Viernes, 17 Febrero 2017 06:20

La vieja izquierda no recuperará hegemonía

De "terriblemente decepcionante" califica el intelectual italiano Antonio Negri la actuación de la izquierda en Brasil, luego de una visita en la que entrevistó a dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), ex altos cargos de los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, y miembros de movimientos sociales. Negri nunca ocultó sus simpatías por los gobiernos progresistas latinoamericanos con los que mantuvo buenas relaciones. Por eso es significativo que uno de los más destacados pensadores actuales tome distancias de las izquierdas de la región.

Sus opiniones fueron vertidas en un largo artículo difundido a comienzos de febrero bajo el título Impresiones de una visita a Brasil (goo.gl/qR63Qn ). Ordena su análisis en torno a siete preguntas, de las cuales abordaremos apenas las más relevantes.

La primera consistió en saber por qué el PT reprimió las manifestaciones de junio de 2013. Le sorprende que todos los consultados dijeran que "esos movimientos amenazaban desde el inicio la mantención de nuestras gobernabilidad". Recordemos que se trataba de luchas contra el aumento del precio del transporte y contra la represión policial. No toma en cuenta las respuestas que dijeron que se trataba de movimientos inspirados por la CIA, porque considera que no tiene sentido.

Negri asegura que ya en esos momentos "el PT tenía una relación mala con las poblaciones metropolitanas" que desde 2013 pedían al gobierno de Dilma que abandonara su inflexión neoliberal.

La segunda pregunta que formuló es por qué siguen muriendo tantos jóvenes negros. No obtuvo respuestas, lo que le permite destacar que la falta de voluntad del PT para comprender y asimilar esta problemática generó "un vacío de relaciones" con la población de las favelas, que "facilitó la entrada de la derecha religiosa (y no religiosa) en medio del proletariado negro". Cree que este es uno de los nudos de la crisis del PT, ya que perdió contacto con un sector clave del proletariado, ya que "revela la crisis más pesada para la izquierda, allí donde era hegemónica".

Cuando preguntó por qué el PT no fue capaz de responder a la ofensiva de la derecha desde 2013, concluyó que las relaciones que mantiene con los sindicatos y los campesinos sin tierra "se habían tornado irrelevantes, o tal vez subsistieran sólo para fines de propaganda". Negri sostiene que eso permitió a la nueva derecha conquistar la hegemonía en las calles por primera vez en muchos años.

Luego hace algunas afirmaciones notables. El PT no encaró una reforma constitucional que garantizase la gobernabilidad sin necesidad de corrupción. "La idea de gobernar por medio de la corrupción, o sea, retomando el hábito de la derecha, no parece haber perturbado el proyecto del PT desde el principio", escribe el coautor de Imperio. En la misma dirección va su denuncia de que los gobiernos del PT establecieron “un acuerdo tácito de fair play con los conglomerados mediáticos; ningún ataque a ellos por parte del gobierno y recíproca lealtad por parte de los medios”, por lo menos en la década que funcionó la gobernabilidad, o sea entre 2003 y 2013.

En sus conclusiones, Negri sostiene que los cuadros del PT "interpretan todo en términos de equilibro gubernamental y parlamentario", lo que explica que no fueran capaces de ponerse al frente de las movilizaciones de junio de 2013 y optaran por la represión. Cuando los criticó por no haber apostado por "contrapoderes de los pobres" para enfrentar a la derecha, obtuvo una respuesta que considera "patética" para alguien que se considera de izquierda: "Nosotros defendemos el estado de derecho".

Cree que el PT no volverá a ser una fuerza hegemónica y que la izquierda brasileña no podrá reconstruirse en pocos años. La cuestión pasa ahora por las luchas en los colegios secundarios y las luchas dirigidas por las mujeres, dice Negri. Pero el punto central, una vez más, es la cuestión negra, o sea del sector más pobre y rebelde de la clase obrera. "El PT se convirtió en una fuerza blanca, pálida con relación a la cuestión racial y débil al confrontar las políticas neoliberales".

Hasta ahí, de forma muy apretada, algunas conclusiones de Negri. Creo que son acertadas, sobre todo el énfasis en explicar la crisis por la represión a las manifestaciones, el alejamiento de los movimientos y la incapacidad de comprender la opresión racial. El no colocar a la izquierda como víctima de los medios y del imperio es un paso adelante en relación con los mediocres análisis al uso.

Habría que explicar, no obstante, por qué los gobiernos del PT optaron por dar prioridad a la gobernabilidad por delante de las luchas sociales y de clases. Este punto es importante, porque no es la primera vez que sucede. Estamos ante un tipo de actitudes que van mucho más allá de las opciones tomadas por los dirigentes del PT.

La primera cuestión se relaciona con los caminos elegidos. Optar por el Estado lleva directamente a defender el "estado de derecho", la "razón de Estado", lo que implica posicionarse contra los movimientos y los pueblos. La vieja izquierda todavía cree que el Estado es una herramienta neutra, algo que ya suena agotado luego de un siglo de revoluciones fallidas.

La segunda es más compleja. El Estado ha sido, y siegue siendo, el criadero de la clase dominante. Desde que llegó al gobierno, el PT estrechó alianzas con los grandes empresarios y con el sector financiero, fue el gran defensor del agronegocio y bajo sus gobiernos la banca obtuvo las mayores ganancias de su historia. La corrupción que ahora se destapa, interesadamente por parte de las derechas, no es una anomalía, sino intrínseca al sistema. Es imposible gobernar una gran nación capitalista sin corromperse.

Por lo tanto, trabajar por cambios de fondo implica recorrer otros caminos, en particular, abandonar el objetivo de gobernar a otros y ponerse a la tarea de impulsar la organización de los pueblos, primer paso para el autogobierno. Lo demás es seguir buscando mesías y salvadores.

Publicado en Sociedad

 

El Calafate, provincia de Santa Cruz, Arg.

 

Ante los retrocesos experimentados por los gobiernos nacionales de América Latina y el avance de la derecha conservadora, la solución para mejorar la crisis económica, política y social de la región es la cooperación internacional "en serio", plantea Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de Argentina, en la primera entrevista colectiva que concede a medios de comunicacíon internacionaes.

 

El diálogo tuvo lugar en casa de Cristina, ubicada en esta pequeña ciudad patagónica situada a 3 mil kilómetros de Buenos Aires, y umbral de los imponentes y fantásticos glaciares de la cordillera andina. Una plática que en lugar de buscar la "primicia exclusiva" fue también un modo de reconocer a los pocos medios que en el mundo dieron cuenta de su gestión con seriedad y objetividad: Telesur y Al Jazeera (televisoras de Venezuela y Qatar), Sputnik y Reuters (agencias noticiosas de Rusia y Reino Unido), Nodal (portal de la web), así como los invaluables despachos de Stella Calloni, corresponsal de La Jornada en Argentina.

 

Sin un papelito de consulta, Cristina respondió a las preguntas formuladas y, con sintaxis perfecta, habló dos horas bordando temas, conceptos y comentarios de fina ironía, que días después se "viralizaron" exponencialmente en las redes de la web.

 

Con énfasis latinoamericanista, habló de integración y modelos económicos, y de las elecciones en Estados Unidos; de los posibles trastornos sicológicos de Mauricio Macri con su papá y de la partidización del Poder Judicial; de terrorismo y de los increíbles aumentos en los servicios básicos; de consumo, salarios y paritarias por debajo de la inflación para estimular el mercado interno, y de los extraños convenios del sector público y privado; de la producción, transporte y distribución de las empresas de energía; del default de 2001 y su política de desendeudamiento; de inflación y de los excedentes de producción en el mundo; del precio del queso dietético que le gusta y el de los alimentos en general; de los españoles que pierden sus casas por ejecuciones hipotecarias y de la persecución judicial en los tribunales; de la precarización laboral y de "mi amigo, (Hugo) Chávez, Chávez, Chávez"; del injusto encarcelamiento de la dirigente social Milagro Sala, de la Segunda Guerra Mundial y del heroísmo del pueblo ruso; del contrabando ideológico y cultural de Hollywood, y de la frustrada ley de medios; de la imperiosa necesidad de democratizar el Poder Judicial, y de los acuerdos estratégicos con China, Rusia y los Brics; de sus pláticas con Dilma Rousseff y los chinos para crear un órgano alternativo al Fondo Momentario Internacional, de la evolución de los liderazgos políticos en el mundo...

 

Dijo que "el partido financiero, el partido judicial y el partido mediático se expanden como una mancha de aceite sobre el mundo". Que "la política no es corrupta. Puede haber políticos corruptos. Identifiquémoslos". Y en alusión a Macri, chicaneó: "¿Imaginan que me encuentren una cuenta en el exterior y yo diga que no me había dado cuenta? ¿Alguien hubiera aceptado que yo dijera esto?"

 

Con emoción, Cristina recordó el bicentenario del 25 de mayo de 2010, día patrio de los argentinos, cuando los presidentes Sebastián Piñera, Lula da Silva, Fernando Lugo, Evo Morales, Pepe Mujica, Rafael Correa y Hugo Chávez se miraron, diciéndole: "¿vamos a caminar así, entre la gente por la calle?".Y ella respondió: “Tranqui..., que no pasa nada”.

 

 

Despedida

 

“Yo no recuerdo, y, por favor, si ustedes lo recuerdan, díganme, que en Argentina a un gobierno lo despida masivamente el pueblo en su último día, luego de estar 12 años y medio. Nunca tuvimos tanta gente en la plaza. Y no gente organizada partidariamente. A mí me emocionó profundamente la plaza el 9 de diciembre, lo heterogéneo de la plaza, lo policlasista de la plaza... Prácticamente no había banderas ni pancartas, y mucha gente suelta que tardó muchísimo tiempo en desconcentrarse. ¿Y saben por qué? Porque era gente que no estaba acostumbrada a ir a actos masivos, y no había concurrido en forma orgánica.

 

"Entonces, si después de 12 años y medio, en un hecho que me atrevo a calificar de inédito, un pueblo (o por lo menos una parte importante de ese pueblo heterogéneo) va a despedir al gobierno que se va, convengamos que aunque haya cometido errores y cosas malas, es un fenómeno que nunca se había visto. Y ojalá que todos los gobiernos, cuando terminen, puedan despedirse con una plaza llena de gente."

 

 

América Latina

 

“Me parece que hay un retroceso de los gobiernos nacionales y populares en la región. Hay un avance de lo que podríamos denominar la derecha conservadora o restauradora en cuanto a exclusión social, en cuanto a nuevos realineamientos y en cuanto a abandonar la idea de unidad regional... luego comienza una mirada nuevamente hacia la región, que siempre fue vista como el reservorio de alimentos, energético, agua, minerales.”

 

 

Fondos de pensión

 

"Logramos recuperar la gestión de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones. Esto nos permitió también las tareas de inclusión, las moratorias jubilatorias que por ahí enojaban a algunos, porque decían que no habían hecho los aportes, pero no se daban cuenta de que así lográbamos mayor poder de consumo, mayor poder adquisitivo de la gente que retroalimentaba el país en un mundo que a partir de la crisis de 2008 se había tornado sumamente difícil y complejo."

 

 

Crisis capitalista

 

"Todo este fenómeno, además, se produce en un mundo con la crisis de 2008 que aún no se superó, cuando cae (el banco) Lehman Brothers y después van (no sé por qué rescate van ya), y quieren más rescates que los piratas del siglo XVIII. Siguen rescatando bancos mientras la gente se sigue hundiendo."

 

 

Poder adquisitivo

 

"Nunca cerramos ninguna paritaria durante los 12 años y medio de gestión con un porcentaje por abajo de la inflación. Nunca. Siempre se cerraron los salarios por arriba de la inflación. Por esto había poder adquisitivo."

 

 
Fondos buitres

 

“(Los ataques) durante toda nuestra gestión fueron por no querer pagar mil 600 por ciento de intereses en dólares. Algo que excedía cualquier concepto de usura, convirtiéndose en despojo. Una cosa es la usura y otra el despojo. Y creo que el hecho de que había división entre los partidos que podían acceder al gobierno alentó a los buitres para seguir exigiendo. Porque había gente que les decía que si ellos llegaban al gobierno se arreglarían con ellos, pagándoles cualquier cosa.

 

“Esto le dio una fuerza inusitada para que los buitres se plantaran, diciendo: ‘esto o nada’. Y yo me pregunto: ¿cuál hubiera sido la solución para los argentinos si los partidos políticos que tanto hablaban de unidad nacional hubieran llegado a un gran acuerdo entre todos para decir: ‘cualquiera sea el que gane, lo que vamos a pagar va a ser esto’. Estoy absolutamente convencida de que las fuerzas políticas no necesariamente debían tener un tinte progresista o de izquierda. Bastaba con que amasen a su país y concibieran la deuda externa como uno de los principales problemas que durante décadas atravesó nuestro país y la región.”

 

 

Subsidios

 

“Acá había la idea de que los subsidios eran para los morochos, para la gente pobre, para los villeros, para los negros, qué sé yo, como quieran llamarlos... para los cabezas, como despectivamente decían. Y no, los subsidios eran para toda la economía, para las pequeñas y medianas industrias, y también para las grandes. Los subsidios eran salario indirecto para los trabajadores, para la clase media que podía consumir, que podía viajar, que podía comprarse un auto o cambiarlo o comprarse una casa.”

 

 

Cultura

 

"La subordinación cultural tiene que ver con la historia y por eso la historia es tan importante. No como cuestión épica o de cultivo del héroe, sino simplemente porque es importante. No por nada las principales potencias del mundo (si querés te digo: Estados Unidos) hacen películas con su historia. La industria cinematográfica hollywodense es una máquina de transferir cultura y la historia contada por ellos. Ves la Segunda Guerra Mundial y parece que la hubieran ganado los yanquis. Y resulta que cuando vas a los números murieron 400 mil soldados norteamericanos y 26 millones de rusos entre población civil y soldados. Murieron muchísimos más soldados rusos (creo que 8 millones de soldados), y el resto población civil. Sin embargo, preguntás a cualquier persona en el mundo: ¿quién ganó la guerra?, y te dicen: los yanquis. Y es porque la contaron ellos, los norteamericanos. Hicieron una contribución, nadie lo niega. Una contribución importante. Por eso es tan importante contar la historia y los que mejor la han contado han sido los que hoy dominan el mundo: Estados Unidos. Entonces es importante saber quién cuenta la historia y cómo se cuenta. No es una cuestión de relato o de épica. Es una cuestión también de cómo es la relación de fuerzas en el mundo."

 

 

Del partido mediático y el partido judicial

 

“En determinadas regiones se ve claramente la aparición de un partido mediático que juzga públicamente, y un partido judicial que es como el espejo del partido mediático. Con estas dos patas fundamentales intervienen en la región. En el caso de Brasil se vio claramente la intervención del partido judicial. Acá también. Nuestra gestión fue fuertemente intervenida por el partido judicial. La ley de medios, que fue un modelo contra la monopolización o la hegemonía mediática, fue suspendida por el partido judicial. Intentamos democratizar el Poder Judicial, el último poder corporativizado que resta en Argentina, y que básicamente consistía no en que los jueces, sino los académicos y abogados que integran el Consejo de la Magistratura, fueran también elegidos por el voto popular, como son elegidos los diputados y senadores que conforman ese organismo. No los jueces que juzgan, porque evidentemente eso no es conveniente.

 

"Fue un intento y un proyecto de democratización muy amplio, y permitía que la democracia entrara en un poder que naturalmente es corporativo. Porque el hecho de que un poder sea vitalicio es una rémora, si se quiere, bastante antigua. Es el único poder en el mundo de carácter vitalicio. Todos los demás poderes están sometidos a las instituciones del Estado, a elecciones, a revalidaciones. Pretendíamos que ese Consejo de la Magistratura tuviera una representación estrictamente popular, que además se pudiera ingresar al Poder Judicial por mérito, por exámenes y no porque seas pariente o amigo del juez, del secretario, del fiscal de turno. Y bueno, la ley fue volteada cuando había sido enviada con un proyecto del Poder Ejecutivo."

 

 
Hillary, Trump, China, Rusia

 

“En el sistema norteamericano es lo mismo que gane uno o el otro. No estoy criticando que se piense de esa manera. Toda potencia piensa su desarrollo no con base en la próxima elección presidencial o parlamentaria, sino en su sobrevivencia como tal en los próximos 50 o 60 años. El Partido Comunista Chino también opera así. Las grandes potencias planifican estratégicamente, a largo plazo. Obviamente, yo creo que Estados Unidos puede haber visto que en nuestra región estaban ingresando la República Popular China, la Federación Rusa, y esto podía ser objeto de disputa en una región que guarda uno de los acuíferos más importantes del mundo, reserva de minerales y de energía de las más importantes del mundo, reserva energética.

 

“Los liderazgos de la modernidad eran individuales: Mandela, Fidel Castro, Charles de Gaulle, Kennedy, Perón, Yasser Arafat. El único atisbo de liderazgo muy parecido a la modernidad es el de Vladimir Putin. Pero después los liderazgos se basan en forma sistémica en lo que es Estados Unidos. Fijate en lo que allá está pasando: dentro de poco, el primer martes de noviembre, habrá elecciones en Estados Unidos y dos candidatos que pueden llegar: Donald Trump o Hillary Clinton. Según dicen, Trump tiene 57, 58 por ciento de rechazo, e Hillary 52, 53 por ciento de rechazo. O sea que a más de la mitad de los estadunidenses no les gustan los dos candidatos de su país. Con lo cual no van a votar por el candidato que más les gusta, sino por el que les parezca menos malo. Esto es muy malo para la política, porque da a las corporaciones un poder brutal.

 

"Creo entonces que una elección donde Hillary o Trump salgan electos llevará a tener un presidente bastante débil frente al poder corporativo. Después tenés el liderazgo chino, que por sus características es el del Partido Comunista Chino. Los chinos eligen a sus líderes temporalmente, pero el que lidera es el Partido Comunista. Y después los liderazgos que surgen de la posmodernidad, de orden religioso: un liderazgo muy fuerte es el del papa Francisco, y por otro lado el del mundo islámico, que no reconoce ninguna figura puntual, pero son liderazgos de carácter religioso-espirituales. Lo cual no es bueno ni malo en sí mismo, pero plantea desafíos diferentes."

 

 
Corrupción

 

“Si uno lee las crónicas periodísticas durante mi último mandato, casi todos los periodistas, columnistas y editorialistas decían que yo, cuando abandonara el poder, iba a tener serios problemas con la justicia. Está escrito en letras de molde. O eran clarividentes o forman parte de la articulación mediática judicial que ahora están desplegando. Denuncias ya tuve siendo presidenta. Fui denunciada cuatro veces por no ser abogada. Cuatro veces me denunciaron diciendo que mi título de abogada era falso. Y no ahora, durante mi gestión.

 

“He sido sobreseída en tres casos de enriquecimiento ilícito. Me investigaron desde 1995 hasta casi el año 2012. Siempre con datos vinculados a declaraciones juradas. A mí no me encontraron ninguna cuenta en Panamá ni tampoco en el exterior. No tengo sociedades secretas que me hayan descubierto. Todo lo que dicen está en mis propias declaraciones juradas, firmadas y presentadas por mí, y no solamente frente a la Oficina Anticorrupción, sino ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (hacienda).

 

“¿Puede ser alguien tan tonto de firmar una declaración jurada para que después, con base en los números que están en su declaración, digan: ‘no, cometió un ilícito?’ Y resulta que todos los días encuentran gente que cuando no tiene cuentas en el (banco) HSBC, sacaron dinero del país. Cuando aparecieron los Panamá papers (dicho por los propios comunicadores alemanes), los periodistas argentinos estaban excitados porque pensaban que iban a encontrar a un Kirchner en ellos.”

 

Y a tambor batiente, Cristina Fernández de Kirchner siguió disparando flechas y dando en el blanco:

 

“Cuando vos decidís que los responsables del genocidio deben ser enjuiciados por los jueces de la Constitución y recibir las penas por lo que hicieron...

 

“Cuando vos recuperás edificios como los de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) para entregarlos a la memoria, no solamente del pueblo, sino del mundo...

 

“Cuando vos decidís recuperar la administración de los recursos de los trabajadores...

 

“Cuando vos decidís que los trabajadores tienen que tener un salario que les permita vivir dignamente...

 

“Cuando vos decidís recuperar Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la empresa más importante de Argentina y una de las 2 mil más importantes del mundo...

 

“Cuando vos decidís recuperar Aerolíneas Argentinas y transformarla en una compañía aérea competitiva...

 

“Cuando vos decidís recuperar AYSA (empresa de agua) para hacer las obras de infraestructura que se necesitan...

 

“Cuando vos decidís esas cosas...bueno... está claro que uno de los riesgos es la cárcel y que te persigan políticamente.”

 

Finalmente, un colega preguntó si le preocupa la posibilidad de que se dicte una orden de detención en su contra.

 

La respuesta fue:

 

“Si hubiese tenido temor no habría hecho las cosas que hice como gobierno. Posiblemente tampoco hubiese militado desde muy joven. Ser peronista nunca fue fácil en este país. Y nunca fue gratis. Peronista, con la orientación que siempre hemos tenido quienes compartimos este espacio político.

 

“Por eso digo que es un mundo muy complejo, y requiere de mucha inteligencia. Fundamentalmente hay que entender que el camino es la cooperación internacional en serio. El mundo de la dominación, donde uno decía ‘así son las cosas’ y todos acataban con un ‘sí, bwana’, se terminó. Por lo menos para una parte del mundo se terminó.”

 

 

 

Publicado en Internacional
De entrada, el referéndum se celebra como una lucha por el proyecto hegemónico dentro de la derecha conservadora: el liderazgo del Brexit, encarnado por el populismo racista, y el del Bremain por el establishment austeritario británico y europeo.

 

A pesar del amplio despliegue mediático del establishment para convencer, fundamentalmente por la vía del miedo, de la permanencia en la UE, una ajustada mayoría de la población británica ha optado por abandonar el barco. Los resultados del referéndum sobre el Brexit arrojan incertidumbre política y económica tanto para la isla británica como para la Unión Europea. La escasa diferencia de votos entre partidarios de quedarse y de irse nos dibuja una sociedad muy polarizada y llama a un análisis cauteloso. A pesar de que sus consecuencias no podrán comprenderse hasta dentro de un tiempo, sí que se pueden desprender algunas lecciones, constatar algunas derrotas, y considerar escenarios posibles del rumbo de los acontecimientos, más allá de los tratamientos alarmistas y fatalistas.


La distribución del voto ha tenido dos factores explicativos esenciales: el territorial y el generacional. El Brexit ha recabado la mayoría de apoyos en las zonas trabajadoras en proceso de desindustrialización, de población blanca y envejecida. Es en estas áreas donde lleva años calando el discurso antiinmigración, como chivo expiatorio de la incapacidad de reproducir sus condiciones materiales y mantener sus expectativas de bienestar, abandonadas por una izquierda clasista desconectada de sus bases. Ante este electorado, que ya lleva tiempo sin nada que perder, y sin más aglutinador que el nacionalismo ante la pérdida de las articulaciones de clase, el discurso del miedo ha sido inútil. Aviso para navegantes: la clase trabajadora británica no es la única en estas condiciones.


Por otro lado, ahí donde los nacionalismos periféricos son fuertes, Irlanda y Escocia, y en su cosmopolita capital ‒que acaba de elegir a un alcalde musulmán‒ ha ganado claramente el Bremain. Irlanda y Escocia han pedido ya referéndums de independencia de Gran Bretaña para mantenerse en la UE, añadiendo tensiones territoriales internas a un Reino cuyo apelativo de Unido puede acabar siendo una broma de mal gusto.


De entrada, el referéndum se celebra como una lucha por el proyecto hegemónico dentro de la derecha conservadora ‒Tory‒, una apuesta arriesgada que Cameron ha acabado perdiendo. Una lucha entre la derecha, dentro de la derecha, en términos de derechas.

El liderazgo del Brexit, encarnado por el populismo racista, y el del Bremain por el establishment austeritario tanto británico como europeo, responsable del sufrimiento acumulado desde la crisis.


Es, al fin y al cabo, la enésima vez en que las frustraciones de una sociedad injusta y desigual se acaban canalizando vía el debate territorial, hacia una cuestión de dónde hay que poner la frontera, es decir, a quién se excluye del reparto de un bienestar erróneamente asumido como escaso. Por eso es un debate en el que desde el principio la izquierda no tiene una posición cómoda natural y debe elegir alinearse con el populismo xenófobo o con el establishment europeo. Tanto el partido laborista como el ecologista han hecho una campaña incómoda y teñida de inevitables contradicciones, intentando aportar razones para el Bremain y al mismo tiempo asumiendo la necesidad de reformar una UE disfuncional, a la que, por cierto, las élites británicas han contribuido en gran medida.


Quién ha perdido


En este escenario no sabemos demasiado bien quién ha ganado, pero sí sabemos quién ha perdido, más allá del resultado en particular. El primer derrotado es el proceso de construcción neoliberal de una UE desde la que, en su habitual tono antidemocrático, sólo han resonado amenazas. Poco que ver con la campaña de seducción y empatía que llevó a cabo Cameron con el referéndum en Escocia. Pero esta derrota de una UE deslegitimada y atrófica ha venido por parte de la derecha xenófoba, que ha conseguido situar a la gente trabajadora extranjera como la principal amenaza a la soberanía británica.


Pasara lo que pasara habían perdido también los trabajadores extranjeros en Gran Bretaña: porque Cameron pudo chantajear a la UE con sus derechos a cambio de apoyar el Bremain, y por la incertidumbre que se cierne ahora sobre sus condiciones laborales y permisos de residencia. Y como cada vez que una parte de la clase trabajadora pierde derechos, ha perdido también toda la clase trabajadora. Porque la existencia de trabajadores con condiciones peores pone presión sobre las condiciones laborales del resto. Una española que lleva 14 años trabajando en UK decía el otro día en la BBC: "I pay my taxes, unlike others [Cameron salió en los papeles de Panamá]. We are not the enemy". Esa trabajadora reflejaba de manera muy clara la derrota de la izquierda en la lucha por el discurso: la incapacidad de situar el conflicto en términos verticales, de clase, frente a un planteamiento de pobres contra pobres.


Pierde también una visión de la soberanía en un sentido de gestión democrática y subsidiaria de los problemas colectivos frente a una visión conservadora de la soberanía, que en el Reino Unido se expresa como un nacionalismo de nostalgia imperial y una gestión racista de sus fronteras. Pierde la democracia, incapaz de canalizar los conflictos redistributivos por lógicas que no sean las territoriales. Y también por las reacciones de muchos de nuestros responsables políticos, cuyas palabras airadas muestran su escaso respeto a la democracia. El enfado en Bruselas con David Cameron, como si el conflicto no estuviera latente antes de que el referéndum lo manifestara, refleja la pérdida de norte de la Gran Coalición y de su proyecto de UE.


Escenarios


¿Y ahora qué? Más allá de los lamentos conviene situar algunos escenarios. En primer lugar, los británicos tendrán la oportunidad de comprobar, a manos del ala Tory hardcore, que las medidas de austeridad poco tenían que ver en el caso inglés, a diferencia del griego o el español, con una presión imperialista de los países acreedores con mayoría en el Consejo Europeo. Inglaterra podría adquirir un estatus similar al de Noruega, permaneciendo dentro del Espacio Económico Europeo (y por tanto esencialmente con la misma política comercial y de inversiones en su frontera con la UE). En todo caso, la intensidad de las relaciones productivas, comerciales y contractuales (es decir, la integración) entre las economías británica y europea es una realidad que el resultado del referéndum no cambia.


Sin embargo, la posibilidad de revertir la pertenencia a la Unión Europea sienta un precedente peligroso que no estaba contemplado.

La construcción europea ya no sólo va a más, sino que también tiene marcha atrás, y esto puede ser el detonante ignífugo de una ronda de referéndums de enmienda total a la UE por la vía nacionalista. Además, la vulnerabilidad económica y financiera en el continente es muy alta, y las presiones especulativas en las fronteras del continente están temporalmente apaciguadas sólo gracias al programa de expansión cuantitativa del Banco Central Europeo. La posibilidad de revertir la pertenencia a la UE añadirá presión y volatilidad a los próximos episodios de crisis en otros Estados miembro.


El Brexit pone de relieve que la UE post-2008 no es más que un enfermo artificialmente alimentado, con una resiliencia muy precaria a los shocks económicos. Por lo demás, algunos economistas coinciden en señalar que la volatilidad en las bolsas de estos días refleja más un reajuste de expectativas sobre el resultado del referéndum que la inauguración de una nueva ola de pesimismo en los mercados.


La reacción de la UE ante este reto va a determinar en gran medida el desenlace: puede llevar a cabo una campaña de aislamiento económico del Reino Unido, presionando a su sistema financiero como castigo ejemplarizante de cara a tentaciones similares en otros países, socavando aún más su legitimidad y fagocitando el sentimiento antieuropeo. Aunque por el peso económico del Reino Unido en la economía del continente no parece que ésa vaya a ser la vía.


Al contrario, la UE debería tomar nota del toque de atención y asumir un proceso de refundación en clave social y democrática, que parta de la solidaridad y el bienestar compartido como polos aglutinantes y de atracción, lejos de las amenazas, aprovechando que el lobby financiero de la City dejará de tener influencia en Bruselas. Cuál de las dos vías se tome dependerá en gran medida de si despierta una izquierda europea capaz de plantear una alternativa solvente tanto a las élites continentales como a los nuevos populismos nacionalistas y xenófobos, que convenza a las clases trabajadoras de que una Europa que les garantice bienestar es posible.

Publicado en Economía
Domingo, 05 Junio 2016 07:55

Las batidas ilegales en Colombia

 
Cientos de colombianos apenas mayores de 18 años han sido obligados ilegalmente a incorporarse a las fuerzas armadas desde 2006. En su gran mayoría son pobres y sirven en las zonas mineras, para proteger intereses de las trasnacionales del sector.

 

El reclutamiento de Óscar fue cuestión de horas. “Salí del metro y dos soldados me pidieron la libreta militar. Yo tenía 18 años justos y no la había tramitado. Así que me llevaron a la IV Brigada y por la noche ya estaba camino a Puerto Berrío (Antioquia, noroeste de Colombia), que en esa época era una zona bien caliente”, cuenta este joven nacido y criado en el humilde barrio de El Socorro, en la Comuna 13 de Medellín.


El reclutamiento de Óscar fue tan rápido como ilegal. La ley 48 de 1993 establece que el servicio militar es obligatorio y que todo varón debe tener definida su situación militar a los 18 años. Esto es, disponer de una cartilla militar y que ésta señale si ha cumplido la prestación, si está exento o en proceso de incorporarse a filas. “Pero esa misma ley señala también cómo debe ser el reclutamiento. Primero hay que citar al joven en el distrito militar correspondiente. Segundo, someterlo a exámenes físicos y psicológicos, para ver si es apto. Y por último, fijar otra fecha para que, tras sorteo, le otorguen un destino donde prestar el servicio”, aclara Érika Gómez, abogada del Comité Permanente de Derechos Humanos (Cpdh).


Los militares pueden verificar la información sobre la cartilla de cualquier joven con una simple llamada por teléfono o radio. “Bajo ningún concepto lo pueden llevar detenido a un cuartel. Eso es ilegal, tal y como lo establece la sentencia C-879 de 2011 de la Corte Constitucional”, añade. La letrada asegura que la naturaleza ilegal de este tipo de reclutamiento –“batidas ilegales”, las llama– impide conocer cuántas se llevan a cabo cada año y a cuántos jóvenes afecta. Sin embargo, el estudio del Cpdh “Batidas militares y servicio militar obligatorio en Colombia: entre la conciencia y el modelo de desarrollo” revela que entre 2006, cuando se detectó el primer caso, y 2015 se han producido 182 batidas. El número de afectados superaría con creces el millar de personas. “A los que estábamos en la IV Brigada nos hicieron unos exámenes muy rápidos. Nos analizaron los ojos y medio lo miraban a uno y ya. Nos preguntaron si habíamos pasado tal o cual enfermedad y listo. Se creían lo que uno les decía. Hasta a un epiléptico se llevaron”, explica Óscar, mientras despacha una malteada en la cafetería de la biblioteca San Javier, de la Comuna 13. “Luego nos metieron en un camión como si fuéramos ganado, nos dieron un par de sandwichitos y no paramos hasta llegar a Puerto Berrío. Casi 24 horas de viaje. Y sólo cuando llegamos me dejaron llamar a mi familia”, lamenta.


El informe del Cpdh precisa que impedir a los reclutados comunicarse con sus familias durante las primeras horas de detención es una de las faltas que más se repiten en estos episodios.


Otra de ellas es que los camiones en los que se los transporta “por lo general (...) carecen de identificación, sin placas traseras o laterales, o con placas que son ocultadas con plásticos”.


En Colombia son los pobres los que ponen la carne de cañón. Las batidas ilegales se dan mayormente en las ciudades de Bogotá y Medellín; y casi exclusivamente en los barrios más desfavorecidos. Así, el informe señala que de los siete estratos (del 0 al 6) que diferencian a las clases sociales en Colombia, la mayoría de los jóvenes afectados por las batidas ilegales pertenecen al 1 y al 2. Junto al 0, los más pobres: la proporción mayor de soldados reclutados ilegalmente pertenecen al estrato 2, un 60,44 por ciento, frente al 0,06 por ciento del estrato 6, según el informe del Cpdh.


“Puerto Berrío era zona roja. Teníamos un entrenamiento de tres meses y luego te mandaban al batallón antiguerrilla del Putumayo. Aunque a algunos compañeros los enviaron incluso antes de terminar”, revela Óscar. “Durante esos meses te enseñaban a marchar, a disparar, te preparaban físicamente. También a tener mente fría para poder eliminar a un enemigo. Nos ponían a cazar y matar animales. Terneros, cabras... Para asimilar mejor la muerte de otra persona, para que fuera más fácil aniquilar a otra persona”, relata el joven.


Óscar no terminó los tres meses de entrenamiento militar. Una hospitalización por paludismo, primero, y las gestiones de su familia desde Medellín, después, con el apoyo de varias organizaciones de derechos humanos, pusieron punto final al mal sueño del chico.“Demostraron que el procedimiento no fue el legal y todo se acabó”, dice.


“Lo más efectivo es optar por el hábeas corpus”, señala Diego Quiroga, portavoz de Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia de Bogotá (Acooc), una figura jurídica que obliga a los jueces a tomar una resolución en 36 horas tras la denuncia de una detención ilegal. Normalmente el fallo es a favor del joven detenido. Quiroga también denuncia “la corrupción” que enturbia el reclutamiento militar en Colombia. “Los días del sorteo de destino se reúne a los jóvenes y a sus familias en polideportivos o lugares similares para ir dando a conocer donde irá cada cual. Ahí uno ve a los mandos militares repartiendo tarjetas por si alguna familia puede pagar una cuota de compensación y evitar así que su hijo cumpla con el servicio.”

 

 

Asegurar el capital extranjero.

 

Las batidas ilegales han ido en aumento desde 2006. De un solo caso en ese año se pasó a 58 en 2014 y a 71 en 2015. “Despierta preocupación que se lleven a estos jóvenes a los llamados batallones mineros, energéticos y viales, que cuidan explotaciones petroleras y minerales. Lugares complicados porque son objetivos de los ataques de la insurgencia”, apunta Quiroga.


El reporte del Cpdh atribuye el incremento de las batidas a las cuotas mínimas de reclutas que el Ejército debe incorporar cada año, por un lado. Y, por otro, al rumbo que está tomando el país respecto del capital extranjero bajo la actual presidencia de Juan Manuel Santos. “La transformación del sistema económico (...) conlleva un aumento de las necesidades de defensa, como vía para garantizar el nuevo modelo económico extractivista, donde la inversión extranjera es fundamental”, señala el informe.


Así, el documento asegura que a partir de 1998 se observa una “clara simetría” entre las operaciones del Ejército colombiano y la actividad en las zonas de extracción y producción minero-energética.


A pequeña escala, la Defensoría del Pueblo achaca a dinámicas internas que el Ejército siga creyéndose con derecho a optar por las batidas ilegales a la hora de engrosar sus filas.


“Los mandos que gestionan el reclutamiento son de alta rotación. Suelen ser oficiales que vienen de primera línea del frente. Acceden a este cargo durante un año a modo de descanso, alejados de las zonas calientes”, explica el defensor delegado en asuntos constitucionales y legales Luis Manuel Castro. “Lo que finalmente ocurre es que terminan por ejercer ese cargo con la misma mentalidad que traen de las zonas rojas, donde hay enfrentamientos continuamente”, añade.


Castro asegura también que la Procuraduría no está investigando las denuncias que la Defensoría y las Ong han hecho sobre este asunto. “Hay una especie de tolerancia a lo que hace el Ejército. Hemos enviado tres quejas y nada de nada”, dice.


Por su parte, el Ejército no había reconocido abiertamente la existencia de estas batidas hasta hace unas pocas semanas, cuando anunció que las combatiría. En este sentido, el portavoz del Ministerio de Defensa de Colombia, Juan Carlos Sierra, detallaba por correo electrónico que “los casos de no inscripción de un joven para definir su situación militar implican que la persona solamente es compelida de manera momentánea mientras se verifica su situación y se inscribe. La inscripción se realiza de manera inmediata e in situ. No puede realizarse ningún otro procedimiento tendiente a su incorporación ni conducirlo a unidad militar alguna”.


Desde el Ministerio de Defensa aseguran también que se han puesto en marcha mecanismos para dar seguimiento y derivar a las autoridades competentes las denuncias de batidas ilegales que reciban de los ciudadanos.


Sin embargo, tanto Érika Gómez, la letrada del Cpdh, como Diego Quiroga, de Acooc, aseguran que lejos de ponerse punto final a las batidas éstas continúan de un modo más disimulado. “En lugar de llevarse a veinte chicos en un camión, se llevan a cuatro o cinco”, afirma Gómez. “O los citan en el distrito militar y de ahí los conducen directamente para el destacamento”, apunta Quiroga.


Sin ir más lejos, Brecha fue testigo hace unas semanas de cómo varios soldados solicitaban sus cartillas a jóvenes que salían de la estación de metro de Ayurá, en Medellín. Sea como fuere, más allá del reclutamiento ilegal, según el defensor delegado Luis Manuel Castro la discusión tendría que ser otra: “El problema aquí debería ser la eliminación del servicio militar obligatorio, ya que caminamos hacia la paz”.

 

Título original: Las batidas (Brecha: http://brecha.com.uy/las-batidas/)

 

 

 

Publicado en Colombia

En el primer acto, se presenta el Cóndor. En el segundo, éste dibuja su silueta con tinta roja, que conserva en su pico.

 

Sobre el orden de la familia de los catáridos –o aves que limpian– o simplemente familia del orden de la mayoría de los rapaces diurnos, los ornitólogos tienen particular disputa. La polémica ha trasnochado en las últimas décadas a muchos de estos científicos de pájaros.

 

Por estar emparentados los cóndores andinos y los buitres americanos, confusa resulta a veces su diferenciación.

 

A los cóndores se les esconde en jaulas alternativas de Justicia y Paz, con la suficiente seguridad para que sus picos callen.

 

La confusión y la disputa sobre el orden de su familia los hacen aparecer unas veces emparentados con cigüeñas y garzas, otras como aves de rapiña.

 

Cóndores andinos, Buitres californianos, Zamuros, Chulos, Zopilotes, Auras, Gualas o Gallinazos, sean de cuatro o cinco soles, godos o liberales, entroncados se anidan todos en el cadalso y en el acopio sacro.

 

En el tercer acto, el cóndor vuela.

 

La confusión y la disputa mencionadas sobre el orden de su familia no debe tomarse por verdad. La certeza de este debate no debe llamar a más engaños. La validez de contarlo no está en la polémica; está en la indulgencia alternativa o, mejor, en la rapiña.

 

En el acto presente, los cóndores aparecen como cigüeñas presidenciales y como garzas de la prosperidad, rapando indulgencia para sus inclinaciones hacia el despojo. En el acto que falta, la polémica se torna lucha de clases.

Publicado en Edición Nº 216

Una característica del tiempo que vivimos es la creencia, ampliamente extendida en los mayores fórums políticos y mediáticos del país, de que las clases sociales han dejado de existir. Aunque se acepta que en periodos anteriores las clases sociales hubieran existido, hoy se cree que han dejado de existir (o han dejado de ser relevantes en el estudio del comportamiento social) debido a los dramáticos cambios que ha sufrido la estructura social. En consecuencia, términos y conceptos como burguesía, pequeña burguesía y clase trabajadora han dejado de utilizarse para definir los distintos colectivos en los que la ciudadanía se ubica. En lugar de estos términos, la sabiduría convencional ha redefinido la estructura social catalogando a la población en tres categorías: los ricos, las clases medias y los pobres.

 

En esta categorización, a la mayoría de la población se la cataloga como perteneciente a las clases medias, tomando como característica definitoria el nivel de renta del individuo, independientemente del origen de tal renta o de la relación que tenga con los medios que producen esas rentas. Se incluyen así en estas clases medias un amplio abanico de rentas, que van desde los que son casi ricos a los que son casi pobres, abarcando de esta manera a la gran mayoría de la población. Para probar la veracidad y certeza de este análisis, los que presentan esta redefinición de la estructura social presentan encuestas que muestran que la mayoría de la ciudadanía se define como perteneciente a la clase media. Estas encuestas, sin embargo, son poco creíbles por la manera como se hace la pregunta en dichas encuestas: "¿Pertenece usted a la clase alta, a las clases medias, o a la clase baja?". Puesto que se asume que la llamada clase alta son los ricos y la clase baja son los pobres, la identificación de la población con la clase media quiere decir (y solo quiere decir esto) que la mayoría de la población no se consideran ni ricos ni pobres, con lo cual tal identificación carece de relevancia y valor explicativo de comportamiento social.

 

Ahora bien, la definición de la mayoría de la población como clase media no es inocente. Por extraño que parezca, responde a un proyecto político profundamente conservador que intenta, por todos los medios, la desaparición de las categorías de clase social de los análisis sociales científicos (que derivan de todas las tradiciones sociológicas, desde Marx a Weber) y sobre todo de la categoría de lucha de clases, categorías definidas como "anticuadas" por la sabiduría convencional que se reproduce también entre las izquierdas. Se quiere hacer olvidar cómo el poder se genera y reproduce, que continúa basándose primordialmente, aunque no exclusivamente, en la relación que la población tiene con los medios que generan y distribuyen riqueza y rentas, así como en el tipo y condiciones de su trabajo. Las categorías de raza y género continúan siendo categorías de poder que nos ayudan a entender también cómo se genera y reproduce el poder en nuestras sociedades. Pero la categoría clase social continúa jugando un papel fundamental para entender a nuestras sociedades, así como a sus instituciones. (En un artículo reciente he mostrado cómo el conflicto Capital-Trabajo ha jugado un papel determinante en la crisis financiera y económica actual -"Capital-Trabajo, el origen de la crisis actual". Monde Diplomatique. Julio 2013-).

 

La realización de este hecho está reapareciendo muy rápidamente en estos momentos de profunda crisis financiera, económica y política. Y un caso claro es lo que está ocurriendo en EEUU, donde la percepción conservadora de la estructura social se inició, extendiéndose a otros países. La revista Truthout acaba de publicar una recopilación de datos sobre cambios en la pobreza en EEUU, Gary Lapon "Poor Prospects in a 'Middle Class' Society" (18.08.13), en que muestra la validez de las categorías de clases sociales para entender la situación de EEUU. En realidad, la mayoría de las clases medias son clase trabajadora cuya situación está deteriorándose muy rápidamente. Y los pobres son, también, en su gran mayoría, miembros de la clase trabajadora.

 

Según el censo de EEUU, en el año 2011 había 46,2 millones de estadounidenses considerados pobres, representando el 15% de la población (308 millones). El nivel de pobreza es de 11.900 dólares al año para un individuo y de 23.550 dólares al año para una familia de cuatro personas. El Economic Policy Institute, EPI, uno de los centros de análisis económicos de mayor credibilidad en EEUU, indica que esta cifra es muy inferior a la que debería considerarse como mínima para llevar una vida modesta pero digna (que se calcula, es el doble de estas cantidades). Algo menos de la mitad (40%) de la población estaría en esta condición.

 

Y este porcentaje ha ido aumentando, resultado, sobre todo, del deterioro del mercado laboral, y muy en especial del descenso salarial. Mientras que el 60% de la población trabajadora tiene salarios que van de los 14 a los 21 dólares por hora, en la gran mayoría (el 58%) de nuevos puestos de trabajo pagan mucho menos. Solo el 22% pertenecen a los primeros niveles. Esto ha forzado el pluriempleo, una condición común que incluso no es suficiente para salir del nivel de pobreza de la población. En realidad, la mayoría de pobres son trabajadores de baja cualificación, cuyo salario no les permite salir de la pobreza.

 

¿Existe lucha de clases?

 

Este empobrecimiento de los diferentes componentes de la clase trabajadora y de sectores importantes de las clases medias que derivan sus ingresos de la renta del trabajo, junto con el enorme enriquecimiento de las rentas superiores que derivan sus rentas de la propiedad del capital, ha llevado a una polarización de la estructura social con un claro resurgimiento de la conciencia de clase.

 

Varias encuestas (véase la Pew Survey. 01.11.2013) han mostrado el gran crecimiento de la conciencia de clase y de la percepción de conflicto existente en tales clases, percepción que se ha dado en todos los sectores de la población. Así, el porcentaje de la población que indica que hay una lucha de clases (class conflict) ha subido de un 43% en 2009 a un 65% en 2012, porcentaje que alcanza incluso cifras mayores (un 74%) entre los afroamericanos. Entre los latinos es un 61%. Es también interesante indicar que entre la población joven (18-34 años) esta percepción (71%) era mayor que en los otros grupos etarios.

 

Ni que decir tiene que la composición de las clases sociales ha ido variando (siempre ha estado variando), así como la manera como se produce y expresa dicho conflicto. Por regla general, las clases más pudientes rechazan el concepto de conflicto de clases, y solo lo utilizan cuando ven que las otras clases toman acciones en defensa de sus intereses que afectan negativamente los intereses de las clases más pudientes. Así, el Partido Republicano, hegemonizado por la ultraderecha, acusa al movimiento sindical de incentivar la lucha de clases cuando propone aumentar los impuestos sobre los beneficios del capital. Pero en cambio, no utiliza tal expresión cuando se han bajado esos impuestos a costa de aumentar los impuestos sobre el trabajo.

 

Hoy la polarización social, con la enorme concentración del poder financiero y económico, ha redefinido la lucha de clases, creándose una alianza de clases (la clase trabajadora con componentes de la clase media, que constituyen las clases populares) frente a una minoría que incluye los miembros de las élites económicas y financieras, aliadas a las élites de los partidos dominantes y mayores medios de información, que hoy dominan la vida política y económica de nuestros países.

 

El eslogan utilizado por el movimiento Occupy Wall Street, el 1% en contra del 99%, intenta reflejar esta realidad, aun cuando supone una simplificación que tiene costes políticos, pues el 1% (en realidad es un porcentaje incluso menor el sector de la población que posee los medios de producción de bienes y servicios. En Catalunya son, como reconocía uno de ellos, el Sr. Millet, ex Presidente del Palau de la Música, persona conocedora como nadie de cómo funciona la burguesía catalana, solo 400 familias) tiene como aliados otro 9% ó 15% de la población (los sectores de las clases medias de rentas altas encargadas de la gestión y gobernanza del sistema, que incluye sectores importantes como los propietarios y gestores de los mayores medios de información) que juega un papel clave en la reproducción de su poder.

 

De ahí que el eslogan del conflicto entre los de abajo contra los de arriba, aunque exitoso desde el punto de vista mediático, sea insuficiente, pues no tiene la suficiente característica definitoria de señalar por qué unos están arriba y otros están abajo. Las categorías científicas de clases trabajadoras y medias (o clases populares) frente a las clases dominantes, llámense burguesía, clase capitalista o Corporate Class como en EEUU, describe mejor lo que está ocurriendo, que es un conflicto entre las clases populares, que son la mayoría de la población en cualquier país, y la minoría, que deriva su poder de clase de la propiedad de los medios de producción y distribución, así como de los medios de legitimación y persuasión, y sus aliados en las distintas ramas del estado encargadas de reproducir su dominio sobre la mayoría de la población. Así de claro.

 

[Aconsejo la lectura del libro The Democratic Class Struggle, por desgracia nunca traducido y publicado en España, de mi amigo Walter Korpi, el analista más interesante e influyente entre las fuerzas progresistas del norte de Europa y de gran influencia en el mundo académicoanglosajón. En España aconsejo el excelente libro de Marina Subirats, Barcelona: de la necesidad a la libertad. Les clases sociales en los albores del siglo XXI].

 

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Naturalmente, diría cualquiera, pero esto sólo puede ocurrir en EE.UU.: horas después de que Bill Johnson asumiera el cargo de director ejecutivo de la Duke Energy, surgida de la fusión de dos empresas abastecedoras de gas y electricidad, el flamante CEO presentó su renuncia. Sólo trabajó ocho horas y se hizo acreedor a 44 millones de dólares, es decir, 5,5 millones por hora (//thinkprogress, 6-7-12). Un buen sueldito. La suma incluye bonos, un pago por cesar en el puesto como si hubiera trabajado años, otros beneficios y hasta 30.000 dólares por gastos de mudanza y reubicación.

 

En el mundo de los CEO esto no causó sorpresa alguna, están acostumbrados a las remuneraciones altísimas y a los privilegios que éstas conllevan. El promedio de los salarios anuales que perciben fue de 9,6 millones en el 2011, pero se superaron en el 2012: 9,7 millones de dólares (www.cleveland.com, 22-5-13). Las empresas justifican este dispendio asegurando que necesitan los mejores talentos en el campo. Sólo que el 99 por ciento –como los bautizó el movimiento juvenil Ocupa Wall Street que nació hace casi dos años– no la pasa tan bien: el salario promedio del trabajador aumentó 1,1 por ciento en el 2010, 1,2 en el 2011 y un 1,6 por ciento este año. Aumentos incapaces de lidiar con la inflación.

 

La brecha entre los salarios de los unos y los otros se ensanchó aún más el año pasado, aunque se considera que el país atraviesa un período de recuperación económica. El promedio de ingresos de los CEO fue 354 veces mayor al de los trabajadores en el 2012 (www.af.org, 6-4-13). La Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street y de protección al consumidor, que promulgó Obama en julio de 2010 para enfrentar este problema, establece que las empresas públicas tienen la obligación de dar a conocer con exactitud la disparidad salarial entre el CEO y los trabajadores. Muchas grandes compañías cabildean para que este requisito desaparezca en el proceso de reglamentación de la ley (www.bloomberg.com, 30-4-13).

 

Han pasado tres años desde que el Congreso ordenó a las empresas públicas revelar la relación CEO/trabajador en materia de salarios, pero esto no se cumple: el trámite de regulación de la ley Dodd-Frank se encuentra estancado en la comisión de garantías e intercambio, un organismo federal que es blanco preferido de las tentaciones que ofrecen los cabilderos. Pero diferentes organismos independientes se encargan de destapar lo que se oculta en esta esfera.

 

Un reciente análisis de las estadísticas demográficas de la Oficina de Censos que el Pew Research Center llevó a cabo revela que en el período 2009/2011 los ingresos del 7 por ciento de la cúspide económica aumentaron un promedio estimado en el 28 por ciento, mientras que para el 93 por ciento restante descendieron un 4 por ciento (www.pewsocialtrends.org, 23-4-13): “Desde finales de la recesión en 2009 hasta 2011 (el último año de datos disponibles de la Oficina de Censos), los 8 millones de hogares con un ingreso neto superior a 836.033 dólares acrecieron en conjunto sus haberes en 5600 billones, mientras que los 111 millones de hogares con un ingreso neto inferior o igual a la cifra antes mencionada padecieron un descenso estimado en 6 billones de dólares”.

 

El importante aumento de los ingresos de la parte superior de la pirámide en las últimas décadas se debe en buena medida a que el jefe de familia es un ejecutivo o un agente en el sector financiero. Un informe del Economic Policy Institute señala que “los ejecutivos y los ocupados en el sector financiero del 1 por ciento percibieron un 58 por ciento de la expansión del ingreso y el 0,1, un 67 por ciento en el período 1979/2005” (www.epi.org, 23-1-13). Es decir, el sistema global de hoy, dominado por las finanzas, se viene alejando hace tiempo del capitalismo clásico basado en la producción. Como confesara un ex corredor de Lehman Brothers, la compañía financiera que declaró una bancarrota escandalosa en el 2008: “No hay otra industria en la que se paga tanto por hacer tan poco” (//thinkprogress.org, 6-2-13).

 

Es un proceso con alzas y bajas de veloz desarrollo. En los últimos 30 años el promedio de la fortuna de los 500 de Forbes aumentó a una velocidad 127 veces superior a la media del salario obrero. Como se ha indicado ya, el ingreso promedio de los 500 es 354 veces superior al del trabajador. En 1980 la proporción era de 42 (www.epl.org, 23-1-13).

 

Tendría, finalmente, razón el magnate Warren E. Buffet, la persona más poderosa del mundo según Times, quien declaraba hace años: “Hay guerra de clases, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra y estamos ganando” (www.nytimes.com, 26-11-06). La remembranza marxista de esta afirmación le suma claridad.

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El estudio del Banco Mundial “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina”, del que los medios de comunicación han hecho algunos adelantos, es apenas uno de los muchos trabajos que tanto las entidades multilaterales como la academia convencional han publicado en la segunda década de este siglo, intentando mostrar, luego del efecto demoledor de la última crisis, que pese a todo los humanos nunca hemos estado mejor que ahora.

 

El fuerte descontento que impulsó, en los países del centro capitalista, movimientos como los Indignados y Ocupantes de Wall Street, y que sintetizó las nuevas condiciones sociales en su lema de 99-1, desnudó la aceleración de la concentración de la riqueza en la cúpula de los mil millonarios, la persistente pérdida de los ingresos de los asalariados y la emergencia de una sociedad polarizada entre quienes lo poseen todo y quienes apenas subsisten. La práctica extinción de la llamada clase media, constituida en lo esencial por técnicos y profesionales del sector formal, ya fueran dependientes o independientes, o por microempresarios con ingresos que superaban la media, es una de las consecuencias del nuevo modelo que lamentan tanto los políticos como los académicos del sector menos conservador del establecimiento, que ven en ese hecho una de las posibles fuentes de inestabilidad futura, pues atribuyen a esas “clases medias” el papel de amortiguador social y de apoyo al statu quo.

 

El presidente de USA, Barak Obama, en el discurso de posesión de su segundo mandato, afirmaba que era obligación de su generación reconstituir una clase media próspera y creciente. Creó por decreto el grupo de trabajo de la clase media (Middle Class Task Force), que integra a varias agencias federales con el objetivo de fortalecer al grupo social que supuestamente es el sostén del sistema de valores de esa nación. De otro lado, sicólogos evolucionistas como Steven Pinker y zoólogos como Matt Ridley (ver su libro el Optimista Racional) intentan mostrar, desde la academia, que el progreso humano es una realidad irreversible y que “todo tiempo presente es mejor”. La razón de esa ofensiva de los “optimistas”, es el intento de contener la reacción que ha provocado la creciente conciencia de las personas del común que han logrado identificar en la acelerada concentración del ingreso, la verdadera causa de las crisis de los últimos veinte años. De lo que se trata, entonces, es de convencer a las personas que pese a estar sin trabajo estable, amenazados de expulsión de sus casas por el no pago de las hipotecas así como verse forzados a entrar en el mundo del rebusque, su situación es mejor que la de los hombres del paleolítico y de la edad media, y que por tanto no se justifica queja alguna.

 

Esto último –que además es discutible como ya lo hiciera evidente Marshall Shalins con su definición de sociedad opulenta, a la que según él se puede llegar por dos caminos “o bien produciendo mucho, o bien deseando poco”–, si se aceptara para la discusión, no desmiente que los últimos diez años han significado un deterioro extendido y generalizado de bastas capas de las clases subordinadas, que “medias” o “bajas” han terminado cediendo parte de su ingreso a los grupos dominantes.

 


¿Fin de la clase media en el corazón del capital?

 

La misma denominación de “media” para ese grupo social nos indica que su definición es relativa y como algunos señalan, residual. Se trata de un grupo “ni-ni”, ni pobres ni ricos, independientemente de lo que con esto último se quiera definir. Pero, más allá de la discusión, lo cierto es que apuntalar la idea que no se es pobre, es un objetivo que los gobiernos se proponen como parte de su legitimación, por lo que el llamado Estado del Bienestar se encargó de asociar la propiedad de ciertos bienes durables (como casa, carro y electrodomésticos), y el consumo de servicios como la educación y los viajes de placer a cierto estatus de “integrado social”, que distinguió con el apelativo de clase media y a quienes inoculó con toda la batería ideológica de la “democracia” y la “libertad”, como las verdaderas causas que se escondían detrás de su condición de incluidos. Escapar del horror de la pobreza pasaba, entonces, por la defensa a ultranza del sistema.

 

Los ingresos que definen las líneas de pobreza son altamente arbitrarios. El límite de la indigencia se considera en 1,25 dólares diarios (aproximadamente $2.375 pesos colombianos), que a una persona en nuestro país no le alcanzaría para transportarse al sitio de trabajo y regresar a la casa (según el Banco Mundial 1.300 millones de personas viven con ese ingreso o menos). El umbral de la pobreza moderada, según esta última institución, es de cuatro dólares diarios (aproximadamente 7.600 pesos colombianos) que en Colombia cubriría los dos viajes que le permitirían desplazarse al trabajo y mal comer cualquier cosa, sin disponer para gastos de vivienda, vestuario y los demás servicios básicos.

 

En Nueva York, ese umbral sube a 21,5 dólares de acuerdo con lo definido por la alcaldía de la ciudad, aunque para el gobierno federal de USA el límite es 15,85 dólares. La organización que engloba los comedores sociales de Nueva York, La Coalición Contra el Hambre (Coalition Against Hunger), estima que el número de personas que han caído bajo el umbral de la pobreza en esa ciudad es de 1,6 millones, es decir una de cada cinco. En Europa las cifras no son más halagüeñas, según la agencia Eurostat, 115 millones de personas, 23,4% del total de la fuerza de trabajo de la Europa de los veintisiete, se encontraba en riesgo de pobreza o en exclusión social. 8% de esas personas tenían severas privaciones materiales y el 10% vivía en hogares cuyos miembros tenían tan sólo empleo ocasional.

 

El promedio de la tasa de ocupación en Grecia alcanzó en febrero de éste año el 27%, mientras que ese índice llegó a 64,2% entre los menores de 25 años. En España, la tasa de desocupaciones hoy del 27,2% (6,2 millones de desempleados) alcanza entre los menores de 25 años el 57%, mientras que 1,9 millones de hogares tienen a todos sus integrantes sin empleo. En la Eurozona, la tasa promedio es del 12% y el número de desempleados llega a 19 millones, sin que se vislumbre algún descenso significativo en el corto plazo.

 

El mileurismo (los que ganan mil euros), un término que aparece en España en el 2005 como una queja sobre la situación laboral de los jóvenes, se ha extendido a los obreros de todas las edades y orígenes y a profesionales marcados con el paro, o a los recién egresados. En Francia, la desocupación entre los babylosers (bebés perdedores), universitarios graduados jóvenes, ha pasado del 6% a comienzos de los setenta del siglo pasado al 30% actual. Y en Grecia, uno de los países europeos más golpeados por la crisis, los mileuristas han sido sustituidos por “la generación de los 700 euros”. Estos hechos parecen darle la razón a autores como Massimo Gaggi y Eduardo Narduzzi, quienes en su libro El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste (publicado en español en el 2006) pronosticaban una homogeneización por lo bajo de las clases subordinadas, para las que ya se comenzaban a diseñar los productos lowcost (bajo coste).

 

Parece más que evidente, entonces, que los últimos diez años en las sociedades del centro capitalista han significado un espectacular retroceso, y que independientemente de que se acepte para la discusión que se sale ganando en una comparación con la humanidad de la edad de piedra, a la manera como lo hacen Pinker y Ridley, la década anterior es prueba que “el nivel de vida” en el capitalismo está sujeto a los “caprichos” de la acumulación.

 

Los emergentes ¿la otra cara?

 

Que la deslocalización de buena parte de la producción industrial hacía países de la periferia ha significado un reajuste de la distribución del producto a escala mundial es también un hecho innegable, siendo quizá los grandes ganadores del juego algunos países asiáticos como China y Corea del Sur. Eso ha significado, sin lugar a dudas, la aparición de una nueva población urbana y el acceso de una cantidad significativa de personas al consumo de cierto tipo de bienes de reciente tecnología, en lo que se denominan países emergentes.

 

Sin embargo, ese ingreso ha estado signado por una asimetría social creciente en dichas naciones que ha permitido que una pequeña élite se lleve la parte del león. En China, por ejemplo, en los años setenta la sociedad era prácticamente igualitaria, mientras que en 2012 el coeficiente de Gini se situó en 0,474, según la oficina nacional de estadísticas, aunque para instituciones como el Centro de Investigación y Estadísticas de la Universidad de Finanzas y Económicas de Chengdu, en 2010 ese índice era ya del 0,61 (cero representa la igualdad total mientras que uno la desigualdad absoluta). Para Brasil ese índice es del 54,7, mientras que para Rusia es 40,1 y en la India es 36,8 (de los llamados países desarrollados el Gini más bajo lo ostenta Noruega con 22,5, estimándose el promedio de la desigualdad mundial en 0,63).

 

En 2011, en la República Popular China el número de millonarios se estimó en 562.405, mientras que las personas con activos individuales entre 100 mil y un millón de dólares, se calculaba en poco más de diez millones (0,7% de la población), según la revista Forbes.

 

En América Latina, el Banco Mundial anunciaba con bombos y platillos que la clase media había aumentado de 100 a 150 millones entre el 2000 y el 2010, estableciendo el rango de ingresos para ese grupo entre 10 y 50 dólares diarios, y se inventaba la clase de los vulnerables, como aquellos cuyo ingreso no los ubica en el escalón de la pobreza (menos de 4 dólares diarios), pero tampoco en la clase media, pues su ingreso fluctúa entre 4 y 10 dólares diarios, y además muestra probabilidades superiores al 10% de recaer en la pobreza.

 

El gran salto, como se puede observar en el cuadro, consiste en que el 21% de quienes se encontraban en la miseria se volvieron “vulnerables”, es decir que pasaron a ganar entre 120 y 300 dólares mensuales (muy lejos de los umbrales de pobreza como los de USA que fluctúan entre 476 y 645). Y, de otro lado, el “salto” del 18,2% de quienes eran vulnerables a clase media, que pudieron pasar de ganar 300 dólares a ganar un poco más de eso, o como máximo 1.500 al mes.

 

En otras palabras, según el cuadro, el 60% de las personas del subcontinente vive con menos de 10 dólares diarios (aproximadamente $19.000 pesos colombianos, valor cercano al salario mínimo). Así mismo, el estudio reconoce que el cambio de pobres a vulnerables como de vulnerables a clase media, se debió a que las economías crecieron por efecto de las mejoras en los precios de las materias primas (el 66% de las personas que pasaron de pobres a vulnerables y el 74% de quienes pasaron de vulnerables a clase media lo hicieron debido al crecimiento económico), contribuyendo muy poco la redistribución del ingreso en esas variaciones permaneciendo, por tanto, el grado de desigualdad casi inalterado. Como muestra de esto vale la pena destacar el caso de Chile, que se cita siempre como un ejemplo exitoso, hasta el punto de haber ingresado en el club de los “desarrollados”, y que de acuerdo con las definiciones oficiales de pobreza la redujo de cerca del 40%, a comienzos de la década de los noventa, hasta poco menos de 15% en la actualidad, mientras que el coeficiente Gini tan sólo varió de 0,56 a 0,55 (el de los países de la OCDE es de 0, 32%, el club al que supuestamente Chile hizo su ingreso).

 

En las cifras de los “ascensos” de clase, los subsidios derivados del modelo neo-extractivista juegan un papel importante en nuestra región, y a eso es a lo que se refieren las estadísticas, en la gran mayoría de los casos, cuando hablan de reducción de la pobreza debida al crecimiento. Ahora bien, cabe preguntarse ¿dada la volatilidad de los precios de las materias primas, no es la gran masa de latinoamericanos vulnerable? ¿No debería llamárseles mejor la clase “submarino” (Waterboarding) en homología a la tortura legalizada por USA del ahogamiento simulado de prisioneros a los que se lleva hasta el límite de la muerte para dejarlos luego respirar un poco y sumergirlos nuevamente en la asfixia? ¿El concepto de flexibilidad en las relaciones laborales no está acaso concebido bajo el principio de exclusión-inclusión sistemática y continuada de los trabajadores? El hoy tienes trabajo e ingresos y mañana no, ¿no es acaso una asfixia social continua en la marginación?

 

A medida que se acerca la fecha de plazo para el cumplimiento de las llamadas metas de milenio (2015), los trabajos que “prueban” que nos encontramos en un camino de incesantes mejoras no cesará, y los ecos criollos de los Pinker y Ridley mostrarán su erudición “espantando” el pesimismo. En Colombia, el presidente Juan Manuel Santos, en el mes de abril, declaraba que el país había dejado de ser el campeón de la desigualdad y exhibía como gran logro el descenso del Gini de 0,54 en 2011 a 0,53 en 2012, y minimizaba la aceleración de la desindustrialización, la caída de las exportaciones y el acortamiento de la “bonanza” minera que ya se hace evidente y sobre el que llamaba recientemente la atención la Asociación de Instituciones Financieras (ANIF).

 

Lo que se quiere barrer debajo de la alfombra, es que convertir la población del mundo en “clase media”, según los estándares del capitalismo, es una distopía suicida. Si tomamos como ejemplo el objeto símbolo de esa “clase media”, el automóvil, es fácil entenderlo. Hoy se estima que el parque automotor ronda los mil millones de vehículos en el mundo con la mayor circulación en los EE.UU, que ronda los 300 millones de automotores (poco menos de un auto por persona), por lo que si los llamados BRIC alcanzaran ese nivel de consumo la circulación de vehículos, tan sólo en esos países, sería cercana a los tres mil millones, ¿es posible la sostenibilidad del planeta bajo esos parámetros, incluso si nos limitamos a mirar el gasto de energía y de acero?

 

Ya es claro para los analistas más serios que lo que hace agua es un mundo que mide el deber ser por las cantidades consumidas. La FAO acaba de publicar el estudio “Insectos comestibles: perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y la alimentación del ganado”, en una muestra más que los “recursos tradicionales” comienzan a dar señales de agotamiento. Que el planeta es limitado y no un hueco sin fondo de riquezas infinitas, es un principio que nos debe permear a todos, para empezar a entender que la redistribución del producto y el trabajo, y no el crecimiento por el crecimiento, son las estrategias a seguir si de verdad aspiramos a un futuro verdaderamente amable.

Publicado en Edición 191