¿Carrero Blanco también regresó al futuro con su coche? #RegresoAlFuturo".

Carrero Blanco, designado presidente del gobierno español por Franco en junio de 1973, después de 35 años de gobierno del dictador, fue asesinado por ETA el 20 de diciembre de ese año. Un explosivo colocado bajo su auto hizo volar por los aires el vehículo. El auto se elevó casi diez metros en la explosión, que mató al almirante de forma instantánea. En tiempos que no había redes sociales, el canto burlón era “Carrero, Carrero, ¿qué haces tú en el alero?” para referirse al auto que pasaba por encima de un techo.

El juicio se celebró el miércoles pasado y hoy se dictó sentencia, dando por sentado que hubo "burla y mofa a una víctima del terrorismo", siendo que el episodio tuvo lugar hace más de cuarenta años. Según los jueces, hubo delito de parte de Vera Paz, "por su directa, material y voluntaria ejecución". Los magistrados agregaron que "golpea sentimientos de solidaridad de la comunidad que en todo delito de terrorismo percibe un ataque a la convivencia pacífica construida entre todos", y que "Supone una lesión a su dignidad humana",

En relación a la libertad de expresión, el tribunal consideró que "no puede servir de cobertura a la exteriorización de expresiones que contengan un manifiesto desprecio hacia las víctimas del terrorismo, en tal grado que conlleve su humillación".

Vera Paz negó haber enaltecido el terrorismo. "Pretendía hacer humor en clave absurda en la que se entiende que ETA no impulsó un programa espacial", dijo durante el juicio acerca de su tuit: "Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella”.

En las redes afloró la solidaridad hacia la joven. El hashtag #YoSoyCassandra comenzó a circular entre los tuiteros españoles.

 

 

 

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Jueves, 30 Marzo 2017 08:04

La bomba de tiempo es el dinero

 

La carta al presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y la declaración al Parlamento británico de la primera ministra Theresa May (foto) fueron el paso de minué imprescindible para activar el proceso de negociación para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pero no añadieron mucho ni en el tono del mensaje ni en la hoja de ruta a seguir en los próximos dos años.

May buscó mitigar el corte trascendental que abre el Reino Unido en la UE con promesas de una negociación “constructiva y respetuosa “ y usó el mismo tono, a la vez formal y optimista, para apelar a la unidad de los británicos y generar confianza en un futuro venturoso fuera de la UE. Pero la primera ministra dejó en claro que el impacto sería profundo. “No vamos a seguir en el mercado único europeo. Entendemos que las cuatro libertades que exige este mercado son indivisibles. Esto tendrá consecuencias para el Reino Unido”.

Las cuatro libertades de la UE - libre circulación de bienes, servicios, capital y personas - siempre fueron el hueso duro de roer porque el acceso económico exige la libre circulación de las personas y choca con el voto antiinmigratorio del referendo del pasado junio. Entre la espada y la pared, entre el impacto económico y la turbulencia política, May eligió, primero en octubre y después en enero, eso que se dio por llamar “Hard Brexit”: una separación de la UE que incluye desprenderse del “single market”.

La respuesta de Bruselas a la carta de May fue escueta. Donald Tusk indicó que el Consejo Europeo publicaría en breve una guía para las negociaciones y que la guía sería ratificada en una reunión el 29 de abril. La reunión caerá en medio de las dos rondas de votación en Francia, algo que puede influir en el tono y la propuesta europea con el ojo puesto también en las elecciones alemanas en septiembre.

La guía de negociaciones presumiblemente aclarará un punto contencioso. Theresa May propone que se negocie todo al mismo tiempo: el divorcio y la nueva relación. En la Unión Europea muchos consideran que la prioridad es ponerse de acuerdo en los términos de la separación.

La diferencia no es meramente formal o técnica. Una señal de un divorcio amigable que allane el camino a una nueva relación “constructiva” sería un acuerdo rápido sobre los derechos de los tres millones de europeos que viven en el Reino Unido y el millón de británicos que habitan en el continente europeo.

Pero como en muchos divorcios la bomba de tiempo es el dinero. Alemania, Italia y Francia han señalado que antes de negociar los términos de la nueva relación, tienen que acordar la suma que el Reino Unido debe pagar a la UE como parte de sus compromiso pasados y futuros: la cifra más mencionada ha sido unos 60 mil millones de euros.

Esta cifra puede ser una mera posición dura inicial, pero entre los eurófobos del Partido Conservador de May es una ofensa imperdonable: cualquier pago será considerado una humillante traición. En caso de que no se supere este escollo, los témpanos del Titanic estarán a la vista.

Suponiendo que los negociadores eviten este destino, tendrán que avanzar hacia un nuevo acuerdo económico y comercial que incluya aduana, aranceles, reglas pararancelarias y toda la parafernalia que se necesita una vez que se pierde la unión.

En el parlamento May remarcó que los 44 años de pertenencia a la Unión Europea deberían facilitar las cosas porque han llevado a una convergencia en la producción y el comercio. Pero también reconoció que si no se llega a este acuerdo, “por default tendríamos que comerciar de acuerdo a las condiciones que estipula la Organización Mundial del Comercio”.

En otras palabras, habría un salto automático en los aranceles que la Unión Europea tiene para los productos de cualquier país extracomunitario: un 15% en alimentos, 10% en coches, 36% en productos lácteos. El impacto sería muy fuerte: la mitad del comercio británico es con la UE.

May dejó en claro que está dispuesta a jugar a todo o nada en la negociación. La primera ministra advirtió que si no hay acuerdo económico, “la cooperación en la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo quedarían debilitados”. En una Europa bajo permanente amenaza terrorista, no es un tema menor: el Reino Unido está preparado a poner su propia seguridad y la de otros sobre la mesa.

En juego está también la unidad de esas cuatro patas que conforman el Reino Unido: Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. En el parlamento el ex líder de los nacionalistas escoceses lo dejó bien en claro. “En los nueve meses de política de la primer ministro respecto al Brexit, Irlanda del Norte está estancada políticamente, los galeses están alienados del proceso, Escocia quiere un nuevo referendo sobre independencia e Inglaterra está profundamente dividida”, dijo Alex Salmond.

El martes el parlamento escocés aprobó la convocatoria a un nuevo referendo que la primer ministro de Escocia Nicola Sturgeon debe negociar con Theresa May. El Brexit es el principal argumento de los nacionalistas escoceses para una nueva consulta popular a solo tres años que los escoceses dijeran no a la independencia por un margen de 10 puntos. Una de las principales razones de este voto fue el temor a que la independencia los dejara fuera de la UE.

Irlanda del Norte es otro tema contencioso. El regreso de las fronteras duras entre el Reino Unido y la UE deja en una posición de fragilidad al proceso de paz que tiene entre sus pilares la libertad de movimiento entre la República de Irlanda y el norte. “La República de Irlanda es el único miembro de la UE que tiene una frontera terrestre con el Reino Unido. No queremos volver a la frontera dura que existía entre nuestros dos países. No queremos nada que comprometa el proceso de paz de Irlanda del Norte”, dijo May.

El Brexit complicó las cosas. Al igual que en Escocia, en Irlanda del Norte el sí a Europa triunfó por un amplio margen. El otrora brazo político del IRA, el Sinn Fein, uno de los dos principales partidos de la provincia, está llamando a un referéndum para la unificación del norte con la República de Irlanda en momentos en que no se llega a un acuerdo para formar un gobierno de coalición, mecanismo esencial para mantener la paz entre los distintos sectores.

Ni siquiera Gales, que votó por estrecho margen a favor del Brexit, está conforme con el “Hard Brexit” de May. Los galeses, beneficiarios directos de los subsidios europeos, temen el futuro que les deparará una vida fuera de la UE. Si este temor confunde un poco dado el voto que emitieron en el referendo, se puede decir que en un mundo que eligió a Mauricio Macri y Donald Trump los galeses no están solos.

 

 

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Jueves, 30 Marzo 2017 07:26

Temer contra las cuerdas

 

La Procuraduría Electoral sugirió al Tribunal Superior Electoral la separación del cargo del mandatario, cuyo juzgamiento fue convocado para la semana próxima. Se habla de financiamiento ilegal de su campaña.

 

Desde Brasilia

 

¿Temer cae? Opositores y aliados del gobierno se formulaban ayer esa pregunta en los corrillos del Congreso a poco de conocerse la noticia de que la Fiscalía recomendará la salida de Michel Temer por haber financiado ilegalmente su campaña, cuando era titular del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). La Procuraduría Electoral sugirió al Tribunal Superior Electoral la separación del cargo del mandatario, cuyo juzgamiento fue convocado para la semana próxima.

La fórmula integrada por Dilma Rousseff y Michel Temer, vencedora de los comicios de 2014, fue acusada de “abuso de poder político económico”, por lo cual la ex presidenta puede perder sus derechos políticos por ocho años y Temer ser apartado automáticamente, y reemplazado por el jefe de Diputados, Rodrigo Maia, según el escrito del subprocurador Nicolao Dino, publicado ayer por Estado de San Pablo, pese al secreto del sumario.

Alarmado ante el riesgo de ser obligado a dejar el gobierno, el ocupante del Palacio del Planalto se reunió con asesores junto a quienes esbozó una “estrategia para arrastrar” el proceso a través de medidas dilatorias, escribió Folha de San Pablo.

Se sabe que parte del Tribunal Superior Electoral podría facilitar esas operaciones para impedir una pronta condena y dilatar los tiempos. Pero el Planalto enfrentará otro problema ya que que el ministro instructor del caso, Herman Benjamin, al parece también pedirá a sus colegas en el Plenario que el mandatario sea desplazado.

 

Guerra de sucesión

 

A la pregunta escrita arriba ¿Temer cae? bien se la podría reemplazar por otra, ¿Habrá un golpe dentro del golpe a partir del juzgamiento?.

Llegado a la Presidencia de forma anómala, al presidente le restan pocos fundamentos de poder para permanecer en el cargo. Su popularidad del 14% en mayo de 2016 se redujo al 10% el mes pasado y la tendencia es que siga deshidratándose. Las clases medias movilizadas por la prensa para derrocar a Dilma, “y acabar con el gobierno más corrupto de la historia”, ahora parecen estar están espantadas al comprobar que el Palacio del Planalto alberga a una gavilla especializada en estafar al Estado.

Ya cayeron seis ministros por corrupción y hay otros en el patíbulo, la mayoría del PMDB. Nueve de los 28 ministros actualmente en funciones constan en la lista de Lava Jato que se encuentra en poder de un ministro del Supremo Tribunal Federal, y hace dos semanas surgió el sospechoso número diez, que es el titular de Justicia Osmar Serraglio envuelto en el escándalo de las carnes vendidas vencidas.

Por eso el domingo pasado los grupos neocons, incluso algunos defensores del retorno de las Fuerzas Armadas, reunieron sólo 10 mil personas en San Pablo, después de haber convocado cientos de miles en varias marchas realizadas el año pasado y en 2015.

Con el activismo golpista vaciado,y sus agitadores más interesados en viajar a Miami que en movilizarse, reapareció la protesta desde abajo, que tuvo su momento más importante hace tres semanas cuando Luiz Inácio Lula da Silva reunió unas 200 mil personas, o más, también en la principal arteria de San Pablo, la Avenida Paulista.

Son cada vez más frecuentas lo actos políticos por la salida de Temer y el llamado a elecciones democráticas ( directas) y las marchas contra las reformas previsional y laboral, lo que entonó a la dirigencia sindical para comenzar a trabajar con vistas a una huelga general.

Viendo cómo se le achican los márgenes de gestión Temer administra con la urgencia propia de quien está con los días contados: aprobó la tercerización laboral reciclando un proyecto de 1998 porque su base de apoyo parlamentaria comienza a debilitarse, privatizó 3 aeropuertos por subasta sin exigir ni siquiera un cronograma de inversiones a los grupos extranjeros que se los quedaron y entregó, sin siquiera llamado a concurso, grandes yacimientos petroleros a compañías multinacionales que desplazaron a Petrobras.

Ayer habló en un evento del Bank of America Merrill Lynch, en el que fue su tercer encuentro con banqueros e inversores norteamericanos en los últimos diez días. Además habló con Donald Trump, que lo saludó pero no lo invitó a que lo visite en la Casa Blanca.

Temer sobrevive a fuerza de ceder al capital financiero y grupos extranjeros, a los que advierte que su caída será la antesala del caos. Ese fue el lenguaje empleado por su abogado defensor Gustavo Guedes cuando lo consultaron sobre el tema. Guedes recomendó a los miembros del Tribunal que antes de emitir un fallo recuerden que la salida del gobernante puede desatar turbulencia en la Bolsa de Valores y dar paso a la inestabilidad económica.

Es posible que apoyado en esa dinámica, que combina privatizaciones-legislación regresiva-represión social, Temer logre llegar hasta el fin del mandato el 31 de diciembre de 2018. Como también es plausible considerar que sus socios lo abandonen si comprueban que es incapaz de asegurar el régimen posdemocrático e impedir elecciones directas.

Uno de esos socios que pudiera saltar del barco golpista si comienza a zozobrar es el presidente es el titular del Tribunal Superior Electoral, Gilmar Mendes, quien sorprendió al convocar al Plenario de esa corte para el martes próximo, cuando todos esperaban que la sesión fuera en mayo o junio.

Ocurre que Gilmar Mendes es un abierto candidato presidencial en eventuales elecciones indirectas, en las que también se cita como presunto postulante a Nelson Jobim, ex miembro de Supremo Tribunal Federal y ministro de Defensa. Hay un tercero, pero más desgastado aspirante: el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien después de fogonear el golpe ahora sueña volver al gobierno por asalto.

 

 

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En vísperas del doble motín –genuina rebelión en la granja orwelliana– del grupo House Freedom Caucus, ala archiconservadora del Partido Republicano contra Trump y su inexperto líder camaral Paul Ryan (otrora estrella hoy eclipsada), alerté sobre el precario equilibrio de las tres fuerzas en juego y fuego en el Partido Republicano que en su conjunto abortó el proyecto de seguridad médica del Ryancare, más que un Trumpcare, como acotó correctamente el vicepresidente, Mike Pence.

Diez días antes expuse: “Más que Trumpcare, se trata de un Ryancare, ya que su autor es Paul Ryan, poderoso líder camaral del Partido Republicano, que hoy se encuentra bajo el fuego cruzado de tirios y troyanos. Hasta Breitbart , vinculado a Trump, ha protestado por el Ryancare debido a que perjudica a sus partidarios WASP (white anglo-saxon protestants) . Con el Ryancare, Trump compra su seguro de vida para inmunizarse frente a cualquier veleidad de defenestración por la mayoría republicana, que no lo aprecia mucho, pero con la que ha llegado a una volátil coexistencia pacífica. Pero tampoco Trump puede abandonar a su base conservadora” (https://goo.gl/ZxtqCh).

Pues resulta que Trump traicionó a su base popular y fue ejecutado sin miramientos, a los 65 días de haber tomado el poder, por sus supuestos aliados del grupo archiconservador House Freedom Caucus, que cuenta con 30 escaños de los 237 del Partido Republicano (la Cámara de Representantes totaliza 435 escaños): una subfractura dentro de la fractura generalizada de la sociedad estadunidense a todos los niveles.

Un Trump humillado tuiteó que los demócratas están sonriendo en DC (la capital, Washington) de que el House Freedom Caucus haya salvado el Obamacare al que se opuso toda su vida.

A mi juicio, mucho más sobresaliente que el inflado House Freedom Caucus fue Tuesday Group, del ala centrista del Partido Republicano, que cuenta con alrededor de 50 escaños desdeñados por los multimedia y sus analistas.

El anterior líder cameral republicano, Newt Gingrich, muy cercano a Trump y quien tiene mucha experiencia legislativa, adujo que la rebelión del House Freedom Caucus había salvado a los republicanos de la Cámara de un voto políticamente destructivo, el Ryancare, que sólo tenía la aprobación de 17 por ciento de los votantes y que seguramente les haría perder la próxima elección. Recordó que el Hillarycare de hace 40 años hizo perder al Partido Demócrata su mayoría y exhortó a su partido a tener más paciencia, ya que las enmiendas de gran calado toman un mínimo de ocho a 18 meses, como sucedió con las reformas de Reagan y Obama (https://goo.gl/wO3Cd7).

El Partido Demócrata, no menos fracturado, con sus afines multimedia –la aplastante mayoría del espectro desinformativo estadunidense– festejaron estruendosamente la humillación de Trump por su propio partido y el desastre de su disfuncional Arte de negociar, mucho más que la insustentable vigencia del Obamacare.

Toda la impetuosidad y el pragmatismo de Trump, que detecté deslactosado desde hace mes y medio (https://goo.gl/DgKl2c), están siendo domesticados y moldeados por el vigoroso despliegue de las fuerzas de la separación de los tres poderes, al estilo Montesquieu, y sus “contrapesos (checks and balances)”, sumados a la implacable venganza del Deep State (Estado profundo) de las dos dinastías de los Bush y los Clinton, sumadas a Obama y su control de las 16 agencias de la Comunidad de Inteligencia.

John Kiriakou –anterior funcionario del contraterrorismo en la CIA– se ha sumado al sentir de los ultras del Partido Demócrata que dan por acabado al presidente 45: Si Trump no puede congregar a su propio partido en su más importante promesa de campaña, es improbable que sea capaz de conseguir cualquier otra cosa.

Cita al conocido comentarista político de CNN David Gergen –quien ha servido en importantes puestos a presidentes de ambos partidos como Ford, Reagan y Clinton– quien afirma que los primeros 100 días de Trump han sido los peores en la historia presidencial y que en ausencia de un evento unificador mayor como, Dios no lo quiera, un ataque terrorista, será virtualmente imposible para Trump pasar en el Congreso cualquier legislación controvertida o polarizante (https://goo.gl/9owVZr).

Kiriakou asevera que Trump está simplemente lisiado legislativamente, cuando los miembros de su propio partido no se sienten intimidados por él. Ni tampoco se sienten obligados a hacer lo que desea.

Doug Casey, lúcido analista financiero (sic) de Wall Street, desmenuza la fractura de la sociedad estadunidense que cataloga de choque cultural: “Nunca he visto en toda mi vida una situación similar. Nada se parece desde la Guerra de Secesión. Hoy existe una guerra civil cultural (sic) donde la gente de los ‘estados rojos’ (nota: el Partido Republicano) votó por Trump –que constituye una fuerte mayoría geográfica en Estados Unidos– está alineada contra la gente que vive en los ‘estados azules’ (el Partido Demócrata), en las dos costas y en las grandes ciudades. No están contentos sólo de ser hostiles y de estar en desacuerdo en política; pueden no volverse a hablar. Se odian unos a otros, verdaderamente con sus tripas. Tienen visiones totalmente diferentes del mundo. Es un choque de culturas” (https://goo.gl/qbS4cx).

Trump mismo reconoce que no sería presidente de no ser por el Twitter, que le permite evitar a los deshonestos multimedia –en referencia a los cuatro principales canales de televisión, con la notable excepción de Fox News– y afirma que posee su propia forma de multimedia con Twitter, Facebook e Instagram que le procuran cerca de 100 millones de seguidores. Sólo su cuenta de Twitter -@realDonaldTrump- tiene más de 26 millones de seguidores (https://goo.gl/X9V3EX).

Trump no está acabado. Not yet!: cuenta con las prerrogativas del Poder Ejecutivo, que son enormes y, sobre todo, tiene el botón nuclear al alcance de su mano como comandante supremo de las fuerzas armadas.

El deslactosado Trump está domesticado, o mejor dicho, está confinado a su esfera ejecutiva desde donde ha sido obligado a respetar tanto al Poder Judicial como el juego legislativo, dentro de su propio partido y con la oposición.

Durante la campaña los escándalos sicalípticos de Trump lo tuvieron al borde del nocaut para luego levantarse de la lona en forma milagrosa. Por lo que no sería sorprendente que el Partido Republicano, en necesidad de exhibir la gobernabilidad que incumbe a una mayoría, se reagrupe y rechace el Obamacare, que le daría oxigenación legislativa al polémico presidente 45 cuando toca a su puerta todo el exorcismo rusófobo del Partido Demócrata que no se muerde la lengua en tildarlo de traidor a la patria (https://goo.gl/Izhb6W).

El mayor problema del deslactosado Trump es que padece el síndrome Ícaro, que epitomiza el castigo a la infatuada soberbia (hubris) antigravitatoria frente a la cruda realidad.

En la portentosa mitología griega, el genial arquitecto de laberintos, Dédalo, había advertido a su hijo Ícaro de no volar demasiado alto para no acercarse al sol que le derretiría sus alas cubiertas de cera, pero tampoco demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría sus alas y le impediría el vuelo.

A su cuenta y riesgo, el deslactosado Trump no está escuchando los consejos de los contrapesos del poder y sus dédalos del Deep State.

 

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El plazo para declarar dinero y propiedades en negro cierra el 31 de marzo. Hasta diciembre se habían blanqueado 98.000 millones de dólares

 

Argentina cerrará este viernes la amnistía fiscal más exitosa de su historia, con más de 100.000 millones de dólares declarados. A la espera de la cifra oficial, los economistas auguran que Argentina desbancará a Italia, que hizo aflorar 102.000 millones de dólares en 2009, y subirá a lo más alto del podio internacional. Brasil, con 53.000 millones de dólares, quedará en un distante tercer lugar. Mauricio Macri ha logrado romper el maleficio que padecieron todos sus predecesores cuando intentaron, sin éxito, convencer a los argentinos para declarar los billetes verdes que atesoran en el extranjero o "escondidos en colchones". Macri lo ha conseguido gracias a un as en la manga: la inminente caída del secreto bancario y la persecución de aquellos contribuyentes argentinos que intenten defraudar al Fisco. A partir de septiembre, Argentina comenzará a intercambiar información tributaria con 55 países, entre ellos varios paraísos fiscales. En 2018 se le sumarán algunas de las guaridas favoritas de los evasores locales: Suiza y Uruguay.

Hasta diciembre, el blanqueo ascendía a 97.842 millones de dólares, que supusieron la entrada a las arcas estatales de 106.760 millones de pesos (unos 6.750 millones de dólares), según la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Falta por conocerse el monto de la tercera y última etapa de la amnistía fiscal, que finaliza el 31 de marzo, e incluye sobre todo inmuebles no declarados en el extranjero. Según datos extraoficiales, la suma total oscilará entre los 115.000 y 120.000 millones de dólares. La diferencia con el primer sinceramiento fiscal lanzado por Cristina Fernández es abismal: el monto declarado en 2009 no llegó a los 5.000 millones de dólares. En los posteriores, la cifra fue aún más baja.

"El principal factor por el que los argentinos se han anotado en este blanqueo y no en los anteriores tiene que ver con el cambio de paradigma de la transparencia fiscal. El intercambio estandarizado de bases de datos (entre distintos países) permitirá detectar sistemáticamente inconsistencias", afirma César Litvin, experto tributarista al frente del estudio Lisicki, Litvin & Asoc. Por ejemplo, si un argentino tiene una cuenta en España y no la ha declarado, esta cuenta aparecerá en la información que recibirá la AFIP y el organismo irá a buscar al evasor, que será sancionado.

Estados Unidos está fuera del acuerdo internacional para compartir datos fiscales, pero Macri suscribió un convenio bilateral con Barack Obama con el mismo objetivo, que entrará en vigor el año que viene y dejará a los argentinos sin ese refugio para esconder dólares.

El cambio de Gobierno también ha influido positivamente, especialmente en aquellos que han optado por repatriar el capital declarado e invertirlo, ya sea en instrumentos financieros y/o en el sector inmobiliario. "El nuevo Gobierno transmite mayor confianza y da mayor seguridad jurídica para exteriorizar activos", asegura Litvin. Coincide con él Federico Semeniuk, gerente de desarrollo de negocios de la consultora Ecolatina, pero aclara que muchos esperan a ver cómo evoluciona el país, en especial de cara a las próximas elecciones legislativas de octubre, antes de tomar decisiones clave, como repatriar el dinero o invertir. "El blanqueo fue un voto de confianza, pero esa confianza local está aún en construcción", opina Semeniuk. "De los casi 100.000 millones blanqueados, se repatrió el 14%. El 86% restante sigue en cuentas en el exterior. Quizás en el futuro se repatría más, pero creemos que la mayoría se va a mantener en el exterior", advierte.

 

Reactivación del mercado inmobiliario

 

La amnistía fiscal generó un ingreso extraordinario en la recaudación tributaria de diciembre, ya que gran parte de los sinceraron su patrimonio lo hizo mediante el pago en efectivo de la multa del 10% prevista en la ley. Gracias a ese aporte, las cuentas cerraron con un déficit fiscal superior al de 2015, pero inferior al que se preveía. Pero el éxito del blanqueo tuvo también otras repercusiones: ayudó a la reactivación del dañado mercado inmobiliario y propició la apreciación del peso frente al dólar a fines del año pasado.

Según un informe del Colegio de Escribanos de Buenos Aires, la cantidad de escrituras de compraventa de inmuebles aumentó un 80% el pasado enero frente al mismo mes del año anterior, mientras que la suma total de las transacciones creció un 194%. Fue el mejor enero desde 2011. "Parte de la mejora es por el blanqueo, también influye que hay más confianza en el mercado y un aumento del crédito hipotecario", señala el director de Reporte Inmobiliario, Germán Gómez Picasso.

Además del ámbito inmobiliario, por ahora solo el de las energías renovables ha captado también parte de los dólares repatriados. La mayoría se ha decantado por el sector financiero, que tiene una rentabilidad tan elevada que vuelve poco atractiva cualquier inversión productiva. Después de convencer a sus compatriotas para que declaren sus fortunas en negro, Macri tiene por delante el difícil reto de persuadirlos para que las inviertan en el país.

 

 

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Un elemento que se globalizó rápidamente ha sido el de la crisis de la democracia. En Europa, que se enorgullecían de sus sistemas políticos, las políticas de ajuste provocaron la deslegitimación de esos sistemas, centrados en dos grandes partidos. Cuando ambos asumieron esas políticas económicas anti-sociales entraron en crisis acelerada, perdiendo votos, intensificando el desinterés político por las elecciones, dado que esos dos partidos promueven políticas similares. Han empezado a surgir alternativas –en la extrema derecha y en la misma izquierda–, que ponen en revisión a esos sistemas –desde la derecha de forma autoritaria y desde la izquierda buscando el ensanchamiento y la renovación de las democracias–.

La crisis de las democracias dio un salto con el Brexit y con la elección de Donald Trump en Estados Unidos. En Gran Bretaña, los dos partidos tradicionales fueron derrotados en una decisión crucial para el futuro del país y de Europa misma, con la decisión mayoritaria de salida de la Unión Europea. Lo cual refleja cómo esos dos partidos no han sabido entender el malestar de gran parte de la población –incluso de amplios sectores de la misma clase trabajadora–, respecto de los efectos negativos de la globalización neoliberal. Los trabajadores, electores tradicionales del Partido Laborista, concentraron su voto por el Brexit, en contra de la posición de ese partido y terminaron decidiendo la votación.

En EE.UU. no es sólo la victoria de un candidato outsider, que enfrentó al Partido Demócrata, sino también a los grandes medios, a la dirección de su propio partido, a los formadores de opinión, para ganar. El triunfo de Trump representó una derrota para los dos partidos como expresiones de la voluntad organizada de los norteamericanos.

Por todas partes la democracia tradicional hace agua. Los partidos tradicionales pierden aceleradamente apoyos, las personas se interesan cada vez menos por la política, votan cada vez menos, los sistemas políticos entran en crisis, ya no representan a la sociedad. Es la democracia liberal, que siempre se autodefinió como “la democracia”, la que entra en crisis, bajo el impacto de la pérdida de legitimidad de gobiernos que han asumido los proyectos antisociales del neoliberalismo y de la misma política, corrompida por el poder del dinero, que en el neoliberalismo invade a toda la sociedad, incluso a la misma política.

En América Latina, dos países que habían fortalecido sus sistemas políticos, mediante gobiernos y liderazgos con legitimidad popular, como Argentina y Brasil, han retrocedido hacia gobiernos que pierden –o nunca han tenido– apoyo popular. El mismo sistema político sufre con gobiernos que han hecho promesas o han sido elegidos con programas distintos a los que ponen en práctica. El programa neoliberal de ajustes fiscales profundiza la crisis de legitimidad de los gobiernos y de los mismos sistemas políticos.

La concepción que preside al neoliberalismo, que busca trasformar todo en mercancía, llegó de lleno a la política, con sus financiamientos privados, con campañas adecuadas a servicios de marketing, con millonarias actividades que hacen de las campañas un despliegue de piezas publicitarias casi al estilo de cualquier otra mercancía. Por otra parte, gobiernos copados de ejecutivos privados son cada vez más parecidos a empresas, por el personal y por la mentalidad de mercado.

La era neoliberal es así la era del agotamiento del sistema de las democracias liberales. Los agentes que le daban legitimidad –parlamentos con representación popular, partidos con definiciones ideológicas, sindicatos y centrales sindicales fuertes, dirigentes políticos representantes de distintos proyectos políticos, medios de comunicación como espacio relativamente diversificado de debates– se han vaciado, dejando al sistema político y a los gobiernos suspendidos en el aire. El desprestigio de la política es la consecuencia inmediata del Estado mínimo y de la centralidad del mercado.

La crisis de las democracias se ha vuelto uno de los temas que se extienden de EE.UU. a América latina, pasando por Europa y por Asia. Ya no se trata de reivindicar un sistema que se ha agotado, sino de construir formas alternativas de Estado, de sistemas políticos y de representación política de todas las fuerzas sociales.

 

 

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El presidente de EEUU, Donald Trump, firmará este martes una orden ejecutiva con la que revertirá gran parte de las políticas medioambientales de su predecesor, Barack Obama, con el objetivo de potenciar la producción energética y la creación de empleos. La orden, según explicó hoy a un periodista un funcionario de la Casa Blanca, rescindirá al menos seis medidas contra el cambio climático aprobadas por Obama, entre ellas una orden ejecutiva de 2013 en la que ordenaba a todas las agencias del Gobierno que se preparasen para este problema.

Con su nueva orden, Trump pretende reescribir las directrices que regulan las emisiones de carbono en Estados Unidos y que, según él, han causado una sangría de puestos de trabajo, además de lograr la ansiada autonomía energética.

"El Gobierno anterior devaluó a los trabajadores con sus políticas. Nosotros podemos hacer las dos cosas: proteger el medioambiente y crear trabajo para la gente", afirmó el funcionario de la Casa Blanca. "Pero creo que el presidente ha sido muy claro con que no va a implementar políticas de cambio climático que pongan en riesgo la economía estadounidense. Es muy simple", agregó.

Trump ha elegido para la firma de la orden ejecutiva la sede de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés), un organismo que tuvo un papel clave en las políticas ambientalistas de Obama y que ahora dirige un escéptico del cambio climático, Scott Pruitt. El funcionario explicó que Trump quiere que la EPA se centre en el que según él es su principal cometido: "agua limpia y aire limpio".

La orden, sin embargo, no habla del Acuerdo de París sobre el cambio climático que establece en el marco de las Naciones Unidas medidas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y que entró en vigor a finales de 2016. Según el funcionario, el Gobierno de Trump aún no tiene decidido si cumplirá los compromisos que figuran en el acuerdo internacional.

Obama trató de convertir la lucha contra el cambio climático en una prioridad de su Presidencia, un objetivo entorpecido por una decisión del Tribunal Supremo que bloqueó el plan del mandatario para reducir las emisiones de carbono de centrales termoeléctricas.

La semana pasada Trump ya aprobó conceder a la empresa canadiense TransCanada un permiso para construir el polémico oleoducto Keystone XL, un proyecto al que se oponen grupos ecologistas y cuya construcción prohibió el Gobierno de Obama.

 

 

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Traducido del portugués para Rebelión por Susana Merino

 

El politólogo Boaventura dos Santos ha publicado el libro La difícil democracia, en el que describe la ascensión del conservadurismo en un mundo cada vez más desilusionado con el proyecto social de los gobiernos de izquierda. En este nuevo libro, publicado en Brasil a fines del año pasado Boaventura dos Santos habla de “reinventar las izquierdas”. Con una visión globalista lanza luz sobre los posibles paralelos entre los movimientos Occupy y los desafíos de la Venezuela post Chávez. Transita entre la Revolución cubana y las experiencias de los refugiados en el sur de Europa. Señala la existencia de una democracia desgastada pero que sigue caminando hacia una meta todavía incierta.

 

 

- La desilusión con las izquierdas ¿es global y generalizada?

-El problema de la izquierda en un nivel más general es la falta de alternativa al capitalismo neoliberal que luego de la caída del muro de Berlín se impuso globalmente a través de la desregulación de los mercados financieros, la liberalización del comercio y las privatizaciones. Mientras existan las desigualdades, la discriminación, la exclusión social habrá siempre espacio para las políticas de la izquierda. Mientras exista la posibilidad de que surja una alternativa, aunque fuera muy modesta, esa alternativa puede surgir. Para poner un ejemplo que conozco bien, mi país. Hace ya más de un año que tenemos en Portugal un Gobierno estable, moderado de izquierda, basado en la unidad de las izquierdas, un gobierno del Partido Socialista con el apoyo del Partido Comunista y del Bloque de Izquierda... Formular una alternativa muy moderada fue posible, aunque significativa y creíble, ante las políticas de austeridad que el Gobierno hiperconservador había impuesto entre el 2011 y el 2015.

 

- ¿La izquierda decepcionada de los EE.UU. es la misma que la de Brasil y Argentina? ¿La frustración tiene los mismos motivos?

-Los motivos de la frustración varían de una región a otra. América Latina tiene la particularidad de haber comenzado el milenio con varios gobiernos de izquierda. Dichos gobiernos no modificaron para nada el modelo de desarrollo y se basaron en que el alto precio de los recursos naturales perduraría mucho tiempo y permitiría que los ricos siguieran siendo ricos y aún más ricos mientras que los pobres dejarían de ser tan pobres. Por lo tanto no hicieron reformas estructurales y gobernaron a la antigua, no solo estableciendo coaliciones con la derecha, sino usando también el mismo tipo de clientelismo político. Pero el modelo era insostenible y se dio vuelta contra la izquierda. Mientras tanto la fuerte reacción, especialmente en Venezuela, Brasil y Argentina fue provocada en buena parte por la clandestina interferencia de la CIA y del imperialismo estadounidense, una interferencia que a los demócratas brasileños les cuesta reconocer. Dentro de algún tiempo los documentos estarán disponibles, pero ya será demasiado tarde.

En los EE.UU. es difícil hablar de izquierda. El Partido Demócrata es un partido de derecha. Existe la izquierda pero enfrenta dificultades para encontrar una fórmula política. Bernie Sanders representó a esa izquierda huérfana, pero el Partido Demócrata acudió a todos los medios, incluyendo los ilegales para impedirle ganar las elecciones primarias. Sanders, para sorpresa del mundo, levantó la bandera del socialismo en el corazón del capitalismo Y la verdad es que los jóvenes y los no tan jóvenes se adhirieron.

 

- Entre el 2011 y el 2014 se registraron en todo el mundo movimientos que alentaban la expectativa de una renovación democrática. ¿Los movimientos y los partidos que compartían esa ideología podrían haber previsto ese brusco cambio del escenario político?

-Esos movimientos constituyen una gran mezcla y diría que no todos tenían por objeto renovar lademocracia. El golpe ocurrido en Ucrania, orquestado por los EE.UU. y la Unión Europea, no tenía por objeto una renovación cualquiera. Se proponía provocar a Rusia y lo consiguió. En España, pese al movimiento de los indignados y luego de tres elecciones destinadas a resolver el impasse político no fue posible cambiar la política de derecha. Pero el partido Podemos es hoy la tercera fuerza política. Si no siguieran cometiendo más errores de los ya cometidos podría convertirse en uno de los factores renovadores de las izquierdas europeas. Los ciclos históricos de verdadera transformación social son muy largos. Continuamos sufriendo las consecuencias de la caída del Muro de Berlín.

 
El balance de las revoluciones

 

En sus trece "Cartas a las izquierdas", publicadas en el libro La difícil democracia, Boaventura Dos Santos sugiere reflexiones y estrategias que pueden conducir a rescatar la fuerza y la relevancia política de la ideología.

Boaventura dos Santos basa la primera parte de La díficil democracia en la elaboración de balances sobre las experiencias políticas que ayudaron a definir las características de la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI y culmina su libro con una serie de cuestiones sobre el futuro de la izquierda.

Son trece cartas escritas entre agosto del 2011 y junio del 2016 que apuestan a la idea de recomenzar. “No cuestiono que no haya un futuro para las izquierdas, pero no lo será como continuación lineal de su pasado” escribe, señalando la urgencia de llegar a una izquierda reflexiva que se aproxime nuevamente a la defensa de los derechos humanos más básicos. En la segunda parte de la entrevista concedida a O Povo señala cómo nuestras herencias políticas ayudan a construir un nuevo pensamiento democrático.

 

- En su libro revive el recorrido de la democracia y la ascensión al poder de la izquierda en el siglo XX. Pasa por la revolución de los claveles, la cubana, la Venezuela chavista, etc. ¿Cuál será el aspecto de la democracia en los próximos 50 años?

-La democracia liberal representativa perdió su lucha contra el capitalismo, si es que alguna vez quiso entablar esa lucha. Pensemos en la socialdemocracia europea después de la Segunda Guerra y la trágica experiencia de Allende en Chile. La democracia del futuro deberá establecer una articulación entre la democracia representativa y la democracia participativa y esa articulación debe formar parte de los partidos como una forma de luchar contra la corrupción, la opacidad y el clientelismo.

 

- Muchas de esas naciones periféricas enfrentaron, en el siglo pasado, importantes períodos de democracias restrictivas y de dictaduras civiles.¿De qué manera esa configuración ayudó a definir nuestra democracia subsiguiente? ¿Qué es lo que heredamos -de positivo y de negativo– de esa experiencia?

Heredamos una cultura política autoritaria, racista, sexista, homófoba, "glamurizada" por la riqueza y la banalización de la pobreza y de la discriminación (quien es pobre es porque no merece otra cosa; el joven negro es víctima de la brutalidad policial porque es un bandido; la mujer violada es porque provocó la violación debido a su comportamiento poco recatado).

 

- ¿Cómo ha visto la elección de Donald Trump como presidente de la nación más poderosa del planeta? ¿Cómo se puede seguir pensando en tal escenario en estrategias que terminen con el autoritarismo, con el patrimonialismo y con la falta de reconocimiento de las diferencias?

-Sólo un país muy corrupto, con un sistema político profundamente antidemocrático podría haber elegido a Trump. Y allí está él. Un Gobierno de billonarios y de exejecutivos de Goldman Sachs (un grupo financiero internacional con sede en Nueva York). Los EE.UU. son un imperio en declive. Si los EE.UU. fuesen una potencia tan poderosa, ¿cómo podría explicarse la paranoia en que la cayó sobre la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones? ¿O el miedo de que Corea del Norte arroje misiles que la alcancen?. Son lo más poderoso en el plano militar y algunas de sus multinacionales son de hecho muy poderosas, pero ese es otro cantar.

 

- Habla de “reinventar las izquierdas” ¿Cual sería el primer paso a dar para esa reinvención?¿ Qué papel juegan las llamadas “minorías sociales” (movimientos negros, indígenas, LGBT) en esa necesaria revolución?

-La reinvención radica en la forma de construir alternativas partiendo de la base de ayudar a las poblaciones excluidas, violentadas, discriminadas. La izquierda debe ser al mismo tiempo anticapitalista, antirracista y antisexista. Pero debe trabajar en las familias, en los barrios, en las comunidades, en las villas miseria. La que hace actualmente este trabajo de base es la derecha evangélica. Hay que ser absolutamente intolerante con la corrupción.

 

Fuente: http://www.opovo.com.br/jornal/vidaearte/2017/01/boaventura-dos-santos-lanca-a-dificil-democracia.html

 

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción

 

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1. "Tonterias extremadamente ridículas"

Es absolutamente inédito que un almirante estadounidense se atreva a calificar públicamente al equipo presidencial, a que sirve, de "idiota" y "extremadamente ridículo". Pero, esto es exactamente lo que sucedió en el Congreso imperial, cuando fue interrogado el director de la agencia de espionaje más importante del mundo, la National Security Agency (NSA), el almirante Michael Rogers. Preguntado sobre la afirmación de los trumpistas, de que Obama había espiado a la campaña electoral republicana vía el servicio secreto británico GCHQ, "para no dejar huellas digitales estadounidenses", Rogers --cuya agencia intercepta 200 millones de mensajes al día (¡!)-- calificó tales alegatos públicamente como "nonsense" y "utterly ridiculous". "I have seen nothing on the NSA side that we ever engaged in such activity" or was asked to conduct surveillance of Trump by Obama, dijo Rogers. Es un inconfundible signo de debilidad de Trump, que tales enunciados del militar no hayan producido su inmediata destitución, por el colérico Mussolini de la Casa Blanca.

 

2. Los animales se organizan

No menos insólito es que la policía política del régimen, el FBI, investigue formalmente a un Presidente en funciones, que ni siquiera ha compuesto su equipo de gobierno y lleva menos de tres meses en la Casa Blanca. La policía política (FBI) confirmó también ante el Comité de Inteligencia del parlamento (House Intelligence Committee) que está indagando vínculos entre el equipo de Trump y Rusia. Propició una cachetada adicional al Duce, al insistir categóricamente que no existe "evidencia empírica" para sostener las acusaciones de Trump contra Obama. Llevando la embestida contra Trump aún más lejos, el poderoso Comité de Inteligencia, que tiene accesos a secretos de Estado (arcana imperii), que son vetados para la mayoría de los Congresistas, convocó a una investigación "independiente" sobre las relaciones entre el equipo del oligarca inmobiliario y del tovarich ruso, Vladimir Vladimirovich Putin; Buddha (iluminado) de la geopolítica global.

 

3. Colapsa el castillo de naipes

Desde que el embaucador Trump entró en la Casa Blanca ha andado de derrota en derrota. Una de sus grandes mentiras fue que había organizado y conducido una empresa transnacional y que por eso sabía cómo manejar el gigantesco ecosistema nacional y global del Imperio. La verdad es que su experiencia de management es la de una especie de hotel boutique y que cuando quiso organizar negocios transnacionales, fracasó. Y así le ha ido con la Casa Blanca. Las dos versiones de su veto islámico han sido bloqueadas por jueces y son boicoteadas por ciudades y ciudadanos. Su asesor de Seguridad Nacional, el lobbyista profesional y General retirado, Michael Flynn, tuvo que renunciar por mentiras sobre sus relaciones con Rusia. Su propuesta de Secretario de Trabajo, Puzder, fue derrotado antes de entrar en batalla. En el Pacífico y Asia ha perdido la iniciativa estratégica ante China, y en Eurasia ante la alianza estratégica Rusia-China. Su prestigio y el de Estados Unidos anda por los suelos en la política global y dentro del país.

 

4. Derrota humillante

La derrota más estrepitosa y dañina la acaba de sufrir en el Congreso. Su criminal propuesta de liquidar el seguro social de Obama (Affordable Care Act) en la Cámara Legislativa, fue retirada por falta de apoyo de los dos partidos políticos de la plutocracia. Resignado, el tóxico líder republicano Paul Ryan declaró que tendremos que vivir con el Obamacare para el futuro previsible: "We’re going to live with Obamacare for the foreseeable future." Tiene razón Hillary Clinton cuando dice que es un triunfo para el pueblo estadounidense. De hecho, es el triunfo de la movilización de los ciudadanos contra uno de los más infames y mentirosos ataques oligárquicos de Trump. En términos de Animal Farm de George Orwell, se trata del colapso de la hegemonía del jefe cerdo Napoléon sobre los animales de la granja.

 

5. Plomo o impeachment

Los dueños del complejo militar-industrial-de inteligencia de Estados Unidos, junto con Wall Street y Silicon Valley, son los amos del país. Son el núcleo de la oligarquía imperial que gobierna a la Unión Americana desde hace más de dos siglos y, a la sociedad global, desde hace siete décadas. Frente a esa power elite (C. Wright Mills), cualquier Presidente es esencialmente un Calibán que ejecuta órdenes. Si se le ocurre rebelarse o pretende asumir demasiada autonomía, paga un alto precio: John F. Kennedy con un balazo, Nixon con la destitución por impeachment (juicio político). Ambas vías de remoción son tan americanas como Grandma´s apple pie. No sabemos cuál de los dos le espera a Trump, pero es obvio que sus espacios de maniobra se reducen vertiginosamente. Es el presidente estadounidense menos popular desde 1945, con un 58% de los ciudadanos desaprobando su gestión (Gallup). Lo que lo mantiene a flote es, esencialmente, la expectativa de sectores de la "billionaire class" (B. Sanders), de reducir fuertemente sus impuestos corporativos y, la mafia jerárquica del Partido Republicano.

 

6. Goetterdaemmerung: el Ocaso de los Dioses

En mi artículo del 21 de febrero ("Trump y Maduro en caída libre"), escribí que Maduro y Trump son almas gemelas en una realidad virtual. Que el presidente venezolano y su régimen autocrático, al igual que el delincuente político Trump, se hunde cada vez más en su burbuja de delusiones y mentiras; que tiene como única salida pactar una Solución sandinista debilitada con sus adversarios y negociar el asilo político para él y los demás responsables del desastre, en Cuba, Rusia o China. Bueno, esta posibilidad ya desapareció, porque la solicitud pública de ayuda de Miraflores a la ONU significa el primer reconocimiento público de la camarilla en el poder que su modelo y gestión ha fracasado rotundamente. Maduro alzó la bandera blanca de la rendición (casi) incondicional. En consecuencia, y semejante al caso de Trump, la oligarquía retomará pronto el poder y reforzará los filtros de acceso a las palancas del poder estatal para los advenedizos. Ignominioso fin del episodio socialdemócrata-populista en Venezuela y grave hipoteca para el futuro de su pueblo.

 

 

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Lunes, 27 Marzo 2017 07:54

De Roma a Londres

 

En el mundo de Facebook, 60 años de historia son tal vez demasiados. Ahora las cosas ocurren de manera inmediata, a la vez que el tiempo se aleja más rápidamente.

Las relaciones, además de instantáneas, son diferentes; ocurren con una mayor distancia en cuanto a su personalización. La forma en que se consiguen los amigos y el número de ellos que se tienen ha cambiado; en línea se cuentan por decenas y hasta por centenas, y lo único que se necesita para añadirlo a la lista es un like. No es necesario saber mucho de ese otro, tal vez mientras menos se sepa sea mejor, y de preferencia por medio de una pantalla de cualquier tamaño.

Esa empresa internacional persigue ahora el ensueño de su fundador. Según el manifiesto que publicó Zuckerberg recientemente, su proyecto es construir una comunidad global. Ahí plantea que Facebook ya no es solamente un negocio, ni siquiera una plataforma, sino que se está convirtiendo en un movimiento ideológico a escala mundial.

Al respecto es recomendable leer la crítica del historiador Yuval Harari sobre las implicaciones de este tránsito que se propone Facebook, en términos de las posibles repercusiones para la empresa y, sobre todo, como proyecto político (ver Financial Times, 25/3/17).

En todo caso, medido en relación con la vida de las personas, 60 años es un periodo considerable. Aunque es corto en un sentido histórico. Cuando menos en la mitad de ese tiempo ha habido un considerable proceso de innovación tecnológica en el campo de las telecomunicaciones. Hoy estamos en pleno impulso del efecto de esa tecnología, la misma que ha sostenido el surgimiento y la enorme expansión de Facebook, entre otras empresas de ese sector.

Pues hace 60 años, el 25 de marzo de 1957, se firmó el Tratado de Roma, que estableció la Comunidad Económica Europea, el origen de la actual Unión Europea. Aquel tratado creó un mercado común y también una unión aduanera, una forma incipiente de integración, entre los miembros.

El tratado lo firmaron Francia, Alemania Occidental, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y entró en vigor el primero de enero de 1958. Constó de cuatro instituciones: una comisión, un consejo de ministros, una asamblea parlamentaria y una corte de justicia.

La primera expansión de la comunidad fue en 1973, cuando entraron Dinamarca, Irlanda y Reino Unido; la más reciente fue en 2013, con la entrada de Croacia. Con esto la Unión Europea, creada en 1993, cuenta ahora con 28 países miembros. El Brexit, que podría implementarse próximamente, provocará la primera merma de la organización. No parece que vaya a ser la única.

A los 60 años el proyecto europeo expresa males geriátricos. Se parece demasiado a lo que sucede a las personas, incluso podría decirse que los achaques son anticipados, dados lo avances de la medicina, que por cierto no van de la mano de los avances de la política. Uno de los miembros, Reino Unido, quiere ser extirpado de ese cuerpo colectivo; en el camino se extiende el contagio y otros se alinean para salirse también.

El proyecto de integración europeo ha cambiado a esa región, pero en medio de grandes contradicciones que provocan el distanciamiento creciente de parte relevante de la población. En este proceso han contado la burocratización de los órganos de gobierno de la unión y las consecuencias de una profunda crisis económica desde 2009, que ha puesto en entredicho el funcionamiento del euro como moneda común. También han pesado las repercusiones de la guerra en Medio Oriente y el desquiciamiento social en el norte de África con su efecto en el incremento de la migración. Los instintos más individualistas se reafirman incluso como proyecto económico.

Políticamente existe en Europa un predominio del gobierno alemán, que expresa igualmente la preminencia de la economía de ese país. La idea de tener una Europa de dos velocidades se está imponiendo, lo que relegaría aún más a los países más pobres, como Grecia, y aun Portugal, y con ellos a otros.

El rebrote de la mancuerna de nacionalismo y populismo es muy visible y enmarca los procesos electorales en muchos de los países de la región: Francia, Italia, Polonia (el gobierno ni siquiera avala al ex primer ministro Donald Tusk como actual presidente del Consejo Europeo) y Hungría son casos visibles, también Reino Unido.

Tal como está la Unión Europea, ya es un instrumento insostenible. Aún no se advierte que la imaginación y la capacidad políticas de sus líderes puedan enderezar la nave. Es más, parece que la corriente aislacionista tiende a prevalecer. Hasta Trump afirma que los británicos hacen bien en dejar el barco.

La Unión Europea representará a finales de siglo sólo 4 por ciento de una población mundial que se calcula en 10 mil millones de personas. Estos 60 años, desde la firma del Tratado de Roma, se verán insignificantes en ese momento. Ese es el dilema que tienen los políticos europeos, tanto los que controlan la unión como los que quieren renunciar a ella. Mucho antes del final del siglo el mundo será muy distinto al que vivimos ahora. La idea de Europa, tal como es hoy, no puede trasladarse muy hacia adelante.

 

 

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